UNP No. 75
Título : Educación superior Tiempos de ajuste
Autor : Zoraida Rueda
Sección: Entrevista
Fecha : Mayo 22 de 2005 |
Educación superior
Tiempos de ajuste
El presente y futuro de la educación superior está en discusión al comenzar un nuevo siglo de transformaciones en materia de tecnología informacional y en el marco de la llamada sociedad del conocimiento, que requiere capacidad de articulación en red y el acuerdo sobre valores comunes. España ha experimentado cambios en este sentido dada la exigencia de alinear su educación universitaria con todo el sistema de la Unión Europea. Teniendo en cuenta este panorama, UN Periódico entrevistó a David Aguilar Peña, rector de la Universidad de Granada, España.
Zoraida Rueda
Directora Unimedios
La Universidad de Granada (UGR), fundada en 1531, está situada en el sureste de España; cuenta con tres sedes, Ceuta, Melilla y la propia Granada, ciudad en donde se concentra el 95% de sus 57.000 estudiantes de pregrado y 20.000 de posgrado y formación continua.
Granada, con poco más de 240.000 habitantes es una de las grandes ciudades universitarias de la Unión Europea, asociadas al Grupo Coimbra, que integra a otros centros educativos como Oxford, Salamanca, Lovaina, Salónica, Bolonia, Barcelona, Poitiers, Jena, Leiden, Cambridge, Trinity College, entre otras.
En el ámbito nacional, la UGR se destaca por ocupar el primer puesto nacional en premios al finalizar la carrera (tesis, becas, etc.), segundo en notas de corte en estudios con límite de plazas, sexto en producción científica. En el ámbito internacional, se distingue por sus relaciones con las universidades históricas europeas y por su primer puesto en intercambio de estudiantes. David Aguilar Peña, profesor de Anatomía Patológica, es rector electo de la UGR desde 1999, desarrolla una política activa de internacionalización, de apoyo a la innovación docente, la investigación y la cooperación con el mundo de la empresa, concebida como transferencia del saber universitario a la sociedad.
UN Periódico: ¿Qué relación existe en España entre las universidades y el Estado?
David Aguilar Peña: El Estado regula en qué condiciones crean y desarrollan su actividad las universidades. En la pública, la financiación es esencialmente estatal, a través de los gobiernos autónomos, que aportan 60% del presupuesto total de las mismas. Son los gobiernos autónomos los que, en el marco de la política nacional, determinan el desarrollo de titulaciones, de centros, que controlan directa e indirectamente el ejercicio universitario, etc.
El sector público universitario debe ser garantía de igualdad de oportunidades, a través de la formación, y motor activo de desarrollo social, político, cultural y económico a través de sus relaciones con la sociedad, con los poderes públicos y con el mundo de la empresa. Es la universidad pública la que puede de mejor manera crear conocimiento.
UNP: A propósito de lo anterior, ¿qué papel ha ocupado la universidad en la modernización de España?
DAP: Ha sido el principal factor de modernización de España. Creo que los tres aspectos básicos de la modernización de España y de su desarrollo han sido la instauración de la democracia, producto del consenso de la inmensa mayoría de los españoles; la mejora de la formación, y por tanto, la Universidad; y, finalmente, una situación socioeconómica interna y externa estable: responsable, productiva, eficaz en el interior y en el exterior ayudada por la estabilidad derivada de la pertenencia a la Unión Europea. En los tres escenarios la universidad ha participado, desde la reflexión académica, la producción investigativa, hasta la concreción de proyectos de asesoría e intervención social, en cooperación con los distintos sectores del país.
UNP: ¿Cómo se organiza la formación universitaria en España?
