UNP No.69
Título : Botones de competencia
Autor : Equipo periodístico Unimedios
Sección: Investigación
Fecha : Enero 16 de 2005 |
Botones de competencia
La estimulación del crecimiento de los botones de rosa con el uso del ácido giberélico ya no será más una acumulación de ensayos y errores, pues dos agrónomos consiguieron por primera vez estandarizar la aplicación de esta hormona vegetal. Un aporte que le permitirá a los empresarios del sector obtener mayores ingresos en sus cultivos de exportación.
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Pequeñas dosis de este ácido son suficientes para observar su efectividad. Frente al testigo (extremo derecho de la imagen), se ve la actuación del GA3 en el botón floral.
Foto Cortesía de Luis A. Cáceres.
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Equipo periodístico Unimedios
El proceso de aplicación de una hormona vegetal que tradicionalmente los floricultores del país adelantan de forma empírica acaba de ser estandarizado por agrónomos de la Universidad Nacional de Colombia, esto permitirá a los productores de rosas continuar posicionando el buen nombre del sector en los mercados internacionales.
Pese a que el ácido giberélico ha sido utilizado con frecuencia en la producción de frutas y hortalizas, en la floricultura, todavía su actuación es desconocida. Esta es una fitohormona descubierta en Japón en 1935, derivada de extracto del hongo Giberella fujikuroi que producía un crecimiento inusual de las plantas de arroz derivando de allí su nombre,
De allí que Luis Alberto Cáceres y Diego Nieto, egresados de la Facultad de Agronomía, sede Bogotá identificaran como objetivo central de su trabajo de grado el momento ideal, el procedimiento más efectivo y las dosis precisas para la aplicación de GA3 -como se le conoce en el medio al ácido del cual existen más de 150 formas conocidas-.
La intención, además de ser la realización por primera vez de un trabajo con estas características en el país, es que con un uso óptimo del ácido los rosicultores obtengan un botón floral más grande a bajo costo. "Conocemos casos en donde se han aplicado concentraciones de esta hormona de hasta 6.000 partes por millón (ppm), lo cual genera un incremento en gastos de producción, y malformaciones florales que también representan pérdidas para la empresa", explican los jóvenes.
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Foto Cortesía de Luis A. Cáceres.
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Precisamente, destaca el profesor Víctor Julio Flórez, director del trabajo de grado: "El estudio buscaba optimizar esas concentraciones de tal forma que con un trabajo estadístico se pudiera establecer la mínima concentración que funciona, ya que el ácido giberélico es una hormona que por su alto costo debe aplicarse preferiblemente en cultivos de gran rendimiento o de ex-portación".
Vale la pena anotar que junto a estos aspectos, la rosa colombiana puede verse afectada por la que se produce en Ecuador, cuyo sector floricultor con una trayectoria no mayor de 20 años, frente a los 40 transcurridos en Colombia, ha desarrollado un esquema de producción y costos similar al nacional, consiguiendo con la calidad de sus rosas un buen nivel de competitividad.
Una de las razones de esta situación, indican Cáceres y Nieto, es que países como Ecuador concentran su producción de flores en rosas. De allí que sea primordial garantizar una mejor calidad de la flor especialmente para el mercado de Estados Unidos, principal importador de la producción colombiana.
La propuesta de estos agrónomos se basa en la estandarización del uso de la fitohormona aplicada a variedades de rosa de flor pequeña, cuya característica desde el punto de vista de la calidad resulta indeseable, pero que pueden representar un potencial promisorio en los mercados actuales.
Pequeñas al estrellato
"Charlotte", "Laguna" y "Escimo" fueron las variedades escogidas para el estudio. Mientras a la primera, de color rojo, la oferta actual le permite contar con una alta aceptación pese a ser de botón mediano, a las otras, amarillo y blanco respectivamente, se les ha considerado tradicionalmente como variedades de cabeza pequeña.
"En muchos cultivos, la participación de las flores de botón pequeño es alta, lo que genera un debilitamiento económico de la empresa", afirma Diego Nieto quien posee una experiencia de varios años como floricultor en la Sabana de Bogotá. Además, las rosas de este tamaño tienen una menor aceptación en el mercado norteamericano, incluso no son exportadas en algunos periodos del año.
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Foto Cortesía de Luis A. Cáceres.
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Esta situación ha impulsado la búsque-da de alternativas con las que se obtenga un aumento en el tamaño del botón flo-ral de la rosa. Dentro de los procedimien-tos más utilizados se encuentran el uso de malla tubular y la aplicación del ácido gi-berélico. Sin embargo, pese al empirismo y los altos costos que éste acarrea, la apli-cación del GA3 ha resultado ser uno de los más efectivos.
La primera labor de los jóvenes agrónomos fue la caracterización de los estadios de formación y desarrollo de las rosas a través de un programa computacional que permite precisar estadísticamente el crecimiento de las variedades, para así saber cuál es el momento ideal de aplicación de la fitohormona. También en él los empresarios encontrarán una herramienta para planear con mayor exactitud en qué momento se deben realizar los cortes, especialmente, en los cultivos de exportación.
"Cuando un corte es mal programado, las flores pueden salir un día o una semana después de cuando se necesitan y sus precios varían enormemente", dice Cáceres. El programa realiza la medición del crecimiento por grados/día y no por días/calendario como se suele calcular. "Aprove-chamos la acumulación de tiempo térmico o la temperatura de las rosas, ya que se encuentra sujeta a la variación del clima para precisar algunas labores culturales dentro de los cultivos", complementa Nieto.
El paso a seguir fue el cálculo del impacto del ácido giberélico sobre los botones. Allí consiguieron, durante los estadios conocidos como "chorote" y "arveja", aumentar el grado de calidad de las variedades escogidas, pasando en promedio de un grado 60 (tamaño del botón testigo) a uno entre 70 y 80, lo cual representa un incremento en su precios, pues una flor de estas características cuesta en el mercado alrededor de 27 centavos de dólar.
"Respecto a los testigos utilizados, la aplicación de giberelinas incrementó el rendimiento de los cultivos. Por ejemplo, en una hectárea que produce alrededor de 800 mil tallos en un año se pasó de 195 mil dólares a 213.400 dólares", explica Cáceres.
El uso equilibrado de los insumos representó un aspecto relevante de este estudio, el cual contó con el apoyo financiero y logístico de la empresa privada. "Hallamos -dice Diego Nieto- que una dosis de 350 ppm es suficiente para estimular el crecimiento del botón floral lo que se traduce en ahorro de materia prima". En cifras macro significa que al usar el procedimiento estándar propuesto por los agrónomos el incremento de los ingresos estaría cercano al 9%, y al final del año los floricultores tendrían una ganancia adicional de 17 mil dólares aproximadamente.
Así pues, el día de San Valentín, la primera gran fiesta de los floricultores del país, le representará a los productores de rosas algunas ganancias de más, con los 30 ó 35 vuelos diarios que hacia finales de enero y los primeros días de febrero saldrán cargados con flores colombianas.
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