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UNP No. 72
Título : Comala o la dualidad de América Latina
Autor : Fabio Jurado Valencia
Sección: Literatura
Fecha : Marzo 20 de 2005

El efecto de la luz sobre el paisaje traduce en imágenes el carácter ambivalente de los personajes de Pedro Páramo.

Comala o la dualidad de América Latina

Al cumplirse medio siglo de la primera edición de Pedro Páramo, distintos críticos ubican la poética de esta obra entre los mitos universales y la representación de la cosmogonía indígena. En ella, Rulfo se entrega a un juego lírico entre lo rural y lo ubicuo de sus personajes.

Fabio Jurado Valencia*
* Profesor del Departamento de Literatura, Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.

Juan Nepomuceno Car-los Pérez Rulfo Vizcaíno es el nombre de pila del escritor mexicano Juan Rulfo, autor de Pedro Páramo, cuya primera edición data de 1955. Así como nos confunde su nombre de pila, confunde su lugar de origen: algunos dicen que era de Apulco, otros creen que era de San Gabriel y muchos lo identifican en Sayula. Nació en Sayula, pero nunca vivió allí, le confiesa el mismo Rulfo a Luis Harss. En sus apuntes de cuaderno escribe que nació en Jalisco (México), el 16 de mayo de 1918. Pero Jalisco es el Estado, no un pueblo. Este extravío de la identidad, o de no querer saber un lugar concreto del origen, habrá de transfigurarse en esa monumental novela, a la vez breve y a la vez compleja, que le dará el tono a Gabriel García Márquez para escribir Cien de soledad.

Comala-Macondo; Susana San Juan-Remedios la bella; el padre Rentería-el padre Rentería; la revolución mexicana-las guerras civiles de Colombia, son paralelos no gratuitos, que constituyen la impronta de un universo cultural y político en el que se condensa gran parte de la historia de América latina.

Las grandes obras de arte devienen de la fuerza cultural que les antecede, de lo que llamamos la tradición literaria para nuestro caso. La novela de Rulfo emerge desde el fondo de una búsqueda prolongada y persistente en la que los escritores del Ateneo de la Juventud (Alfonso Reyes, José Vasconcelos, Martín Luis Guzmán), posteriormente los Contemporáneos (Gilberto Owen, Jorge Cuesta, Xavier Villaurrutia) y luego los escritores de transición hacia la nueva novela (José Revueltas y Agustín Yánez), marcaron el paso para desembocar en la obra de arte que se coloca en el centro del siglo XX en México: Pedro Páramo.

El Rulfo fotógrafo fue capaz de captar los áridos escenarios que le dan vida a su novela.

Poéticas comunes

La mejor señal para reconocer el valor artístico de una obra literaria está dada en el carácter infinito de sus lecturas: cada vez que volvemos sobre el texto, las representaciones que el pensamiento elabora, en ese diálogo interior de todo lector, son distintas. Hay un poder del lenguaje en Pedro mo que hace de las imágenes un flujo de evocaciones de las obras del pasado y de las obras contemporáneas. Ya en 1956, en la revista colombiana Mito, Carlos Fuentes destacaba "la capacidad de recreación poética de Rulfo frente a la naturaleza (.), muy semejante a la de D. H. Lawrence. Como en el autor de La serpiente emplumada, en Rulfo la descripción natural no es nunca algo aparte, un descanso, sino un todo ubicuo que se integra, desde las primeras páginas, en la conciencia del lector y de los personajes".

La novela de Rulfo ha propiciado, por su universalidad, muchos análisis de literatura comparada. Así, Jean Franco, por ejemplo, establece una triple relación de temas entre El bebedor de vino de palmera, del nigeriano Amos Tutuola, El sistema del infierno de Dante, del norteamericano Leroi Jones y Pedro Páramo. En las tres novelas, Franco reconoce la vigencia de tópicos universales como "el cielo, el infierno y el purgatorio" en relación con el problema de la angustia, la duda y la muerte en el hombre. Del mismo modo Ruffinelli, buscando afinidades entre la obra de Rulfo y aquella narrativa europea que estimuló y fecundó su trabajo, encuentra paralelos que merecen ser estudiados en profundidad. La narrativa de Giono y Ramuz, nos dice Ruffinelli, "acerca a Rulfo a una y a una sensibilidad rural, con tonos eglógicos, líricos y trágicos; del mismo modo que el fran-Giono y el suizo Ramuz encarnan y reflejan con propiedad la vida montañosa, campestre, no en su faz descriptiva sino ante todo en la anímica de los personajes, Rulfo parece hacerlo respecto de los campesinos jaliscienses, como un fiel exponente de ese mundo...".

El "problema del padre" se halla latente en la escritura de varios autores latinoamericanos. Rulfo no es la excepción.

En Derborence (1933), de Ramuz, en efecto, se siente la desolación, el silencio y el ambiente derruido de Comala. También en Derborence, pueblo abandonado y miserable, sus habitantes viven el espacio y el tiempo de lo fantasmagórico con una concepción supersticiosa y animista del mundo, como ese lugar misterioso al que desciende Juan Preciado: Comala.

De otro lado, hay que resaltar las múltiples comparaciones que los críticos han sugerido entre las obras de Hamsun (Pan, Hambre) y la obra de Rulfo. Puede decirse que el puente entre uno y otro autor está dado por ese tono de sesibilidad poética y lírica con que son asumidas las historias de sus protagonistas: hombres del campo, criaturas impotentes ante una naturaleza hambruna que los cerca y los castiga, en un mundo en donde conviven simultáneamente la miseria y la opulencia.

Muchos críticos ven en Pedro Páramo la reivindicación de los grandes mitos universales, ya mostrados por los antiguos poetas griegos y latinos: el mundo creado, la lucha entre los dioses y los ancestros, la Edad de Oro, la primera pareja pobladora del mundo, la pérdida del paraíso, la mujer incomprendida, el asesinato de la divinidad, el robo del fuego sagrado, la regeneración anual del mundo, la concepción virginal del héroe, el incesto, la rivalidad entre hermanos, la madre dolorosa, el exterminio del monstruo, la resurrección del héroe, el descenso a la tierra de los muertos.

En efecto, cada uno de estos tópicos son hipotextos de este hipertexto -Pedro Páramo-, que ha determinado el rumbo de nuestras literaturas. Más allá de estas lecturas están aquellas que insinúan la representación del mundo indígena y su cosmogonía, sus lenguajes en susurros y sus silencios. Como estudioso que fuera de la antropología, Rulfo sabe darle la voz a los campesinos y a los indígenas. Que en la novela narren quienes ya están muertos es un indicio de esta presencia. Que la novela sea circular y atemporal es otra muestra de los arquetipos prehispánicos. Pero también es el mestizaje lo que Rulfo configura en Pedro Páramo: el parricidio, el incesto y la violencia sin clemencia, en aras del poder, devienen de allí.