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UNP No. 75
Título : Fórmula para desintoxicar el país
Autor : María Claudia Rojas R.
Sección: Salud
Fecha : Mayo 22 de 2005

El corredor DuitamaSogamoso está clasificado como uno los más contaminados de Colombia. La explotación de caliza produce alteraciones en las vías respiratorias tanto a trabajadores como a pobladores.
Foto: Jairo A. Téllez

Fórmula para desintoxicar el país

La unión de dos grandes, la Universidad Nacional de Colombia y el Consejo Colombiano de Seguridad, permitirá retomar la toxicovigilancia sistemática desestimulada por la Ley 100. La situación es seria, pero la apertura de un Centro de Información y Asesoría Toxicológica que funcionará 24 horas, 365 días, permitirá ateneder adecuadamente a pacientes intoxicados.

María Claudia Rojas R., Unimedios

En un barrio del sur de Bogotá, prospera un comercio inusual: los cascaro nes de las baterías de carro son vendidos como recipientes para cocinar o almacenar agua, pero los residuos de plomo que permanecen presentes son un asunto ignorado para vendedores y compradores. La pesca comercial cerca de la bahía de Cartagena no limita sus actividades, a pesar de que han pasado 20 años desde que el Instituto Nacional de Salud advirtió que los desechos de mercurio de algunas industrias ubicadas, en Mamonal, se fijan en el fitoplancton que consumen los peces; sin embargo, muchos turistas y lugareños los disfrutan como "nutritivos" frutos de mar. En Santander, los mineros, en las heladas madrugadas, encienden una cocineta que les sirve de trampa para que la escoria, mezclada con mercurio, libere las partículas de oro esquivas. La ruana que llevan, parece estar mejor para encubrirlos a ellos y a su reverbero en la oscura noche, que para protegerlos de la fría neblina a casi cuatro mil metros de altura. Mientras la combustión llega a término, permanecen con la cabeza dentro de la ruana a medida que absorben los vapores de mercurio que se fijan en el cerebro, minando sus capacidades mentales.

En Colombia, quienes desarrollan estas actividades emplean su astucia, cuando no su "inteligencia" para sobrevivir, pero para los investigadores y las autoridades sanitarias es la punta del iceberg de un panorama complejo y sombrío de intoxicación sistemática, que llena de puntos rojos el mapa rural y urbano del país.

Las sales de cromo utilizados para curtir cueros están clasificadas como carcinogenéticas porque generan en el hombre cáncer en hígado.

Se calcula que la industria en Estados Unidos utiliza como materia prima por lo menos 600 mil sustancias químicas, de las cuales en el 16% de ellas se ha estudiado el efecto que producen sobre el ser humano. Según el doctor Jairo Alfonso Téllez, director de la Maestría en Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, "en Colombia la cifra supera ese inventario dada la cantidad de procesos artesanales, que si bien no pasan por la industria, generan una contaminación importante". Por supuesto, aquí el porcentaje de investigación no supera el 1% para explorar el impacto en las miles de personas que interactúan consuetudinariamente con estas sustancias a lo largo de su vida laboral.

Conocer los episodios de intoxicación por fuente química que produce un país, equivale en últimas a saber sobre la epidemiología de los trabajadores, qué prácticas ocupacionales tienen, el grado de peligrosidad de las sustancias registradas en sus fronteras, el tipo de enfermedades que eventualmente generan, la salud ambiental de los ecosistemas afectados por la aplicación de agroquímicos e, incluso, las consecuencias sociales del uso intencional de los químicos, en el caso de las drogas de abuso y los intentos de suicidio.

Esta es una labor colosal que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimula en todas las naciones. En ese entorno, la Universidad Nacional de Colombia y el Consejo Colombiano de Seguridad, a través de su Centro de Información de Seguridad sobre Productos Químicos (Cisproquim), acaban de firmar un convenio que crea el Centro de Información y Asesoría Toxicológica para atender emergencias por intoxicación en todo el país. La institución académica pone la competencia médica, incluidos los análisis de laboratorio altamente especializados que se requieren, la organización empresarial y el conocimiento químico de las sustancias que manipulan las industrias.

Por lo menos 300 años duran en degradarse los metales pesados que son arrojados al río Tunjuelito como producto del trabajo artesanal con pieles.

Contra el subdiagnóstico

Aunque Colombia contaba con 20 centros de "desintoxicar" información en distintas zonas del país antes de 1994, la Ley 100 les restó el apoyo presupuestal, al punto que hoy solo quedan cuatro. No obstante la valiosa función que cumplieron, aún la información está atomizada y los casos no son registrados con los mismos criterios, lo que dificulta tener una estadística nacional consolidada. Igual sucede con los protocolos de manejo médico, pues cada centro hospitalario aborda al paciente intoxicado a su manera, lo que no elimina la posibilidad de que el caso se agrave.

