UNP No. 76
Título : "Sin legitimidad se puede ganar la guerra pero no conseguir la paz"
Autor : Zoraida Rueda, Pedro Medellín y
Carlos Alberto Patiño Villa
Sección: Entrevista
Fecha : Junio 12 de 2005 |
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Lo que hoy primero se exige a los mandatarios es que den paz antes que pan, dice Ben Ami.
Foto; Nelson Nieto |
"Sin legitimidad se puede ganar la guerra pero no conseguir la paz"
Shlomo Ben Ami, ex Canciller del Estado Israelí y ex Ministro del Interior del Gobierno de Ehud Barak, doctor en Historia de la Universidad de Oxford, profesor de la Universidad de Tel Aviv y vicepresidente del Centro Internacional de Estudios para la Paz de la Universidad de Toledo, habló con UN Periódico de geopolítica contemporánea, del papel de las religiones y de la dificultad que tiene Estados Unidos para asumir el tema de la legitimidad en las relaciones internacionales.
Zoraida Rueda*
Pedro Medellín**
Carlos Alberto Patiño Villa***
UN Periódico: Usted conoce el mundo internacional contemporáneo, ¿cómo percibe el cambio de esta época con relación al siglo XX?
Shlomo Ben Ami: Estamos en una posguerra Fría y en una posguerra de Irak; y estos dos polos definen en muchos sentidos el mundo donde vivimos. En lo que se refiere a la posguerra Fría, está claro que ha surgido una sola súper potencia: Estados Unidos, que ha descartado a la Unión Soviética como contrincante y ha dado paso al surgimiento de dos gigantes adicionales, China e India, que están adquiriendo una posición de potencias económicas y también de potencias militares.
Europa, a diferencia de Estados Unidos y del caso de estas nuevas fuerzas, da la imagen de un continente hundido en un papeleo burocrático, en cuestiones importantes porque creo que el proceso de construcción europea es apasionante, pero muy difícil; tiene altibajos, consume muchas energías políticas y por el momento Europa está algo detrás: no reforma su economía, sus esquemas sociales son anticuados, los dos grandes ejes de Europa, Alemania y Francia, están en crisis, independientemente del famoso "No" francés. Estados Unidos tiene el problema del déficit, pero es una economía pujante, que crece, con una productividad muy alta y que ha asumido la multiculturalidad y la multietnicidad de una forma pacífica. En cambio, Europa no ha superado la crisis interna que significa la incorporación masiva de millones de musulmanes al tejido de su sociedad; eso es lo que significa el "No" en Francia y Holanda.
UNP: ¿Qué papel desempeña la religión en este contexto internacional contemporáneo, y en particular el Islam?
SBA: Creo que es muy importante, la gente vuelve a hacer sus cosas más fundamentales en el sentido de tribu y de religión, son atavismos que no han cambiado. Todos los ismos, como el comunismo, el liberalismo, el fascismo, han tenido su auge y su declive, pero la religión no, ha quedado como algo íntimo en la gente. Frente a la incertidumbre, la religión da certeza a muchos. Aunque no es políticamente correcto, hay que decirlo, el Islam está teniendo más dificultades que otras religiones para adaptarse a los retos de la modernidad. No se ha adaptado al concepto del estado moderno que es principalmente político. Para ellos es un concepto religioso, resumido en la definición de umma, que es nación en árabe. Por eso, hablar de la nación iraquí es un invento colonialista pues solo existe la nación árabe; entonces, la supremacía es el factor religioso del Islam. Khomeini decía que el Islam es política o no es nada, así la política no es el quehacer diario sino lo que ordena el Islam. El Corán es la constitución de la vida, si se le añade que la mayor parte de los países árabes musulmanes tienen regímenes autoritarios. Ahora, la alternativa inmediata en el mundo árabe no es entre dictadura y democracia, es entre dictadura secular y democracia islámica. Esto tiene que tenerlo en cuenta el señor Bush cuando anda por el mundo diciendo que hay que hacer democratización en el Medio Oriente. Para llegar a la democracia hay que seguir unos trámites históricos que no se pueden saltar. A diferencia de lo que los americanos piensan, la democracia no es un proyecto, es un proceso.
