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UNP No. 72
Título : Tres bacterias para el nuevo siglo
Autor : Yino Castellanos
Sección: Ciencia
Fecha : Marzo 20 de 2005

Promotores y usuarios de las bacterias benéficas defienden una filosofía de participación comunitaria y soluciones sencillas para los problemas complejos.

Tres bacterias para el nuevo siglo

Con microorganismos presentes en el arroz, la levadura y el yogur, es posible ayudar a recuperar los ecosistemas planetarios. Así lo ha demostrado el grupo de científicos que alrededor del mundo impulsa la aplicación de la tecnología de los "EM", o microorganismos eficientes. Una egresada de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, trabaja con ellos.

Yino Castellanos
Unimedios

En 1982, el profesor japonés Teuro Higa, investigador de la Universidad del Ryukyus, de su país natal, divulgó al mundo científico un hallazgo que podría constituirse en una alternativa para devolver a la naturaleza parte de su equilibrio original.

Se trataba de los microorganismos eficientes, o EM por su sigla en inglés. Una combinación de organismos benéficos de tres géneros principales: bacterias fototrópicas, levadura y bacterias del ácido láctico, que, en primera instancia, demostraron su eficacia en la recuperación de suelos para cultivo.

Feliz descubrimiento del profesor Higa, luego de observar, tras 14 años de experimentación con más de dos mil microorganismos (entre dañinos y benéficos), la súbita aparición de abundante vida vegetal alrededor de un grupo de arbustos acondicionados con la original mezcla.

La misma que se puede obtener a partir de la presencia de bacterias benéficas, "capaces de establecer relaciones de interdependencia y prosperidad compartidas, en una solución líquida", como anota la investigadora colombiana Margarita Correa, quien desde hace siete años trabaja con los EM en la ciudad india de Auroville, donde reside.

La profesora Correa, egresada de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, afirma que estas bacterias benéficas las consumimos todos los días: las llamadas fototrópicas en el arroz, la levadura en el pan y la cerveza, mientras la acidoláctica se encuentra en el kumis y el yogur. "Resulta increíble que microorganismos tan comunes puedan ser tan útiles", complementa Correa.

Y es que los EM, también han demostrado su eficacia contra los organismos patógenos contaminantes del agua, y en el tratamiento de los desechos sólidos producidos por la civilización industrial, entre otras aplicaciones positivas para el medio ambiente.

El principio biológico que determina la actuación de este consorcio de bacterias se basa, entre otras propiedades, en su carácter antioxidante. Además, cuando estos microorganismos entran en contacto con la materia orgánica, secretan sustancias benéficas como vitaminas, ácidos orgánicos y minerales. Así mismo, prosperan por exclusión competitiva, tanto en nichos contaminados como en descomposición, para luego morir cuando las condiciones son limpias, por lo cual no existe riesgo de contaminación secundaria.

Ecología cotidiana

Ciento veinte países tienen resultados de la aplicación de los EM. Apoyada por la Red de Solidaridad Social del Gobierno colombiano, la profesora espera que los beneficios de esta tecnología se obtengan a partir de la implementación de cinco proyectos en diferentes puntos de la geografía colombiana.

Proceso de lavado y mezcla del agua residual del arroz con los EM, que usted puede realizar en su casa.

Los programas piloto para tratamiento de desechos sólidos en La Dorada (Caldas), Soledad (Atlántico) y Subachoque (Cundinamarca), emergen como una opción real para la aplicación de la filosofía de los EM, en la que confluyen los valores comunitarios que defiende. Vale agregar el manejo de aguas residuales y desechos para el municipio de Andes (Antioquia), así como la limpieza del acueducto de Barichara (Santander), que soporta el paso de diez litros de agua por segundo.

La experiencia de este municipio demuestra cómo se puede obtener agua apta para consumo humano con apenas siete kilos de carbón de leña, tres litros de los EM, veinte litros de agua potable y tres kilos de melaza. "En el momento en que entra el agua al acueducto, antes de pasar por floculadores, se sumerge esta mezcla y se deja fermentar ocho días. Luego se saca, se mete en costales que después se sumergen en las aguas del acueducto. El paso de corriente por estos carbones de leña, activados con EM, permite la purificación del precioso líquido", explica Correa.

El éxito de esta práctica fue corroborado por la medición que realizó la Secretaría de Salud de Bucaramanga, y confirmó que los patógenos del pequeño acueducto de este municipio fueron llevados a cero. Ahora los diez mil barichenses disfrutan de agua más pura, con una inversión de apenas 20.000 pesos mensuales que aporta en conjunto la comunidad, y que revela las ventajas de esta tecnología, que además de barata, rápida (en apenas un mes se constataron los resultados), no deja remanentes químicos.

Con resultados similares, otra pequeña comunidad beneficiada con los EM fue la del municipio antioqueño de La Estrella. Afirma la profesora Correa: "La aplicación de esta tecnología obedece a una filosofía integral de la vida, que reconoce el equilibrio natural de regeneración y degeneración de las cosas. Cada uno de nosotros debe entender que el mantenimiento de este balance le concierne".

Este pensamiento, hoy la define como una persona convencida de que sin la participación de la sociedad es imposible alcanzar algún éxito en la consecución del bien común: "Proyectos, como el de limpiar el río Bogotá, debe responder a un esfuerzo compartido. Con los EM, un programa que le puede costar al Distrito 1.700 millones de dólares, puede bajarse a diez millones, y en la mitad del tiempo presupuestado para su ejecución".

En esta medida, la acción de la "gente común", aunada a la decisión de entes con voluntad política como la Fundación "Minuto de Dios", que produce los EM, se pueden alcanzar resultados inesperados en el mediano plazo. Colombia recién entra en la ruta de los EM, con 2.000 hectáreas de agricultura orgánica que aprovecha los compostajes de esta tecnología, concentradas especialmente en el departamento Santander, en cultivos de frutas, legumbres y hortalizas.

La experiencia de tierras libres de fertilizantes químicos y de venenos para el control de plagas, ha hecho que la producción de uvas de agricultores como don Arturo sea más limpia, y no tenga que esperar ocho días para que desaparezcan los efectos nocivos de los plaguicidas. "Si bien estamos lejos del millón de hectáreas de la Argentina y doblados por Ecuador, todo tiene un momento para empezar, y la resistencia al cambio irá cediendo ante la necesidad de liberar al planeta de tanto químico", reflexiona, pausadamente, la profesora Correa.

Por un pleno ambiente

Sumerja un ladrillo en una so-lución de un litro de EM, cuatro litros de agua, y un kilo de melaza, durante ocho días, luego deposítelo en la cisterna de su baño. Los EM harán que el agua residual contribuya a purificar los ríos, al ser tratada desde su casa.

Recoja el wagua de la primera y segunda lavadas de arroz. Mezcle una cucharada sopera de EM, y guárdela en un recipiente bien tapado, en un lugar oscuro por cinco días. Luego arrójela por el sifón. La naturaleza se lo agradecerá.