UNP No. 73
Título : Dosis precisas contra el cáncer
Autor : Yino Castellanos
Sección: Ciencia
Fecha : Abril 10 de 2005 |
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Fuente de Cobalto60, y tanque de agua, instrumentos para el proceso de medición dosimetríca. |
Dosis precisas contra el cáncer
Calcular la medida exacta de radiaciones ionizantes para tratar diferentes tipos de cáncer, es la compleja tarea encomendada a los físicos médicos que trabajan en una especialidad de las ciencias de la salud conocida como dosimetría clínica.
Yino Castellanos
Unimedios
El haz de radiación ionizante ha atravesado los tejidos del paciente para eliminar las células cancerígenas que proliferan desordenadamente en su cuerpo. Esto es posible dada la naturaleza de tales radiaciones de mínima longitud de onda y alta frecuencia, "capaces de penetrar el órgano afectado, con dosis previamente cuantificadas", explica la profesora María Cristina Plazas, directora del grupo de Física Médica de la Universidad Nacional.
Este tipo de radiación, descubierta en 1896 por el Premio Nobel de Física, Henri Antoine Becquerel, se diferencia de otras, como la luz visible o las ondas de radio, porque al entrar en contacto con la materia producen iones, esto es, átomos o grupos de átomos, que han adquirido carga eléctrica. La profesora Plazas afirma: "La radiación puede llegar directamente al núcleo de la célula, o de forma indirecta a través de las moléculas de agua del propio cuerpo, en un fenómeno físico conocido como radiólisis. En los dos casos el fin es terapéutico".
El trabajo es coordinado con los profesionales de la radioncología, quienes prescriben las dosis que consideran apropiadas, teniendo en cuenta criterios como la radiosensibilidad. En esta medida, la doctora Rosalba Ospino, coordinadora del grupo de Radioterapia y Física Médica del Instituto Nacional de Cancerología, señala que existen tumores altamente sensibles, otros de rango medio y algunos con baja radiosensibilidad.
"Entre los primeros -dice la profesional- están los que afectan órganos germinales, ovarios y testículos, mientras los epitelios están en rango medio, y los sarcomas son poco sensibles a las emisiones". En todo caso, en Colombia se emplean básicamente electrones capaces de penetrar hasta cuatro centímetros el cuerpo, mientras los fotones alcanzan hasta 15, y son utilizados, entre otros, contra el cáncer de próstata.
Ahora bien, el suministro de la medida exacta de las dosis de radiación prescrita por el radioncólogo, ya sea para terapia paliativa (en el caso de que el cáncer haya hecho metástasis) o curativa (cuando la enfermedad está localizada), presupone un compromiso ético con el paciente y con el equipo médico encargado del tratamiento. Es entonces cuando los profesionales, especializados en Física Médica, contribuyen al proceso con la aplicación de los principios de la ciencia dosimétrica.
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Muestra de la aplicación de una terapia de radiación intensa y modulada. |
En esta medida, la profesora Plazas afirma: "Los físicos médicos somos los farmaceutas de la radiación", y en consecuencia, para garantizar la dosis exacta al médico oncólogo, ésta se debe cuantificar; este proceso aprovecha la ionización (carga eléctrica) de un medio como el aire, en una cavidad, para luego verificar la cantidad de radiación que dicho medio está absorbiendo a partir del uso de un detector tipo cámara, frecuente en dosimetría clínica.
Luego, el dispositivo con el medio ionizado, al pasar por un campo cargado con electrones, emite señales eléctricas proporcionales a la cantidad de ionización que se ha generado en esa cavidad. El dispositivo es introducido en un maniquí que simula el cuerpo humano, y el análisis de dicha proporción permite caracterizar el comportamiento de la radiación, y obtener las dosis absolutas avaladas por el Organismo Internacional de Energía Atómica. Los resultados se registran en un sistema de planeación dosimétrico, que con la ayuda de un computador procesa las imágenes tomográficas o de resonancia magnética.
Cada paciente es analizado individualmente, y los datos, en relación con el comportamiento del haz de radiación en profundidad se ingresan con la ayuda de un programa especial en el disco duro. En otras palabras, por un lado se procesan las imágenes y por el otro la información personal del paciente, en un sistema de planeación dosimétrico que determina la dosis.
Trabajo interdisciplinario
Desde la alianza estratégica concertada en 1986 entre la Universidad Nacional y su grupo de Física Médica, con el Instituto Nacional de Cancerología (INC), las actividades científicas, académicas y sociales promovidas por las dos instituciones han servido para conscientizar a un grupo cada vez más amplio de profesionales sobre la importancia de observar rigurosamente los principios dosimétricos.
La cooperación se ha cristalizado, entre otros convenios, con la preparación de estudiantes que pueden aprovechar, para sus prácticas médicas, tanto las fuentes radiactivas del INC, tipo Cobalto60, como los aceleradores lineales de electrones, capaces de producir energías muy altas, necesarias en los tratamientos del cáncer de esófago o de cuello uterino. "La formación de especialistas en el manejo de las radiaciones ionizantes es una necesidad de primer orden, pues también son utilizadas en tareas de diagnóstico, y tanto en este ítem como en el terapéutico, es necesario saber cuánta radiación está recibiendo el paciente", complementa la profesora Plazas.
A este respecto, los profesionales en medicina nuclear utilizan estas radiaciones a partir de la incorporación al paciente, vía oral o venosa, de un material radioactivo asociado a un fármaco para realizar diagnósticos por imágenes, como gamagrafías hepáticas u óseas. En este caso los detectores de radiación son los llamados de centelleo, pues emiten luz, cuando la radiación ionizante incide en el órgano.
Llama la atención el creciente número de trabajos de tesis y proyectos interinstitucionales que la Universidad ha gestionado con entidades locales como la Universidad de Córdoba, que redundan en la cualificación de los dosímetros, y en la evaluación permanente de las condiciones en la que se presta el servicio.
Esta labor abona el terreno para la implementación en el país de las tecnologías más recientes en el mundo médico, como la dosimetría in vivo, que busca adecuar el tipo de detectores al tiempo real; mientras el paciente está siendo tratado, se cuantifica la dosis que él está recibiendo.
De esta manera, tanto el Instituto -que hoy trata el 20% de los pacientes enfermos de cáncer, segunda causa de mortalidad en el país después de las afecciones cardiovasculares- como la Universidad Nacional, que prepara el programa de maestría en Física Médica, y por supuesto los usuarios, se seguirán beneficiando de la cooperación intelectual y profesional de los médicos y los colegas de Einstein.
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