"La política de la OMS es que los criterios de registro en cada país sean parecidos a los internacionales, con el fin de que las estadísticas sean equiparables. Mientras no estandaricemos el reporte de información, es difícil hacer una evaluación integral y expedir conclusiones y recomendaciones de interés nacional", señala la doctora Myriam Gutiérrez, directora del Departamento de Toxicología de la UN.

"El subregistro en Colombia es muy grande", agrega el ingeniero Jorge Enrique Bejarano Jiménez, gerente de Cisproquim, entidad que pese a su carácter privado, realiza un informe estadístico anual, que documenta una parte de lo que sucede: en 2004, el Centro atendió 586 casos, 162 más que en 2003. La cifra se divide en dos grupos, el primero recoge la ingestión voluntaria de sustancias (intento o suicidio como tal) y el segundo, accidentes laborales o domésticos. Así, del total de emergencias reportadas el año pasado, 215 corresponden al primer grupo, 294 al mal uso de sustancias en el hogar y apenas 65 estuvieron originadas por el mal transporte de mercancías, incorrecto almacenamiento, incidentes en la producción, disposición final equivocada y liberación sin fuente conocida. "Llama la atención el aumento año a año de los eventos provocados por ingestión voluntaria; representan casi 45% del total, mientras se deduce cómo el sector industrial, más formal, ha mejorado en prevención", reflexiona Bejarano.

Por eso, la obtención de una base de datos unificada y confiable avanza a partir de la propuesta de un formato único de recolección de datos avalado por el Ministerio de la Protección Social, en un ejercicio de diseño que le tomó seis meses a la Universidad. Cuál fue el producto químico involucrado, el motivo de la intoxicación (ingestión, inhalación, contacto dérmico, etc.), en qué tipo de persona ocurrió (sexo, edad, estrato), el tratamiento dado o el hospital que atendió, entre otros, son indicadores epidemiológicos que la herramienta consignará.

La fase piloto cubrirá las demandas de Bogotá y Cundinamarca, a través de los centros reguladores de urgencias (CRU) distrital y seccional. En ciudades grandes como Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, se buscará el apoyo de grupos académicos que adelantan actividades en torno al tema. En las zonas apartadas del país, el apoyo se dará mediante las sedes de la Universidad Nacional en el Caribe, Amazonia y Orinoquia, donde la Facultad de Medicina tiene internos rotatorios trabajando en su último año de entrenamiento.

Durante 16 años, Cisproquim ha asistido al sector productivo y a la comunidad en general en el tema de la seguridad química, específicamente en la forma de actuar ante emergencias químicas. Esta relación y el aumento en la demanda del servicio hicieron que fuera llamado a formar parte del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres desde sus inicios y recientemente por el Ministerio de Relaciones Exteriores, para revisar la preparación ante potenciales ataques con armas químicas.

Pero la alianza entre la Universidad y el Consejo Colombiano de SeguridadCisproquim permite más que obtener información. "El sistema va a ser una fortaleza para el país, en especial para el sector salud, porque está dirigido hacia el manejo médico y el tratamiento que se debe dar a los pacientes por intoxicación con diferentes tipos de sustancias químicas", señala el director del Centro Regulador de Urgencias de Bogotá, Gabriel Paredes.

La toxicología ambiental permite medir hasta dónde las lesiones causadas al medio ambiente, terminan por el ciclo alimenticio y otros factores, afectando al ser humano.
Fotos: Guillermo Flórez P.

Plus en investigación toxicológica

Sin muchas cifras y ya no desde lo empresarial sino desde la orilla de la salud pública, la experiencia de la Universidad Nacional desde 1986, cuando fundó su Unidad de Toxicología en el Hospital San Juan de Dios, hasta hoy, cuando ya pasó a ser Departamento y cuenta con la única maestría del país en estos asuntos, evidencia un paisaje más amplio.

La mayor parte de las intoxicaciones están asociadas con las bebidas alcohólicas; hechos delictivos, que se amparan en depresores del sistema nervioso central (benzodeacepinas en su mayoría); plaguicidas domésticos o agrícolas, ya sea de tipo fortuito -los padres que dejan frascos de insecticidas que los niños toman-, o de tipo laboral -uso sin los elementos de protección personal-; la adicción a sustancias psicoactivas; y, de nuevo, intentos de suicidio.

Pero más allá de esas líneas generales, el tema de la toxicología en el ámbito académico es revisado bajo la mirada de varias disciplinas. Sin embargo, como afirma el profesor Jairo Alfonso Téllez: "Sabemos sobre la contaminación atmosférica, conocemos algo más acerca de los suelos, las aguas, e incluso de la fauna y la flora, pero no tenemos un diagnóstico ni siquiera incipiente de lo que está pasando con el hombre en relación con esos ambientes. Esto indica que en nuestras sociedades el ser humano debe adquirir importancia como objeto de estudio en esta relación".

