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UNP No. 73
Título : San Agustín, testigo excepcional de la historia del país
Autor : Juanita Barbosa
Sección: Universidad
Fecha : Abril 10 de 2005

El gran patio enmarcado por arcos sostenidos en columnas de piedra y las amplias galerias brindan la sensación de tranquilidad en la edificación.
Fotos Guillermo Flórez.

San Agustín, testigo excepcional de
la historia del país

El antiguo claustro colonial del Colegio haber sido ocupado por más de dos siglos como cuartel académica original como sede cultural de la Universidad

Juanita Barbosa*

El antiguo claustro del Colegio Universitario de los Agustinos, situado en el centro histórico de Bogotá en la carrera 8ª con calle 7ª, sede del Museo de Artes y Tradiciones Populares desde 1971, pasará a ser propiedad de la Universidad Nacional de Colombia. Su construcción en la primera mitad del siglo XVIII, respondió a la necesidad de la Comunidad Agustina de destinar una edificación para desarrollar la labor educadora que llevó adelante como parte de su misión al establecerse en la ciudad.

La Orden de San Agustín había llegado a Bogotá proveniente de Lima, en la segunda mitad del siglo XVI y se localizó en terrenos al sur del entonces río Manzanares -después río San Agustín-, donde inició la construcción de su iglesia y del convento adyacente, hoy desaparecido. El conjunto conventual de los Agustinos ocupaba una amplia área de terreno que se extendió hasta la ribera norte del río, con la construcción del Colegio Universitario de San Miguel.

El Colegio Universitario había recibido la autorización para educar "en Teología y Filosofía a miembros de la Comunidad de Agustinos u otros eclesiásticos", y su labor había iniciado en 1697 con el nombre de Colegio de San Nicolás de Mira, en el claustro conventual adyacente a la Iglesia de San Agustín. Su rápido crecimiento llevó a pensar en la necesidad de independizar la tarea educadora de la vida del convento y por iniciativa del Provincial, Fray Gregorio Agustín Salgado, director del Colegio, se comenzó la obra del claustro que durante 40 años sería la sede de la institución.

La obra del claustro para el Colegio Universitario aprovechó parte de la casa existente en el lugar, que había sido levantada anteriormente en un piso y sufrido diversas modificaciones, principalmente a causa del cambio de propietarios, hasta convertirse en una "casa alta y baja", es decir, de dos pisos, con frente a la Plazuela de San Agustín y paralela a la orilla del río.

Actualmente, la edificación tiene menor área que cuando fue construida y su maravilloso claustro, aún conservado, está conformado por dos niveles de columnas en piedra que soportan arcos en ladrillo pañetado y limitan las amplías galerías que rodean el gran patio central. Sus espacios conservan, a pesar de algunas adiciones desafortunadas, la sobriedad característica de la arquitectura colonial. Sus cubiertas en teja de barro se mimetizan en el paisaje del centro histórico de Bogotá y sus austeras fachadas, acordes con el espíritu de la comunidad que alguna vez lo habitó, cuentan con una sucesión rítmica de ventanas rectangulares que se interrumpe solamente para dar lugar a la portada de ingreso, cuya forma y localización fue modificada como parte de las obras que se adelantaron en la última década.

 

 

Patrimonio cultural

El destino educativo que tuvo el claustro desde que se pensó su construcción, cambió radicalmente cuando un visitador de la Orden, venido desde España por sugerencia del Rey, consideró que los costos de mantenimiento del Colegio no se justificaban y en consecuencia, se clausuró y la edificación pasó de manos de los Agustinos al gobierno colonial, que lo cedió a la guarnición militar de Santa Fe.

Su uso castrense persistió incluso después de la Independencia, durante todo el siglo XIX, hasta que después de ser el cuartel del Batallón Guardia Presidencial en el siglo XX, fue entregado en comodato a la asociación que crearía el Museo de Artes y Tradiciones Populares.

Evidentemente, el claustro del Colegio Universitario de los Agustinos a lo largo de su historia tuvo que ser objeto de muchas adecuaciones arquitectónicas, derivadas tanto de las necesidades de su uso como de las reparaciones que hubo de asumir a causa del paso del tiempo o de hechos importantes que lo afectaron gravemente, como la Batalla de San Agustín en 1862, cuando las fuerzas conservadoras atacaron la ciudad defendida por el ejercito liberal, o los desórdenes ocurridos después del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948.

La Iglesia de San Agustín, testigo excepcional de la historia del país, como el claustro que fuera el Colegio Universitario, ocupan un lugar que pone de presente la tarea que cumplieron las órdenes religiosas y cómo influyeron en la cultura colombiana; además, las características de su arquitectura y su inserción en el trazado colonial constituyen, seguramente, una referencia del desarrollo urbano de Bogotá. Estos valores culturales son un patrimonio para los colombianos y fundamentaron en 1975 la declaratoria de los dos monumentos en la categoría de Bien de Interés Cultural de la Nación, para garantizar su conservación y permitir que puedan ser admirados y comprendidos por los habitantes y los visitantes de la ciudad.

El gran patio enmarcado por arcos sostenidos en columnas de piedra y las amplias galerias brindan la sensación de tranquilidad en la edificación.
Fotos Guillermo Flórez.

Cuando la Universidad Nacional finalice los trámites legales que le acrediten definitivamente su propiedad, el antiguo claustro del Colegio de los Agustinos recuperará el objeto de la función para la que fue construido: la educación, y permitirá establecer un enclave cultural de la institución en el corazón histórico de Bogotá, que seguramente será destinado a acoger eventos representativos relacionados con su labor de extensión universitaria y con la promoción de sus museos.

Además del claustro, la Universidad Nacional obtuvo el Instituto Jorge Eliécer Gaitán dedicado a mantener viva la memoria de uno de los grandes dirigentes del siglo XX colombiano, localizado en dos manzanas de Santa Teresita, barrio que en los años cuarenta se caracterizó por sus casas señoriales, muchas de ellas aún conservadas, y la Hemeroteca Nacional que forma parte del campus de la Ciudad Universitaria.

La recuperación de los lotes y edificios que pertenecieron a la Universidad Nacional, forma parte de su proyecto de innovación académica e institucional, en la búsqueda de sentar una fuerte presencia en la ciudad, que le permita afirmar su clara intención de abrirse a ella. Sin duda, el antiguo claustro del Colegio Universitario de los Agustinos y el Observatorio Astronómico Nacional, propiedad de la institución que forma parte del patrimonio cultural de la Nación, son dos monumentos absolutamente representativos del periodo colonial y de la productividad derivada del avance del conocimiento, que permiten a la Universidad Nacional afirmar con pie fuerte su presencia en el centro histórico de la ciudad capital.

* Profesora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Facultad de Artes y asesora de la Rectoría de la Universidad Nacional de Colombia.