UNP No. 76
Título : Patentes, ¿buenas o malas?
Autor : Jaime H. Mayorga Pinzón
Sección: Ciencia
Fecha : Junio 12 de 2005 |
Patentes, ¿buenas o malas?
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Los países "pobres" deben incluir sistemas de patentes en su legislación que les permitan excluir las previsiones abusivas por parte de países desarrollados. |
En desarrollo de la sociedad del conocimiento, hoy patentar una invención pareciera ser funcional a intereses particulares; todo lo contrario del principio que inspiró esta figura, que buscó eliminar el secreto del conocimiento.
Jaime H. Mayorga Pinzón*
Para la mayoría de los colombianos las patentes son herramientas jurídicoindustriales admirables y aprensivas. Es cierto que hoy, casi seis siglos después de haberse creado ese instrumento jurídico, sus efectos en favor del crecimiento económico y social siguen discutiéndose. Pero entre los países menos desarrollados (PMD), y en vía de desarrollo (PED), es más cierto que el desconocer cómo se usan las patentes, y en general la propiedad intelectual, y cuáles son sus efectos, nos ha causado un mayor retrazo en el desarrollo social.
Ese retrazo no puede atribuirse a efectos legislativos. Nuestra primera ley de patentes fue establecida en 1848 y cabe señalar que el presidente que la sancionó fue titular de dos patentes1. Ese suceso plantea una aparente visión temprana del ejecutivo en el uso de patentes como herramienta hacia la industrialización, pero un mayor acercamiento muestra que las patentes de aquel presidente fueron compradas en el exterior y registradas a su nombre, práctica que se asemeja al posterior manejo de la innovación tecnológica industrial en el país.
Definir si las patentes son positivas o no para el desarrollo de un país es un proceso que requiere de un análisis económico, jurídico y social específico para cada uno de los países, especialmente para los PMD y PED. Así lo plantea la Comisión sobre Derechos de Propiedad Intelectual en su informe publicado en 2003 (www.iprcommission.no obstante recomienda que se aplique un sistema de patentes a la medida de aquellos como una acción en favor del desarrollo económico2. Y es que desde su origen, las patentes buscaron el beneficio general antes que el del inventor, puesto que otorga al titular el derecho a excluir a terceros del uso o aplicación no autorizados de su invención por un término definido, a cambio de lo cual debe revelar a la sociedad la forma en que se logra la invención. Si no se hubiese implantado el sistema de patentes es posible que el conocimiento en muchas áreas se hubiese manejado de manera secreta, tal como se hacía entre los artesanos del siglo XV.
Otorgar un monopolio temporal sobre una invención lleva implícitas contradicciones legales y sociales que pueden degenerar en excesos. Esto es especialmente visible en la actualidad en el área biotecnológica donde patentes sobre segmentos de ADN permiten excluir a otros de inventar con base en ellos, resultando posible hacerse propietario de un sector del conocimiento. Pero este tipo de comportamientos sólo se presentan en Estados Unidos, Japón y algunos otros estados que han aceptado otorgar patentes a material vivo y a segmentos de genes sin exigir que se defina su utilidad. Esa posibilidad especial permite resaltar una condición vigente y muy importante de las patentes: la territorialidad.
La explotación territorial de las patentes es muy importante para los PMD y los PED porque existe un enorme cúmulo de información técnica y tecnológica que puede ser aplicada industrialmente sin restricción alguna3. Según información de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi), una solicitud de patente por una invención solo se tramita en cuatro países en promedio, lo que significa que existe una gran probabilidad para que una invención particular protegida por patente en un país no esté protegida en los demás, generándose así una amplia posibilidad de usar libremente esos conocimientos4. Un cambio en esta situación, es decir el establecimiento de patentes con vigencia mundial como ya se discutió en 1989, afectaría especialmente a los PMD y PED. Un ejemplo es la oficina de patentes en Colombia, donde la cantidad de solicitudes por invenciones extranjeras apenas equivale al 2% de todas las peticiones presentadas en el ámbito mundial, esto significa que el 98% de la tecnología desarrollada en el mundo está libre para ser usada por los colombianos5.