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UNP: ¿Alrededor de qué se establecen hoy las alianzas entre los estados si ya no existe ese mundo dividido, al estilo del siglo XX?
SBA: Alrededor del miedo al terrorismo y a los fundamentalismos. La seguridad se ha convertido en una cuestión primordial para el hombre moderno. En un mundo en el que nos movemos con mucha facilidad, la seguridad se convierte en el factor principal incluso de las campañas políticas. Lo que hoy primero se exige a los mandatarios es que den paz, claro que el pan es importante, pero pasa al plano secundario. Eso es hoy lo que divide a los países y en torno a eso se ganan o pierden elecciones.
Veamos el caso de Bush, económicamente fue uno de los presidentes más malos que ha tenido Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Es el único mandatario que perdió puestos de trabajo, tuvo déficit brutal y, sin embargo, ganó elecciones por dos razones: por la cuestión de la seguridad y por la religión, que no es solo asunto del Medio Oriente. A la religión, los americanos la llaman los valores, pero es lo mismo: es la familia, la creencia en Dios, estar contra el aborto, y eso es lo que ganó las elecciones, no la dicotomía entre pobres y ricos.
UNP: ¿Qué tan responsable es la estrategia que desarrollan países como Estados Unidos e Israel, al enfrentar el terrorismo atacando países enteros, generando lo que algunos denominan terrorismo de Estado?
SBA: Sí y no. Dos países que son criticados por esta actitud son Israel y Estados Unidos, al responder de forma aplastante, y a veces puede parecer indiscriminada, contra el terrorismo. Estuve en un seminario que organizó el juez Baltazar Garzón hace un tiempo, y había un profesor argentino que habló del terrorismo de Estado por parte de Israel. Me dirigí a Baltazar Garzón y le dije: "Si tu hijo o tu hija está en una discoteca, y en tu servicio de inteligencia te dicen que hay un señor que salió de una ciudad en Cisjordania en un coche camino a esa discoteca para explotar ahí, ¿qué debes hacer?; ¿detenerle antes de que llegue?; ¿eso es terrorismo de Estado? No es terrorismo de Estado. ¿Cuándo le vas a interceptar?, ¿después de que haya matado a los 20 jóvenes o antes, si lo consigues?". No quiero comprometer a nadie, pero la respuesta del juez no fue tan contundente como la del profesor argentino. Al final, los dilemas son diarios, son dilemas no teóricos. Creo que el gobierno israelí tendría que ir a una paz ya con los palestinos, de una forma que no es la que Sharon hace. No quiero que se me interprete como un censor de la política exterior del señor Sharon, porque no lo soy. Dimití del parlamento israelí para no formar parte de su gobierno, porque mi partido entró y yo no quise entrar. Es importante decir esto para que veamos un poco las cosas en su contexto.
UNP: Usted ha venido hablando de la "legitimidad" en las relaciones internacionales. En este contexto se podría hablar de un vacío internacional. ¿Cuál es su punto de vista?
SBA: Es una cuestión que atañe también a Colombia. Simplificando las cosas, diría que aparece un poder norteamericano abrumador que durante la Guerra Fría defiende a los estados europeos contra la Unión Soviética. Pero cuando desaparece la Unión Soviética éstos quieren dominar el descontrolado poder norteamericano, que lleva a la Guerra de Irak, y es lo que crea este desbarajuste en el mundo.
