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UNP No.69
Título : Por el "A, B, C" de las cartillas
Autor : Sandra Inés Gómez
Sección: Diseño
Fecha : Enero 16 de 2005
Por el "A, B, C" de las cartillas

Asociados a la aventura de aprender a leer y a escribir, Charry, Alegría de leer, Nacho y Coquito son nombres que despiertan en muchas generaciones de colombianos la nostalgia de sus primeros años. Una mirada al diseño gráfico de las cartillas escolares más recordadas en nuestro país.

Sandra Inés Gómez, Unimedios

Cortesía de Leonardo Cuéllar y William Naizaque.

Quién no retiene en su memoria la imagen del niño de campo con sombrero de paja, jeans, camiseta de cuello y zapatos de hebilla, o a Coquito con su inseparable amiga Rosita, esos pequeños personajes que acompañaron a muchos niños en su acercamiento a las primeras letras.

Pero, ¿qué hay detrás de estas cartillas de lectura?, ¿qué es lo que hace que permanezcan intactas en la memoria? Y, ¿qué les falta a las de hoy que perdieron su encanto?

Diseño en común

Sin importar el formato de la cartilla, el cual ha sido preferiblemente pequeño, la forma más usada para manejar los elementos es una retícula de tres columnas por cinco filas, una tendencia hacia los colores básicos y la tipografía según la época; des-de los años cuarenta, las cartillas empezaron a utilizar el tipo futura. De otra parte, las imágenes que han acompañado las vocales son repetitivas, lo que obedece a la falta de presupuesto de las editoriales que en general acuden a un mismo repertorio.

 

Apenas desde el año 2000 existe una norma editorial basada en las cartillas existentes, donde, además de los estudios socioculturales, el imaginario colectivo ha tenido un gran peso.

Antes de esta norma el diseño era responsabilidad, en la mayoría de los casos, del autor. Las primeras cartillas tenían en sus ilustraciones una alta influencia de las europeas; por ejemplo, en el Método de Enseñanza Charry (1917), los dibujos eran grabados en metal, adicionados con color para su segunda versión.

Este estilo se mantiene hasta la década del 60 cuando aparece Nacho que deja atrás las transparencias de la acuarela para dar lugar al color plano. Al tiempo que Coquito surge con toques caricaturescos en su iconografía.

La vigencia de estas cartillas, al menos en los recuerdos de la gente, está asociada a su significado histórico; fueron por muchos años compañeras de aventuras, la primera ventana al mundo, la idea de progreso. Aunque es innegable que el paso del tiempo -las transformaciones sociales y el contacto, cada vez más estrecho, de los niños con los medios de comunicación- ha disminuido el impacto visual de las cartillas, también es cierto que la falta de creatividad en el diseño gráfico y el excesivo peso de la tradición presente tanto en los contenidos como en la forma, ilustran la necesidad de encontrar algo innovador que despierte la empatía de los escolares hacia su cartilla.

Diseño infantil

La forma como se componen los elementos -el tamaño, la proporción del formato, el color- dentro de una página, deter-mina un tipo de lectura.

Lo importante al momento de diseñar una cartilla de lectura es la interacción entre el texto y la imagen, los demás elementos se consideran como el complemento, por eso conviene que el tamaño de las letras no exceda los 18 puntos ni esté por debajo de los 12. Teniendo en mente los nuevos contextos, es necesario incursionar en nuevas tendencias de ilustración, estructuras narrativas visuales y conceptuales que estimulen la creatividad de los niños. Y si del color se trata, está claro que además de atraer la atención de los pequeños lectores, debe dotar a la pieza de identidad, unidad, mientras apoya la legibilidad, la comprensión de los elementos conceptuales y la definición de jerarquías, tensiones y contrastes.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llegaron Leonardo Cuellar y William Naizaque, diseñadores de la Universidad Nacional de Colombia, contenidas en su trabajo "Diseño gráfico en 4 cartillas de lectura colombianas". Una investigación acerca de la labor del diseño gráfico en el campo editorial en el país, que busca dar luces sobre lo que debe ser este oficio, específicamente en piezas de lectoescritura.

Con la asesoría de la maestra Zenaida Osorio y la dirección del profesor Rodrigo Bonilla, luego de elaborar encuestas dirigidas a personas en contacto directo con procesos gráficos, estudiantes, profesores, editores, publicistas y por supuesto usuarios de las cartillas, estos dos diseñadores fueron encontrando las transformaciones de esta herramienta escolar. Una de las partes más enriquecedoras del proceso fueron las charlas con personas como doña Cecilia Charry Lara con quien tuvieron la oportunidad de conocer los artes finales de las cartillas en su primera edición hacia 1917, además de disfrutar de sus anécdotas y conocimiento.

 

Un hermoso libro para viajar por el mun-do formal de los elementos del Diseño Gráfico que le dieron vida a las cuatro cartillas más usadas y recordadas por los colombianos, y para despertar, de paso, todas las nostalgias que puede producir encontrarse de golpe con Aviones, Enanos, Elefantes, Indios, Iguanas, Iglesias, Yates, que en los primeros años solo existían en los universos encuadernados de Nacho, Coquito, Charry y Alegría.

También, fuente de inspiración que empieza con la "a" de avión para dejar una provocación en los que hoy tienen que competir con los nuevos medios, por el placer de diseñar para enseñar a leer y a escribir a las nuevas generaciones.