UNP No. 74
Título : Bioseguridad, cuestión de vida
Autor : Santiago Buendía
Sección: Salud
Fecha : Mayo 1 de 2005 |
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El uso y el mantenimiento de los elementos de protección personal, gafas o guantes, son medidas de bioseguridad fundamentales a la hora de prevenir contagios fatales. |
Bioseguridad, cuestión de vida
El contacto con sustancias biológicas: la mordedura de un niño, la picadura de un insecto, el contacto con sangre de un paciente, son eventos fortuitos que deben tener un manejo sanitario.
Santiago Buendía V.*
La Bioseguridad es algo que nos atañe a todos en la vida laboral, familiar y social, ya que un accidente por contacto con fluidos corporales de personas y animales portadores de agentes infecciosos, se puede presentar en cualquier momento de nuestra vida con serias consecuencias para la salud.
Estudios recientes con trabajadores del sector de la salud en Colombia, evidencian que 42,6% de ellos ha tenido accidentes por exposición a contaminantes biológicos y a agentes infecciosos en el último año; en hospitales de Bogotá, el 65% de los accidentes de trabajo corresponde a esa causa1. Dentro de los grupos de lesionados figuran con un mayor número de casos, los auxiliares de enfermería y las promotoras domiciliarias de la salud.
En el campo de la salud animal, los resultados no son menos graves para los profesionales en Medicina Veterinaria y Zootecnia. Se sabe que a pesar del incremento de la explotación industrial de la ganadería, la avicultura o la porcicultura, no hay un incremento consecuente en conocimientos, actitudes y prácticas de manejo sanitario adecuados, con el consiguiente riesgo para las personas que actúan en la cadena de producción.
Bioseguridad y riesgo
La ciencia define la bioseguridad como "la suma de normas, medidas y procedimientos preventivos y correctivos, destinados a que el manejo de los seres vivos y agentes infecciosos sea lo más seguro posible para trabajadores y pacientes de las instituciones de salud humana y animal".
¿Qué nos acecha en cualquier rincón de la casa, el espacio público o la oficina?
Sin ser paranoicos, debemos conocer que entre las amenazas figuran los virus de hepatitis A, B y C, e nmunodeficiencia adquirida, así como los de rubéola, herpes y otros. También bacterias, hongos y protozoarios. Más allá encontramos que mamíferos, serpientes, insectos, peces y moluscos e incluso un jefe autoritario, arbitrario y no participativo puede y debe, considerarse como un factor de riesgo biológico, y no solo de la organización del trabajo.
Casos conocidos recientemente por docentes de la Universidad Nacional de Colombia, confirman que las personas comunes y corrientes también deben mantener medidas de bioseguridad para protegerse, aún en situaciones cotidianas en las que no se perciben amenazas evidentes.
Por ejemplo, hace unos meses -en un centro asistencial de Bogotá- falleció un ingeniero que llegó de una ciudad de clima cálido con una sintomatología compleja, cuyo origen no se pudo identificar a tiempo. Mientras se investigaba la causa de la infección, la salud del paciente empeoró, muriendo días después. Al hacer el estudio epidemiológico, los médicos detectaron que había estado en contacto con orina de ratones, depositada sobre bebidas enlatadas que habían permanecido en condiciones inadecuadas de almacenamiento. Con solo haber limpiado cuidadosamente la boquilla del envase, una pequeña medida de bioseguridad, habría salvado su vida.
Bioseguridad cotidiana
Además de la precaución que debió haber observado el ingeniero reseñado, en la vida diaria hay situaciones que podrían ponernos en peligro. Cuando alguien tose sin cubrirse la boca con un pañuelo, disemina virus o bacterias que fácilmente pueden ingresar a nuestro organismo.
También hay posibilidades de contaminación cuando se preparan alimentos para consumo masivo y quienes los manipulan no guardan las normas elementales de aseo personal. Los cuartos de baño de uso público, si no permanecen aseados, desde luego representan una amenaza para quienes los usan.
En las salas de belleza también es posible adquirir infecciones por contacto con elementos cortopunzantes que se aplican a la piel del cliente. Una medida de precaución que muchas personas toman para evitar este tipo de problemas, es tener su estuche para uso exclusivo. Todos los instrumentos deben ser lavados y esterilizados entre cliente y cliente, para evitar infecciones que se pueden transmitir por medio de máquinas usadas cientos de veces sin que su operador haya tenido la precaución de lavarla y desinfectarla.
Al comprar carnes, lácteos u otros alimentos, es necesario comprarlos en un sitio que cumpla con las medidas de higiene y cuente con los permisos requeridos por la autoridad competente, los que deben permanecer fijados en un lugar visible para el cliente. Se debe tener cuidado de no consumir enlatados, bolsas de leche o cajas de cartón abombadas que indican contaminación con bacterias; si aparecen así, significa que estamos frente a un alimento en descomposición.
Cambio de actitud
Las instituciones de salud humana y animal, de belleza y hoteles presentan condiciones de riesgo. En su labor diaria, un profesional se expone a sustancias químicas como el hipoclorito de sodio y el formol, a agentes físicos como el ruido, la radiación y temperaturas altas y bajas, a todos los agentes infecciosos, a situaciones de alto riesgo de incendio o explosión por la presencia de sustancias inflamables, a carga mental y física, a construcciones mal diseñadas y peor mantenidas, así como a formas precarias de contratación, jornadas de trabajo excesivas y mal remuneradas que generan el multiempleo.
Por lo anterior, toda persona que ingrese a un trabajo o rotación académica en una institución de salud debe participar en un proceso de inducción en el que se describan y expliquen las condiciones de riesgo a las que se va a exponer, las normas de salud ocupacionalbioseguridad vigentes en el área, las precauciones que debe tener para el manejo de las personas y animales, sus secreciones corporales y el uso y mantenimiento adecuado de los elementos de protección personal.
Mención especial merece el correcto manejo de los residuos contaminados tanto de líquidos como sólidos peligrosos para las personas y el medio ambiente, así como su disposición final segura.
Finalmente, las normas, acciones y procedimientos de salud ocupacional y bioseguridad deben ser seguidas por todas las personas que atienden a otras, que manipulan animales, microorganismos y virus, a partir de procesos de autocuidado y estilos de vida saludables.
*Especialista en Microbiología Médica y Salud Ocupacional. Profesor del Departamento de Microbiolode la Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia.
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