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Ahí está el vacío del que ustedes hablan. Aparece de repente un elemento nuevo en la escena internacional: la legitimidad, que se convierte en instrumento para controlar el poder norteamericano. La cuestión de la legitimidad no le interesa a los norteamericanos, tampoco mucho a los israelíes, que ven el mundo en plan de amenazas, de chantajes, de armas de destrucción masiva. La palabra amenaza casi no existe en el discurso europeo, que en vez de amenazas dice desafíos. La legitimidad es un instrumento que ha desarrollado la sociedad civil, más que nada el mundo europeo en torno al concepto de que todo y todos son juzgables, la Corte Penal, el Derecho Internacional, los Acuerdos de Ginebra. Todo lo que crea un esquema de estabilidad jurídica en el mundo se está reforzando no solamente para combatir a los enemigos de los que hemos hablado, el terrorismo, etc., sino a otro tipo de enemigo, a Estados Unidos. O sea, los europeos no tenían muy claro que el problema era Sadam Hussein, para ellos el problema era Bush. Así que el elemento de legitimidad, se ha convertido en un principio base, fundamental de las relaciones internacionales. Creo, y ahí es donde Estados Unidos tiene dificultades de asumirlo, pues siente que la ONU y las agencias internacionales es algo que le dificulta la labor.
UNP: El orden mundial se está recomponiendo, incluso el papel de los entes reguladores internacionales. Hay unas nuevas reglas para la gestión y los procesos de paz, usted es uno de los autores claves en la iniciativa del Centro Internacional de Toledo para la Paz. ¿Qué papel tienen estos intentos diplomáticos no estatales?
SBA: Sólo añadiría una frase para enlazar con esta pregunta. En esta lucha entre la legitimidad y el uso de la fuerza de una forma unilateral, sinceramente creo que es importante que el concepto de legitimidad gane terreno, entre otras razones porque queremos aspirar a un mundo en el que no todo empiece y termine con el uso de la fuerza. Y Estados Unidos lo está aprendiendo de sus experiencias en Irak, en la que pudo ganar la guerra militarmente, pero la paz no. Ésta solo se podrá ganar si se establecen esquemas de legitimidad y consenso internacional.
Me opongo a la política del Primer Ministro Sharon en su intento por definir las fronteras finales del Estado de Israel a partir de actos unilaterales. Soy de los que piensan que no hay nada más importante para un mandatario israelí, para un aspirante a liderazgo en Israel que decir: quiero que este país tenga unas fronteras legítimas reconocidas por la comunidad internacional.
Vamos al papel de la sociedad civil, que aparece ligada a la cuestión del Centro Internacional de Toledo para la Paz. Hay mucha desconfianza entre estados, entre países, entre pueblos, entre culturas. Hay medios de comunicación que dificultan la labor, pues todo lo que aparece en la prensa está quemado, si quieres negociar a la luz de la televisión, pues en realidad no puedes negociar. Donde hay limitaciones políticas para los mandatarios, es de suma importancia dar un empuje a lo que llamaría diplomacia de patio trasero o segunda vía, que permite que puedan reunirse discretamente civiles e incluso académicos, que nadie les siga por razones mediáticas, y siendo intelectuales, se reúnan en nombre de las dos partes y negocien un acuerdo, que puede ser presentado a los mandatarios, incluso consultar a lo largo del desarrollo de esta segunda vía.
Creo que tiene mucho futuro y de hecho, nosotros produjimos la única iniciativa real con los palestinos, el acuerdo de Oslo, que fueron planteamientos segunda vía, negociados por académicos palestinos e israelíes y después se presentaron a los mandatarios. Los que no tienen una posición de gobierno tienen toda la libertad de decir lo que se les antoje, y de ahí debatir todos los temas y salir con una propuesta.
Así surgió el documento que tenemos sobre la retirada de Gaza. No es de los gobiernos, sino de un grupo de israelíes y palestinos que no tienen hoy responsabilidades estatales. ¿Cómo hay que salir de Gaza? La respuesta ha sido trabajada en cinco reuniones, en Londres y Toledo. El siguiente paso fue Ginebra, donde grupos de ambas partes decidieron cuál debe ser el acuerdo de paz. Como los gobiernos no tienen coraje de moverse, habría que hacer campañas para que la opinión pública se adhiera a la propuesta de paz. Así que en definitiva veo mucho futuro a este tipo de ideas y de trabajo de la sociedad civil.
*Directora de Unimedios.
**Investigador del Instituto Ortega y Gasset.
***Profesor de Ciencia Política de la Universidad Nacional.
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