DAP: En España se produjo en los años setenta, en la etapa final del franquismo, una clara adaptación del sistema educativo a la modernidad, a Europa y al mundo. Se hizo entonces la primera transformación de la universidad del antiguo régimen al moderno, declarando la autonomía universitaria, creando los departamentos, estableciendo condiciones de financiación claras, desarrollando nuevas universidades politécnicas y autónomas, y lo que es más importante, organizando las enseñanzas en tres ciclos. Los dos primeros eran de grado, profesionalizantes ambos, y el tercero era el doctorado. En esa reforma lo único que faltó adecuar a los modelos occidentales era un máster como posgrado oficial, antes del doctorado.
UNP: ¿Están en condiciones, entonces, de adaptarse al nuevo Espacio Europeo de Educación Superior?
DAP: Sí. Los cambios que acabo de señalar nos sitúan en un nuevo escenario, el de la Declaración de Bolonia y el de una política común europea de educación superior, y estamos preparados para él: tenemos tres ciclos, dos de grado y uno de posgrado, y ahora se nos pide uno de grado y dos de posgrado. Razonablemente no existen problemas para adaptarnos en el proceso de convergencia europea. Lo que estamos haciendo es reconvertir titulaciones universitarias que fueron de cinco y seis años,
en grados de tres o cuatro que ofrezcan una formación genérica y en máster de dos o uno, que conduzcan a una especialización; completado todo ello, con un doctorado o tercer ciclo. En este proceso todos aprendemos de todos.
Actualmente se están abordando problemas asociados a la implantación del Espacio Europeo de la Educación Superior que implican importantes inversiones económicas y voluntad universitaria de cambio: mejorar la relación profesorestudiante, ofreciendo una enseñanza más personalizada, más medios informáticos, implantar modelos de innovación docente, y esto no se puede hacer con un coste cero.
UNP: España ocupa un lugar destacado en la articulación universitaria entre los países de Latinoamérica y la UE. ¿Qué nuevos proyectos hay?
DAP: El idioma y la tradición común respecto de América y la integración de España en la Unión Europea han contribuido a esto que usted señala. Pero eso es garantía de poco, hacen falta políticas concretas para llegar a la convergencia. Creo que en los dos últimos años se ha avanzado mucho, tras la constitución del Consejo Universitario Iberoamericano (Cuib) y el diálogo de éste con la Asociación Europea de Universidades (EUA), orientado a la creación de un espacio común de la educación superior y la investigación.
Ambas asociaciones integran las conferencias nacionales de rectores e influyen en las decisiones de los gobiernos. En este sentido, las universidades españolas, como parte de la EUA y de la Cuib, pueden y deben servir como punto de encuentro para la convergencia de la educación superior entre Europa y Latinoamérica. Pero se ha de reconocer que estamos todavía en la infancia de un proceso, a pesar de la firme decisión de hacerlo y de unas condiciones de calidad docente que, en líneas generales, son perfectamente homologables.
UNP: En la sociedad del conocimiento, ¿cómo asume la UGR el proceso de formación continua de los ciudadanos a lo largo de la vida?
DAP: La Universidad de Granada lo ha asumido plenamente hasta ahora y más aún a partir de su Plan Estratégico, que está apunto de ser aprobado.
En la actualidad contamos con 57.000 estudiantes de grado y 20.000 de posgrado y de formación continua. Es impartida tanto por un centro específico como por la Fundación EmpresaUniversidad, el Centro de Enseñanzas Virtuales, el Centro de Formación Abierta (para mayores de 50 años), o los cursos de verano impartidos en ocho ciudades de nuestro distrito universitario. La sociedad demanda de manera creciente formación universitaria a lo largo de la vida y la Universidad está obligada a atenderla. Esto enriquece la sociedad y la dota de recursos necesarios para su funcionamiento.
UNP: El director de Comunicaciones de la UGR, Antonio Marín, nos ha dicho que las universidades españolas han entendido que lo estratégico para el país es trabajar con el sector productivo, pues de no hacerlo hay que seguir comprando las patentes en el exterior. ¿Cómo entiende la relación empresauniversidad?
