UNP No. 71
Título : Roda: obra en proceso
Autor : Marta Rodríguez
Sección: Cultura
Fecha : Febrero 27 de 2005 |
Roda: obra en proceso
Las pruebas de estado son las únicas guías que tiene el grabador para saber cómo está quedando la imagen. En esta ocasión, tales "borradores", develan un aspecto inédito de la obra gráfica de Juan Antonio Roda, tan relevante como la pictórica. Por primera vez, el público podrá ver estas piezas de carácter íntimo, en una exposición que el Museo de Arte de la Universidad Nacional, extenderá hasta el 22 de abril.
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"Autorretratos", como las otras piezas expuestas, expresa el viraje de Roda hacia la figuración y su capacidad como dibujante.
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Marta Rodríguez*
Entre 1971 y 1987, Roda se dedicó exclusivamente al grabado sobre metal, una técnica hasta entonces totalmente desconocida para él, que revela una faceta inédita en su producción. Este proceso se inicia en el Taller de Grabado de la Universidad de los Andes dirigido por Umberto Giangrandi, donde Roda dirigía la Escuela de Bellas Artes, en un momento en el que era un reconocido pintor que oscilaba entre la abstracción y la figuración. Con sus series gráficas Roda da un viraje decidido hacia la figuración y pone en evidencia, una vez más, sus notables capacidades como dibujante, dejando atrás sus estregados emotivos, su pincelada gestual y el uso del color.
En las distintas series gráficas, es el contraste entre el blanco y el negro y la línea que él definió como "morosa e incisiva", el elemento fundamental que da su nuevo lenguaje. La dedicación al grabado es absoluta; durante estos años, solo realiza una serie pictórica, también figurativa, titulada Los objetos del culto (1980), y se apasiona por los temas y las posibilidades que le ofrece este nuevo medio: "Trabajo el grabado -dijo Roda- porque tiene inmensas posibilidades. Me permite lograr negros absolutos, líneas con gran libertad y variar la gama entre blanco, negro y grises. El grabado tiene algo de taller. Tienes tiempo de estar pensando en la plancha mientras estás trabajando. Cuando hago grabado no pinto. Y cuando pinto no grabo. No puedo estar pensando en dos cosas a la vez"1.
Una de las características de la produc-ción de Roda es que siempre compuso series que, ahora, se articulan a un tema; durante los 16 años que se dedicó al grabado realizó siete series: Retrato de un desconocido, Risa, Delirio de las monjas muertas, Amarraperros, Castigos, Tauromaquia y Flora. Cada una de ellas tiene su propio origen: una imagen proveniente de la pintura, de la fotografía o del cine; una anécdota o una reflexión, son los motivos iniciales que lo llevaron a sumergirse en el mundo misterioso y sugestivo de cada una de sus series que se convirtieron en un hito dentro del arte colombiano.
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El camino de la creación
El grabado es una técnica que se trabaja sobre una matriz, en el caso de Roda, siempre sobre una lámina de zinc. Para crear un dibujo se utiliza el aguafuerte, que consiste en dibujar con un buril sobre una capa de cera que cubre la lámina. Para que el dibujo quede grabado en ella, es necesario sumergir la plancha en ácido; según la saturación de éste y el tiempo de mordida, se determina la profundidad del surco y con él, la intensidad de la línea. Otros trazos son producto del dibujo directo sobre la lámina, la calidad de la línea que se hace con la punta seca, nombre de esta técnica, es más leve ya que la incisión no alcanza la intensidad del aguafuerte. Para la elaboración de los "negros absolutos", a los que se refería Roda, es necesario aplicar varias capas de colofonia, diminutos puntos que crean una textura sobre la lámina y sumergirla una y otra vez en el ácido para que la sobreposición de texturas genere una superficie oscura.
En este largo proceso es necesario sacar con cierta periodicidad, una "prueba de estado", con el fin de conocer los resultados de sus intervenciones y concretar su imagen final. Durante el desarrollo de cada pieza gráfica, el grabador mantiene un diálogo continuo con la imagen que está teniendo lugar, a través de esas pruebas de estado que son las únicas guías de su oficio.
La exposición Roda: pruebas de estado se realiza catorce años después de que en el Museo de Arte de la Universidad Nacional, se mostraran todas sus series gráficas. En esta ocasión se muestra una faceta inédita de su producción, pues hasta ahora solo se ha mostrado, de forma parcial y escasa, el proceso de su obra gráfica. La muestra que se inauguró el 25 de febrero y se prolonga hasta el 22 de abril, está compuesta por algunos procesos de Risa, Castigos y del Delirio de las monjas muertas y sus respectivas láminas. La selección privilegia la última serie porque es una de las más significativas dentro de su producción.
La elección de las imágenes se hizo teniendo en cuenta el interés que ofrecen las variaciones, lo seductor de los cambios inusitados entre una imagen y otra; también por la fascinación que ejercen algunas imágenes que no sobrevivieron al proceso, pues muchas de ellas ameritan tanta atención como la obra final. Con esta selección se busca, en algunos casos, seguir paso a paso el proceso de Roda; mientras que en otros, la idea es mostrar unos pocos pasos en los que se ponen en evidencia los contrastes surgidos a lo largo del proceso. Es interesante observar, cómo a veces el que actúa es el pintor y otras veces el dibujante, pues en algunas ocasiones el proceso se articula por la gestualidad de las zonas claras y oscuras, planteamiento que trae consigo una manera de ver el mundo a través de manchas, más propio de la pintura. Otras veces, como ocurre con la mayoría de pruebas, la imagen se despliega y se articula en torno a los valores del dibujo.
En uno y otro caso estos procesos resultan apasionantes, su despliegue permite que el espectador encuentre en sus variaciones los pormenores del proceso, porque como dijo Roda: "Precisamente por no ser definitiva, la prueba de estado tiene mucho interés para el observador. Le permite saber algo del cómo y el por qué del complicado camino de la creación. Las pruebas de estado son piezas únicas que a veces tienen el interés de mostrar la encrucijada en la cual el artista tuvo que decidirse por uno sólo de los varios caminos posibles"2.
Posteriormente Unibiblos publicará un libro en el que se recogen un gran número de pruebas de estado, incluyendo las que están por fuera de esta muestra. El propósito es que el libro y la exposición se complementen, que la exhibición posibilite ese encuentro con el "aura" que tienen las pruebas de estado y que el libro preserve, a través de la imagen fotográfica, el carácter efímero de estas frágiles cartulinas Bristol, testigos de uno de los procesos más ricos del arte colombiano.
* Directora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional y curadora de la muestra.
1 Roda, Juan Antonio, Habitar la pintura. 1938-1992, exposición retrospectiva, Biblioteca Luis Ángel Arango, Banco de la República, Bogotá, mayo-julio, 1992.
2 Roda, Juan Antonio, "Diez pruebas de artista", Jaramillo, Mª de la Paz, Diez grabados, diez años, Catálogo para el Centro Cultural Skandia, Bogotá, julio, 1981.
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