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UNP No. 73
Título : El Instituto de Inmunología Paradigma de la ciencia
Autor : Ismael Roldán Valencia
Sección: Investigación
Fecha : Abril 10 de 2005

Manuel Elkin Patarroyo en los ensayos clínicos de la vacuna SPf66 en Tanzania a finales de la década del 80.
Cortesía Instituto de Inmunología de Colombia.

El Instituto de Inmunología
Paradigma de la ciencia

Con un mejoramiento al 95% en la capacidad protectiva de la nueva versión de la vacuna contra la malaria, probada en el mono Aotus, el Instituto de Inmunología de Colombia empezará a probar su efectividad en humanos. Otros hallazgos dirigidos al control del cáncer de útero y enfermedades infectocontagiosas dan cuenta de los desarrollos científicos del centro de investigación en los últimos 10 años.

Ismael Roldán Valencia*

El Instituto de Inmunología de Colombia, asociado a la Universidad Nacional y dirigido por el profesor Manuel Elkin Patarroyo, ha pasado de ser el paradigma de la investigación científica colombiana a ser objeto de cuestionamientos. ¿Dónde están los resultados de tantos años de investigación?, se preguntan unos. ¿En dónde quedó la tan publicitada vacuna contra la malaria?, cuestionan otros. ¿Se justifica la inversión que el país ha hecho en el Instituto?, interrogan algunos.

En los últimos diez años el Instituto se ha dedicado a perfeccionar la metodología para la producción de vacunas químicamente fabricadas. La vacuna sintética contra la malaria, producida por el Plasmodium falciparum, fue creada por el Instituto hace 18 años. Sin embargo se encontró limitada en la respuesta inicial de protección contra el parásito, pues las pruebas de campo que mostraron un éxito parcial hallaron luego que aquél aún era fuerte y resistente a la vacuna.

Hasta hoy, en el mundo, ninguno de los grupos de investigación sobre la malaria ha obtenido una vacuna que supere a la colombiana. Incluso, para la desarrollada mediante ingeniería genética por la farmacéutica Glaxo SmithKline (GSK), financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates y ampliamente publicitada el año pasado por el médico español Pedro Alonso, ya quedó demostrada su baja (29,9%) y corta (23 meses) capacidad protectiva. Lo comprobó P.G. Smith, director del Departamento de Epidemiología de la London School of Hygiene and Tropical Medicine. (P.G. Smith, P.J. Milligan, The Lancet, vol. 635, pp. 472473, febrero 5 de 2005).

La dificultad para doblegar las resistencias del parásito llevó al Instituto a la búsqueda de un nuevo método que lo forzara a mostrar sus verdaderas defensas para poderlas derrotar. Hoy, se puede decir que son prometedoras las últimas pruebas realizadas en el laboratorio y en la estación de primates de Leticia (Amazonas) con el mico nocturno Aotus nancymaae, empleado como modelo biológico experimental. ¿En qué se fundamenta esta afirmación? Actualmente se comprende de manera más completa la biología molecular del parásito -su genoma fue descifrado hace casi tres colombiana años-, también se conoce mejor su funcionamiento, su capacidad de adaptarse a los embates externos y su comportamiento en general.

La vacuna obtenida hace 18 años, llamada SPF66 ó vacuna Colombia, llegó a proteger, entre 35% y 55% durante un periodo mínimo de dos años, a miles de personas mayores de un año que la recibieron después de los numerosos estudios clínicos realizados en Colombia, Venezuela, Ecuador y Tanzania. La nueva versión apunta a un 95% de protección en los monos que la han recibido en los últimos cinco años. Hace falta determinar si es replicable en seres humanos. Pero ciertamente es alentadora la respuesta del sistema inmune del mono Aotus, con gran semejanza al del humano según estudios genómicos de ambos, lo que permite esperar resultados de protección similares o casi idénticos.

Pese a que esta labor está dando frutos, también ha estado llena de dificultades por la pérdida de los equipos en el embargo y cierre de su sede en el Hospital San Juan de Dios hace cuatro años, y al recorte dramático del presupuesto (más del 50%) que, entre otras consecuencias, afectó de manera alarmante, la planta de científicos, de los cuales quedan solamente 48 de los 105 vinculados hace dos años. Muchos de ellos emigraron definitivamente a Europa y Estados Unidos, lo que significa una pérdida económica e intelectual irreparable para el país, evidencia las inocultables fallas estructurales del apoyo a la investigación científica y cuestiona el sentido mismo de hacer ciencia en Colombia.

Nuevos hallazgos

Molécula L1 del virus del Papiloma Humano (VPH), inductor del cáncer de cérvix.

Los hallazgos, durante estos últimos 10 años, han permitido perfeccionar la vacuna contra la malaria, y abren posibilidades de nuevas vacunas para el control de otras enfermedades infectocontagiosas (tuberculosis, leishmaniasis y hepatitis C, entre otras) y tumorales. También se han formulado métodos diagnósticos simples, baratos y altamente específicos, aplicables para el mundo en desarrollo.

Dentro de estos nuevos métodos químicos, el Instituto avanza en el control y diagnóstico del virus del papiloma humano (VPH) causante del cáncer de cérvix o útero, el más prevalente en las mujeres colombianas. Con este método, 500 mil mujeres en el mundo podrán salvarse de esta devastadora enfermedad. Los resultados están publicados en el órgano oficial de la Unión Internacional contra el Cáncer, International Journal of Cancer, y en el Journal of Medicinal Chemistry en su edición diciembre de 2003. La nueva herramienta de diagnóstico para el VPH tiene gran sensibilidad y especificidad para la detección de la infección, y ha sido probada en los últimos dos años en cerca de 10.000 mujeres en colaboración con el Instituto de Cancerología, la Liga contra el Cáncer de Bogotá, del Amazonas y otras instituciones.

Todo el trabajo está respaldado por 10 patentes mundiales sobre sus hallazgos y por 260 artículos publicados en revistas científicas como Nature, Lancet, Angewante Chemie, Biochemistry, Journal of Medicinal Chemistry, Vaccine, Journal of Structural Biology y Proteins entre otras, todas ellas con un altísimo reconocimiento internacional.

Escuela de científicos

No menos importante es la formación. Desde su creación, el Instituto ha educado 650 profesionales (médicos, químicos, biólogos, microbiólogos, bacteriólogos) en investigación científica. Al terminar este año, el Instituto contará con 30 doctores y 12 magísteres en química, farmacología y microbiología, que graduará en asocio con las universidades Nacional de Colombia, Javeriana y del País Vasco en España.

Más temprano que tarde surgirá la razón que asiste al Instituto de Inmunología para perseverar en el largo, difícil e incomprendido campo de la investigación científica. El Instituto cree firmemente que el país debe impulsar su propia ciencia, como lo hacen los países avanzados, para afianzar su propio desarrollo científico, tecnológico, económico y social. También es cierto que no se descubren vacunas todos los días; las últimas -la hepatitis B y la meningitis- fueron desarrolladas hace más de 25 años.

Las respuestas a los cuestionamientos planteados al principio, les permiten a los colombianos brindar su apoyo al Instituto de Inmunología que es, ha sido y será, paradigma de la ciencia colombiana para bienestar de la humanidad.

Mayor información sobre la producción científica del Instituto de Inmunología de Colombia en: http://www.fidic.org.co, o en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov.

* Profesor emérito de la Universidad Nacional de Colombia.