DAP: Es una relación recíproca. La empresa demanda a la Universidad aquello que necesita, formación de grado y de posgrado e I+D+I (investigación, desarrollo e innovación) para aplicarlos a sus procesos de producción. La Universidad debe responder, en el ámbito de su autonomía, a esa demanda con su enorme potencial de formación y de I+D+I.
Por tanto, es una doble dependencia y una doble exigencia. La sociedad, a través del mundo empresarial, nos demanda profesionales específicamente formados e investigadores, y la universidad, al mismo tiempo, también estimula a las empresas con su producción, con sus actividades científica y docente, a utilizar esos recursos.
Desgraciadamente, creo que las empresas demandan todavía pocos servicios de la universidad y apuestan poco por colaborar con ella; y, sobre todo, gastan poco en formación permanente y en procesos de I+D+I, si bien es cierto que en los últimos diez años la evolución es muy positiva.
UNP: ¿Podría ser compatible este proceso con el de internacionalización?
DAP: Es obligado que sea compatible. La pertinencia del trabajo universitario, tanto en formación como en investigación, para resolver problemas inmediatos de su entorno regional no se puede hacer sin que la Universidad tenga una visión internacional de su tarea. La razón de ello es muy sencilla: la Universidad no es autárquica, se nutre de lo que investigan otras universidades, del intercambio de estudiantes, maestros, profesores, investigadores; es así como puede responder mejor a las demandas que tiene en su propio entorno. De tal manera que la visión de una universidad interregional, internacionalizada en sus tareas, es la visión más adecuada para poder responder a problemas concretos, locales, con una visión más amplia y con más capacidad de respuesta.
Insisto en esto, no solamente son compatibles, es obligado que convivan los procesos de apertura al servicio del entorno socioeconómico y de internacionalización, porque sino van a fracasar los dos. Una visión solo internacional deja a la universidad sin raíces, sin respuesta a muchos problemas que le plantea permanentemente la sociedad. No puede mantenerse solo en el ámbito de lo abstracto, de lo teórico. Una universidad que solo atiende las exigencias locales va a quedarse corta de miras, le van a faltar recursos para responder a esas demandas.
UNP: La UGR tiene la mayor movilidad cuantitativa de las universidades de la Unión Europea, ¿esto responde a una casualidad o es producto de una política institucional?
DAP: Son muchas las circunstancias que contribuyen a ello. Algunas son históricas, ligadas a una idea romántica de Andalucía y de Granada, y a la temprana fundación de la Universidad (1531). Otros son factores como la calidad de vida del sur de España, o la relación de los universitarios con la ciudad; en Granada una de cada tres personas está relacionada de una u otra forma con la Universidad, es una ciudad universitaria joven, muy vital. Y finalmente, hay razones estrictamente académicas, investigativas y de extensión social y cultural que atraen a los estudiantes nacionales y extranjeros. Ofrecemos formación académica de calidad en prácticamente todas las áreas del saber (la UGR, por ejemplo, es primera nacional en premios fin de carrera, en mejores expedientes académicos), mantenemos relaciones con universidades de los cinco continentes (muy especialmente con las de la Unión Europea y Latinoamérica) y tenemos unos servicios estudiantiles que se destacan en el ámbito español (programas de alojamiento, facilidades a discapacitados, talleres educativos y psicopedagógicos, becas compensatorias, comedores universitarios, promoción de empleo y prácticas, instalaciones deportivas -venimos de ser una vez más, campeones absolutos en deporte universitario-, etc.).
Sume estos elementos y encontrará las razones esenciales de algo que, ciertamente, nos hace sentir muy orgullosos, que sean casi 3.000 los estudiantes que participaron en programas europeos de intercambio, y 700 con otras áreas geográficas, junto a más de 250 profesores; así como el hecho de que contemos en nuestras aulas con un número superior al 10% de estudiantes extranjeros, procedentes de más de 130 países del mundo (cerca de 9.000 entre pregrado y posgrado).
UN Periódico agradece especialmente a Antonio Marín, Director de Comunicaciones de la UGR, quien contribuyó de forma acuciosa en la realización de este documento periodístico.
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