UNP No. 72
Título : Petróleo: fuente de ingresos o de energía
Autor : Sergio H Lopera C.
Sección: Economía
Fecha : Marzo 20 de 2005 |
Petróleo: fuente de ingresos o de energía
Es no sólo viable sino necesario que se implemente una política petrolera sustentada en el carácter agotable y estratégico del hidrocarburo. Así, Colombia aseguraría el tránsito exitoso hacia el uso de nuevas fuentes de energía para el futuro.
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Buscar fuentes de energía renovables es una de las alternativas claves para minimizar la dependencia del petróleo. |
Sergio H Lopera C.
Profesor del Instituto de Energía, Facultad de Minas de la Universidad Nacional Sede Medellín.
Con el propósito de aportar elementos para avanzar hacia un modelo de extracción de petróleo que conduzca a una política ener-gética sostenible, queremos plantear dos elementos, en esencia contradictorios:
1. A partir de los lineamientos propuestos por el Consenso de Washington1 los contratos petroleros han venido siendo cambiados, con el argumento de hacerlos más competitivos en un contexto globalizado. Así, la no existencia de obstáculos a la inversión traerá, según el consenso, inversión, crecimiento y desarrollo. En este sentido, se ha argumentado que el aumento de exportaciones de crudo permitirá pagar la deuda externa de los países en forma más rápida. Los resultados empíricos son bastante reveladores, pues no obstante los países han abierto sus fronteras a la inversión y flexibilizado sus modelos contractuales, sus deudas han aumentado, incluso en aquellos casos donde las exportaciones de materias primas crecieron de forma sensible.
2. Es cada vez más evidente la necesidad de hacer una explotación de petróleo que tome en cuenta su carácter agotable y los efectos de su combustión sobre el medio ambiente, es decir pensar su gestión desde una perspectiva sostenible.
Consideramos importante recordar que el Club de Roma había planteado el problema del agotamiento de recursos naturales como un freno al crecimiento, lo cual llevó a repensar la relación entre agotamiento de recursos naturales y crecimiento económico.
Teniendo en cuenta que una gestión de recursos naturales en un sentido moderno debe considerar que éstos son agotables y que es necesario garantizar unas condiciones ambientales que permitan la subsistencia del ser humano y las demás especies en el planeta, hay que implementar una política energética sostenible en la cual se tengan en cuenta todas las fuentes de energía disponibles.
Las equivocaciones
En el caso colombiano, la política petrolera de los últimos 15 años se ha diseñado de acuerdo a los lineamientos propuestos por el Consenso de Washington y el argumento de base utilizado ha sido la mejora de la eficiencia por la vía de privatización de los activos públicos2.
Esta política ha conducido a que la economía colombiana sea cada vez más dependiente del petróleo, llegando incluso a ser el primer producto de exportación. Más que un avance, como lo quiere mostrar la administración del Estado, lo que muestra es un estancamiento, en la medida en que el país pone a depender su economía de las exportaciones de un producto no solo escaso sino agotable y de interés estratégico. Por otro lado, en vez de avanzar hacia una economía diversificada, en la cual las exportaciones tengan un alto valor agregado, la estamos anclando en la exportación de materias primas, cuando hoy sabemos que es precisamente lo que debemos evitar.
La política petrolera debe consultar los criterios de rentabilidad, pero también considerar el hecho de que el petróleo es un recurso agotable de interés estratégico. En este sentido una gestión fundada en el criterio del mercado no parece la más pertinente, y por el contrario debe estar acorde con el espíritu del artículo 80 de la Constitución Política:
"El Estado planificará el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales, para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración o sustitución. Además, deberá prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la reparación de los daños causados. Así mismo, cooperará con otras naciones en la protección de los ecosistemas situados en las zonas fronterizas".
Si asumimos la sostenibilidad como principio rector de la política petrolera y la gestión del petróleo, estaremos más cerca de una visión del petróleo como fuente de energía que de aquella que lo ve como fuente de ingresos, lo --cual implica anclar la política petrolera en las necesidades del país y no en las expectativas de rentabilidad del capital multinacional.
Para el caso de yacimientos de petróleo, una política energética sostenible debe considerar al menos cuatro elementos:
1. Invertir parte de la renta petrolera en la sustitución de petróleo por una forma de energía renovable.
2. Garantizar la protección del capital natural crítico3, es decir aquellas funciones ambientales que sirven de soporte a la vida.
3. Establecer criterios para el pago de los servicios ambientales tales como la contaminación del aire, del suelo y de las aguas.
4. Establecer las retribuciones por impactos causados por la explotación del recurso sobre la economía y las condiciones de vida locales.
Las salidas
En el tabla 1 se presentan los resultados de sustitución de reservas de petróleo agotadas por electricidad de fuentes renovables para dos tamaños de yacimiento:
Si se calcula el flujo de caja del proyecto petrolero introduciendo estos valores, las inversiones necesarias para lograr una política energética sostenible se observan en la tabla 2. La inversión mayor y la que afectaría de forma importante la rentabilidad del proyecto serían las inversiones en sustitución de reservas. La cifra entre paréntesis de la tabla 1 corresponde a la inversión necesaria en dólares por barril. Se puede constatar, a excepción del monto destinado a sustitución del petróleo agotado, que dichos montos son bastante bajos, pues se mantienen por debajo de 10 centavos de dólar por barril para todos los casos.
La inversión necesaria para una explotación de petróleo dentro de una política energética sostenible se puede implementar a partir de la creación de la tasa propuesta por Costanza (1992). Este resultado nos muestra que si se aplica tal criterio, es decir si se introduce en el precio internacional del petróleo una tasa de agotamiento y se tienen en cuenta los costos de reparación de los daños causados por el uso de los servicios ambientales, los países más favorecidos serán aquellos que sustituyan las reservas de petróleo por una fuente de energía renovable, cuyo costo de sustitución sea lo suficientemente bajo. Según nuestros cálculos en un escenario de precios de 54 dólares/barril es posible sustituir un 90% de las reservas de petróleo agotadas de un yacimiento gigante (700 millones de barriles), por energía renovable cuyo costo sea de hasta 55 centavos de dólar/kWh. Esto implica una inversión del orden de 6,8 dólares/barril.
En el caso colombiano, un proceso de extracción durable es posible si se reemplazan las reservas de petróleo agotadas por energía eléctrica de grandes hidroeléctricas, teniendo en cuenta que el potencial hidroeléctrico colombiano es según la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) de 93 GW. Sin embargo, la implementación de cualquier proyecto energético debe ser viable desde el punto de vista económico, social y ambiental.
1 El consenso propone las siguientes medidas: disciplina presupuestaria; cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a sanidad, educación e infraestructuras); reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados; liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés; búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos; liberalización comercial; apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas; privatizaciones; desregulaciones; garantía de los derechos de propiedad.
2 En Colombia si bien no se ha privatizado la empresa estatal, sí se ha aumentado significativamente la participación en la renta petrolera de las empresas privadas.
3 Para Noël y O'cconnor (1998) el capital natural crítico es el conjunto de recursos medioambientales que a una escala geográfica dada asegura las funciones medioambientales importantes y para las cuales no existe ningún sustituto en términos de capital manufacturado o humano.
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