UNP No. 74
Título : El curandero: un oficio "mestizo"
Autor : Patricia Moncayo Martínez
Sección: Sociedad
Fecha : Mayo 1 de 2005 |
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En la comunidad de Ronda, a 30 minutos de Leticia, viven William e Isabel. Ambos practican para ser curanderos. |
El curandero: un oficio "mestizo"
Patricia Moncayo Martínez*
Las historias de tres curanderos de la Alta Amazonia confirman cómo esta figura pasó de la selva a la ciudad, de cumplir una función política y social para ser médicos "tradicionales", cuya acción curativa es el resultado de muchas influencias.
"He sufrido dos años, hermana, con eso,
yo botaba una cosa podrida,
me sanó el yagé,
me quitó eso,
tomaba, tomaba,
y me quitó,
sano,
eso es lo que me dice la gente,
¿cómo es que yo estoy todavía fuerte?,
el yagé,
me acompaña, me cura..."
Estas son palabras del maestro Miguel Chuña. Él tiene 85 años y pertenece a la etnia Cocama. Nació en la hacienda La Victoria, cerca al río Amazonas, que en esa época (1920) pertenecía al Perú, y vive en la comunidad de Ronda a 30 minutos de la ciudad de Leticia.
Muy cerca de él viven otros dos curanderos: el maestro Vides Guerra, de 44 años, peruano, mestizo y habitante de la ciudad de Tabatinga, en el Brasil; y el maestro William Mozombite, de 48 años, ingano, nacido en la Isla de Ronda y actualmente habitante de la comunidad Ciudad Jittoma, cerca a Leticia, en donde posee maloca y trabaja como curandero junto a su mujer Isabel Martínez de la etnia Uitoto.
Estos tres curanderos, que trabajan tomando yagé o ayahuasca (Banisteriopsis caapi), representan una cultura híbrida ribereña de curanderismo del trapecio amazónico. Ellos hacen parte de un curanderismo "mestizo" que funciona en los centros urbanos, como Leticia y Tabatinga. Sin embargo, ninguno de ellos trabaja de la misma manera a la hora de curar. Cada uno maneja un universo diferente y tiene una relación específica con el ayahuasca.
Prácticas híbridas
En el área de confluencia trifronteriza entre Colombia, Brasil y Perú, el yagé es utilizado por indios, mestizos y blancos. Curanderos o vegetalistas, según los llama la antropóloga Marlene Dobkin de Ríos, han participado y aprendido con indígenas, pero en algunos casos, en sus prácticas no usan del todo este conocimiento. Incorporan técnicas y conceptos de afuera como magia negra y blanca, esoterismo, espiritismo, religión católica, entre otras. Es decir, los curanderos se han transformado y están abiertos a nuevas influencias; han pasado de cumplir una función política, social y religiosa, de protección de su comunidad contra ofensas externas, a establecerse en los centros urbanos y adoptar, de diferentes culturas, lo que consideran necesario para mejorar sus prácticas curativas. Las ciudades han pasado a ser su centro de actividad, debido también a las nuevas enfermedades generadas por el hacinamiento y la pobreza, y como una opción de supervivencia.
Los curanderos ofrecen sus servicios como médicos "tradicionales". Su principal característica es el uso de conceptos mágicoreligiosos -creencia en espíritus, poderes sobrenaturales y divinidades de distinto tipo-. El fundamento de su acción médica es el consumo ritual del yagé, gracias al cual visualizan la causa de la enfermedad y la forma adecuada de tratamiento. "Su conocimiento es empírico, recogido de la tradición popular", afirman los investigadores Augusto Gómez, Hugo Armando Sotomayor y Ana Cristina Lesmes.
Generalmente, los individuos que optan por seguir la medicina y la curación a través de la ingestión del yagé, lo hacen desilusionados de la medicina occidental. Muchos han tratado varias veces de curarse con "remedios de blancos" sin conseguirlo y, aún peor, sin saber la causa de su mal. Luego de años de sufrimiento, se curan con el "vegetal".
El maestro de yagé ha tenido que dedicarse por varios años y etapas de su vida al estudio de esta planta, pasando por una serie de pruebas y restricciones que le han permitido acceder al mundo del ayahuasca. Estos individuos, toman entonces esta profesión como una misión esencial que deben cumplir, alternándola con un trabajo complementario para subsistir.
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El yagé convirtió a Miguel
de salvarlo de una |
Chuña en curandero después enfermedad.
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Los tres curanderos
Miguel Chuña sufrió un grave accidente que casi lo mata y pudo recuperarse gracias a su hermano Francisco, quien en esa época ejercía como curandero y acababa de superar una enfermedad gracias al yagé. Aunque la recuperación le llevó mucho tiempo, sacrificios y cuidados, Miguel finalmente se sanó. Por esto, él sintió la responsabilidad de dedicarse al oficio y tomarlo como una misión por cumplir en su vida.
Al maestro Vides le ocurrió algo muy particular. Se hizo curandero desde el primer momento en que tomó yagé. Como él dice, lo tenía en la "nacencia", es decir estaba predestinado desde el nacimiento para ésto, lo cual no hizo necesarios preparación ni "estudio" previos. Ello explica que desde el primer momento curara enfermos, aunque tomó la decisión de hacerlo movido por la fe al remedio que lo salvó de dos enfermedades. Al ser curado por "el vegetal", él consideró que ese "don innato" debía ser puesto al servicio de los demás, y desde ese momento prescindió de los requisitos "tradicionales" para ser un auténtico curandero.
William e Isabel establecieron una relación de ayuda mutua y compañerismo para curar mediante el yagé y la religión católica. Es muy importante destacar que los dos se encuentran aprendiendo y practicando para llegar a ser curanderos. Él había tomado yagé muchísimas veces, con maestros que manejaban diferentes conocimientos. Sin embargo, fue desde que cayó enfermo y se curó, que pudo tener confianza en el remedio. Fuera del yagé, William maneja una maloca Uitoto con todas las tradiciones y los rituales que implica ser de esa etnia.
A pesar de las múltiples influencias culturales que estos individuos han tenido, y las mezclas que se han generado, la esencia tradicional del yagé se mantiene. Si bien no se maneja un ritual "prístino", en el fondo Miguel, Vides y William, al igual que muchos otros, permanecen fieles a esta cultura y desean seguir practicando y enseñando este saber.
Así, el curanderismo hace parte de la memoria colectiva mantenida mediante la tradición oral. Los rituales de curación tienen bases míticas, por la creencia de que seres sobrenaturales son los causantes de la enfermedad y hay que luchar contra ellos para combatirla. Tales concepciones son hechos culturales colectivos. Los tres curanderos son seres humanos con errores y defectos como cualquier otro; en el trato con la gente son sencillos y cálidos, pero a la hora de usar el yagé, se esmeran en recalcar que es una planta de poder, a la que deben respeto y responsabilidad. Se valen entonces de la palabra para resaltar su eficacia; es el tema principal de sus conversaciones; marca el rumbo de su historia personal.
A través de sus historias de vida, hoy se conoce un poco más acerca de la cultura ribereñahíbrida que ellos representan. En los asentamientos urbanos de la Alta Amazonia, la práctica del curanderismo es corriente, y se toma al curandero como un agente terapéutico comunitario. Actualmente se encuentra en muchas poblaciones de la región, presta servicios alternativos y brinda opciones más asequibles a muchas personas, quienes por diversas razones no acuden al hospital y prefieren sanarse con remedios naturales.
*Magíster en estudios amazónicos de la Universidad Nacional de Colombia Sede Amazonia.
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