La disputa del conocimiento
Hasta el momento se han expuesto aspectos positivos y negativos de las patentes, pero si es necesario hacer un juicio sobre ellas el veredicto sería que no son ellas las culpables, sino el uso y abuso que se ha hecho de sus conceptos y alcances para adecuarlos a la voracidad del capitalismo. Si inicialmente las patentes tuvieron una vigencia promedio de catorce años que por homologación se llevó a veinte, sería más que justo hoy reducirla nuevamente, digamos a diez años, considerando los rápidos avances en la generación de conocimiento al disponer de herramientas muy útiles al efecto como la informática, pero no considerar extensión en los términos de vigencia para compensar tiempos de trámite, con la única y real meta de incrementar los réditos y en lo posible privatizar el conocimiento.
Otro aspecto a considerar es el acceso a recursos biológicos y genéticos y el uso del conocimiento tradicional en el establecimiento de patentes de manera por demás fraudulenta, como acaba de concluir la Oficina Europea de Patentes en relación con el título EP436257 por el cual se reconocían derechos al USDA y a W:R: Grace por biopesticidas producidos a partir del árbol Neem y en conocimiento tradicional del pueblo hindú.
En este contexto, la posición de la Universidad Nacional de Colombia ante la protección del conocimiento ha evolucionado de considerar contrarias las patentes a su quehacer académico al estimarlas útiles en la defensa de bienes logrados con recursos públicos. En consecuencia desde 1992 ha solicitado patentes en el territorio nacional, obteniendo seis títulos sobre invenciones (4) y modelos de utilidad (2). El proceso ha sido especialmente instructivo en relación con el proceso de solicitud y la posterior aplicación de las patentes, evidenciándose la importancia del mercado en la vida de la patente. Respecto a recursos genéticos y conocimiento tradicional se ha trasegado camino hacia proteger procesos biotecnológicos mediante el Tratado de Cooperación en materia de Patentes, y en la definición de estructuras que apoyen a las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas en su defensa.
Huelga decir que como ciudadanos de un país del tercer mundo debemos preocuparnos más por conocer qué son y cómo se aplican y usan las patentes, pues en ellas existen posibilidades reales de asegurar la subsistencia sin requerir conocimientos demasiado científicos. Dos ejemplos de ello pueden confrontarse en Internet en los sitios www.descorjet.com.ar y www.elsacacorchosperfecto.Ahora, en áreas un tanto más científicas como pueden ser el acceso a recursos genéticos y el uso no autorizado de los conocimientos tradicionales, es posible colaborar de diversas maneras, ayudando en la conformación de un banco de información sobre el uso de esos recursos y especialmente siendo vigía del tránsito ilegal de esos elementos.
1 Mayor M., Alberto, El inventor colombiano, entre la artesanía y la técnica, Curso de Contexto, Universidad Nacional de Colombia, 2002.
2 "Integrando los derechos de propiedad intelectual y la política de desarrollo", Informe de la Comisión sobre Derechos de Propiedad Intelectual, Londres, 2003, www.iprcommission.org .
3 http://www.wipo.org/sme/es/ip_business/licensing/licensing.htm; o WIPO e ITC, "Exchanging Value, Negotiating Technology Licensing Agreements, A training manual", WIPO publication No. 906(E), January 2005, p. 26.
4 WIPO e ITC, "Exchanging Value, Negotiating Technology Licensing Agreements, A training manual", WIPO publication No. 906(E), January 2005, p. 26.
5 Información presentada por funcionarios de la Superintendencia de Industria y Comercio en conferencias sobre el tema de patentes, Bogotá, SIC, 1994.
*Asesor de la Dirección Nacional de Investigación
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