UNP No. 71
Título : Ciencia y sociedad: nuevos retos, viejas tareas
Autor : Moisés Wasserman
Sección: Sociedad
Fecha : Febrero 27 de 2005 |
Ciencia y sociedad: nuevos retos, viejas tareas
El libre acceso al conocimiento y los contextos en que se produce la ciencia serán referentes necesarios para el replanteamiento de la investigación en el país, particularmente en un momento en que, a la vez, se confía y se teme a la ciencia. Lo primero porque es indiscutible su papel en el desarrollo y lo segundo por el uso destructor de sus descubrimientos.
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El interés cada vez mayor de los sectores privados en participar como socios de la producción investigativa es uno de los nuevos lugares de la ciencia.
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Guillermo Flórez P.
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Moisés Wasserman*
La literatura internacional está llena de análisis sobre los nuevos retos que enfrenta la ciencia. En Colombia nos pasa, en las grandes transiciones, que tenemos que enfrentar simultáneamente los problemas de dos épocas. Los nuevos porque son nuevos y son problemas, los viejos porque aún no los hemos resuelto. Alguna gente reacciona con impaciencia ante la insistencia en las recomendaciones de la "Misión de ciencia, educación y desarrollo". Dicen que ya pasaron diez años y que hay que proponer nuevas cosas. Pero, no se consolidó la comunidad científica, ni se formaron los doctores en el número que se proponía, ni se alcanzó el nivel de inversión recomendado. La sustitución de una vieja propuesta por una nueva solo es efectiva cuando aquella se ejecutó y modificó la realidad que la indujo, o se demostró inadecuada. Caemos, a veces, en la trampa de pensar que los problemas se resuelven por prescripción de términos.
Sin embargo, a pesar de que aún son válidas las recomendaciones de la Misión, es innegable también que cambiamos de siglo y de época, y que la ciencia en el mundo enfrenta nuevas realidades, que también son nuestras, y producen un cambio en las relaciones entre la ciencia y la sociedad.
Es inobjetable el papel de la ciencia y el conocimiento en el desarrollo económico y social de los pueblos. La "Sociedad del conocimiento" no es un lema vacío. Las recientes discusiones en el país sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) son un ejemplo palpable. Nunca en discusiones de carácter económico y político en nuestro país se había consultado tanto a las comunidades académicas y científicas. El "cuarto de al lado" está lleno de expertos, lo visitan rectores de universidades, profesores, investigadores y académicos. Pero el interés de la sociedad viene también acompañado de un fenómeno relativamente nuevo: desconfianza y temor por posibles impactos deletéreos de la ciencia. Se perfila un nuevo esquema de relaciones, en el que la sociedad reconoce que no puede progresar sin ciencia, pero quiere asumir un papel determinante en su dirección y control.
Freno al conocimiento
Los cambios en las relaciones entre la ciencia y la sociedad son múltiples. Quiero señalar apenas dos de ellos que son de relevancia en la construcción de una política científica nacional: a) hay nuevas restricciones a la movilidad de los científicos y al libre acceso al conocimiento; restricciones que constituyen un reto al principio de la universalidad de la ciencia, y b) se han producido cambios sustanciales en algunos contextos en los que se produce actualmente la ciencia.
El principio de la universalidad de la ciencia se deriva de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y ha sido principio rector de la ciencia durante todo su desarrollo. Con el fin de la Guerra Fría se pensó que llegaría el "paraíso": flujo libre de personas e ideas. Sin embargo, el temor al terrorismo por un lado y a la emigración no deseada por el otro han hecho aumentar los requisitos para las visas de forma que se constituyen hoy en un impedimento sustancial para la comunicación entre pares. La comunicación electrónica nos hizo soñar con la libre circulación de conocimiento. Sin embargo, los costos de las publicaciones, y de la tecnología de comunicación, han producido lo que se conoce hoy como el digital divide que ha hecho que los avances científicos estén, para algunos, menos disponibles que hace unos años.
Los nuevos y crecientes sistemas de protección intelectual y de confidencialidad, agravan aún más el problema. Los investigadores del tercer mundo se ven limitados en sus esfuerzos para participar en la empresa general de generación de conocimiento y tecnología. Así, si la riqueza depende del conocimiento, y el conocimiento depende cada vez más de la riqueza, entraremos en una espiral que nos aleja a los dos mundos en forma creciente. Organizaciones científicas del primer mundo se preocupan por esa situación, y hay importantes iniciativas de ellos para disminuir el problema. Pero por supuesto, éste es nuestro, y nos corresponde hacer todo lo posible para resolverlo. La inversión en bibliografía, en bases de datos, becas y movilidad científica debe ser máxima prioridad en una sociedad que quiera mantenerse en la ola global de crecimiento económico y social.
Los nuevos lugares de la ciencia
Se ha producido también un cambio en la manera de producir ciencia. Se habla hoy del "modo 2". Por supuesto, el conocimiento sigue y seguirá por muchos años generándose en las universidades. Sin embargo, cada vez más se plantean megaproyectos con características diferentes. La división entre ciencias básicas y aplicadas ya no tiene significado. En estos proyectos están mezcladas, y se llevan a cabo simultáneamente en contextos híbridos públicos y privados, universitarios y empresariales. Gran parte de la investigación se desarrolla en "tanques de pensamiento", oficinas de consultoría y centros e institutos dedicados exclusivamente a esta actividad. No es extraño que en esa situación actúen como socios de la investigación sectores económicamente interesados en los resultados.
Estos contextos variados, y la creciente incertidumbre y desconfianza de mucha gente sobre los móviles y las aplicaciones de la ciencia han producido otro cambio importante. La sociedad, en muchos lugares, se ha organizado para apoyar o atacar proyectos de desarrollo científico. La opo-sición ha llegado (como en el caso del uso de animales de laboratorio) a la violencia y a la agresión física.
En años recientes se han visto ejemplos de la participación amplia de la sociedad en tomas de decisiones. El más notable es la introducción en Inglaterra, en 2003, de los cultivos genéticamente modificados, que se hizo después de una deliberación pública, que incluyó paneles de ciudadanos no expertos pero ilustrados.
Colciencias está tratando de generar una nueva política nacional de desarrollo de "Ciencia, tecnología e innovación". Hará bien si no abandona las iniciativas que aún no han resuelto nuestros problemas, diagnosticados por muchos y rigurosos análisis. Pero, debe también entender las nuevas situaciones y abordarlas con decisión, imaginación y generosidad.
* Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia y Presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
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