 

En 1969 un episodio de envenenamiento en Chiquinquirá, que cobró la vida a 68 personas y vulneró la de 115, abrió la investigación en el campo de la toxicología en Colombia. En el mismo camión donde se transportaban bultos de harina se cargaban frascos de parathion. El agroquímico se derramó sobre la harina debido a la colisión que sufrió el vehículo, pero como se desconocían las consecuencias, la harina fue recogida y llevada hasta su sitio de destino y con ella se elaboró pan.

Pero de la ignorancia de ese momento al conocimiento actual acumulado por la ciencia, las cosas no han cambiado mucho, como lo ilustran las historias relatadas al comienzo. "Consolidar el enfoque humano, sobre el que hemos montado nuestros desarrollos investigativo y docente, para trasferirlo ahora a la gestión de este convenio, es parte del rumbo que queremos imprimir", señala Téllez.

Sin duda, la investigación impulsada desde la maestría está dando las bases para materializar ese rumbo. Doce investigaciones terminadas y diez en desarrollo han dado a conocer, en estos cinco escasos años, prácticas arraigadas tanto en industrias maduras como en el agro, la galvanoplastia o la producción de solventes y telas en oficios artesanales -chircales, reciclaje de baterías, minería-. "Hemos llamado la atención sobre los peligros potenciales para el medio ambiente y para el ser humano, por la presencia de elementos tóxicos en los procesos productivos y en el medio domiciliario", agrega el doctor Téllez. Gracias a las líneas en toxicología ambiental, ocupacional y clínica, la Universidad tiene resultados en farmacodependencia, plaguicidas, grupos expuestos en distintas actividades económicas y servicio especializado a entidades sanitarias.

El uso de medicamentos en cantidades indebidas no escapa a la intoxicación de los animales. "La gente piensa que a las mascotas se les puede dar acetaminofén o antiinflamatorios, o no piensa que la fumigación de un cultivo vecino puede afectar un hato aledaño; hemos tenido casos de muerte por sobredosis en ambos casos", señala la doctora Myriam Gutiérrez, quien anuncia que el Centro de Información y Asesoría Toxicológica tendrá un capítulo en salud veterinaria a través de las clínicas de Pequeños y Grandes Animales de la UN.

Este servicio, si bien no es el único, su alcance no tiene experiencias anteriores en Colombia. El conocimiento de las sustancias más utilizadas por las industrias colombianas, consignado por Cisproquim en unas hojas de seguridad de cada producto como información única, complementa a la medida el conocimiento médico toxicológico acumulado por la Universidad Nacional, no sólo en desintoxicar" el país de Colombia y el Consejo Colombiano de desestimulada por la Ley 100. La situación es seria, pero la apertura de un 365 días, permitirá atender adecuadamente a pacientes intoxicados, la práctica sino en la investigación. Por ello, los alcances de esta alianza van más allá de la información y la asesoría, porque le permitirá al país reducir los preocupantes índices de emergencias químicas y tener un mapa real del impacto de las intoxicaciones sobre la salud pública.carcinogenéticas porque generan en el hombre cáncer en hígado.

 

Las tareas del Centro

Brindar información y asesoría médicotoxicológica. El servicio será suministrado las 24 horas, los 365 días del año. Podrá acceder toda la comunidad y el sector médico del país para consultar la información requerida para la atención de estos casos.

Apoyar las entidades de respuesta (hospitales, cuerpo de bomberos, Cruz Roja, Defensa Civil), mediante información de los peligros a la salud y el ambiente de las sustancias químicas.

Hacer seguimiento médicotoxicológico a los pacientes por vía telefónica o presencial, cuando el caso lo requiera (inicialmente en Bogotá). Elaborar informes de la evolución del paciente por parte de la UN, que serán enviados a Cisproquim, quien a su vez los remitirá a la empresa productora de la sustancia química que se encuentre afiliada a este Centro, con el ánimo de que conozca cuál es la dinámica sanitaria de sus productos.

Levantar una base estadística de los casos atendidos y su correspondiente divulgación. Este ejercicio dará los elementos de juicio para adelantar campañas de prevención y promoción en salud humana y animal.

Gestionar la consecución de los antídotos para el tratamiento adecuado de los pacientes intoxicados.

Capacitar a médicos, paramédicos, veterinarios, químicos, farmacéuticos, agrónomos e ingenieros, cuyo trabajo esté relacionado con sustancias químicas

Establecer enlaces con otros centros de información toxicológica, de orden distrital nacional y extranjero. Inicialmente se ha pensado en la Comunidad Andina de Naciones.

Los teléfonos del Centro de Información y Asesoría Toxicológica son: 2886012 (en Bogotá), 01 8000 916012 (fuera de Bogotá).