UNP No.66
Título : Un viaje al arte primitivo
Autor : Juliana Quintero, Unimedios
Sección: Arte
Fecha : Noviembre 14 2004 |
Un viaje al arte primitivo
Más de 15 mil kilómetros a lomo de su bicicleta ha recorrido un artista colombiano, quien investiga la estética rupestre en América del Sur. Con una técnica rudimentaria, los registros de su travesía han llamado la atención de los más disímiles espectadores en escenarios culturales de las ciudades suramericanas.
 |
En la Provincia de Salamanca (Chile), Santiago de nuevo pone a prueba la técnica frottage , para calcar figuras humanas.
Foto : Cortesía Santiago Plata. |
Juliana Quintero, Unimedios
A Santiago Plata Rodríguez pedalear su bicicleta no solo le ha proporcionado un buen estado físico, sino conocer el arte primitivo de los países suramericanos.
Su pregrado en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, le permitió tener la sensibilidad y el criterio precisos para abordar las manifestaciones rupestres, que fueron, en su momento, una de las más importantes formas de comunicación humana.
El recorrido en bicicleta por los senderos milenarios de América del Sur, lo em-prendió en Colombia, donde formó su espíritu de aventura, que lo ha llevado hasta los lugares más recónditos del hemisferio, en busca de las huellas de los que se fueron, pero de los que aún hay rastro.
El proyecto de este maestro se ha convertido, más que en un reto, en un estilo de conocer y divulgar el arte rupestre en países como Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Brasil y Venezuela.
Su idea la plasmó inicialmente en un proyecto presentado a la Facultad de Artes, justificado en la deficiente investigación que este tipo de arte ha tenido y en la carencia de documentación gráfica del mismo.
A partir de ello, propuso elaborar la copia de petroglifos mediante la técnica de frottage o calco. "Ésta consiste en colocar un papel de modelar o tela especial de algodón sobre el grabado (petroglifo) y frotar con carboncillo para que quede el bajo relieve. Posteriormente se fija con colores naturales como los que produce la pepa biche del aguacate, el vástago del plátano o el mamoncillo", explica Santiago Plata.
Código ancestral
El arte rupestre suramericano comprende petroglifos o grabados sobre piedra y pictografías o dibujos, cincelados o pintados en las laderas de los cerros, piedras sueltas y cuevas.
"El arte rupestre es de orden universal, trasciende las fronteras y sus códigos se repiten en todas las latitudes del planeta", expone Plata Rodríguez como introducción a sus conferencias, en las que enseña las manifestaciones ancestrales como fuerza de expansión del hombre en la prehistoria; "son los primeros intentos por sintetizar su pensamiento e ideas".
Los atávicos utilizaron esa herramienta artística para representar su entendimiento sobre la naturaleza y el ímpetu que opera sobre ella. En Ecuador, por ejemplo, se encuentran en mayor cantidad las pictografías, ubicadas por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar y no hay petroglifos. En Perú, en cambio, el artista halló imágenes de la flora y la fauna que circundaban a los habitantes en el año 3000 a. de C.
Los petroglifos encontrados a mayor altura en el sur del continente, están en Bo-livia, a 3.800 metros, y sus efigies son muy parecidas a las de Perú. En Chile, descubrió figuras antropomórficas como chamanes, guías espirituales e imágenes rituales de danzas en ceremonias y caravanas de camélidos que representan la domesticación de los guanacos.
Las improntas del cuerpo humano, como manos y pies, son una característica de los petroglifos en Argentina. Hay pisadas de puma y ñandú. Uno de los lugares más conocidos es la Cueva de las Manos, en la provincia de Santa Cruz, sur de la Patagonia.
Viaje en bicicleta
 |
En el cruce de Las Joyas, los nevados quedan atrás, cuando pasa de Bolivia a Chile.
Foto : Cortesía Santiago Plata. |
La autofinanciación de su viaje se daría -tal como él lo sustentó inicialmente en su proyecto- a través de la venta de objetos artesanales relacionados con el arte rupestre, ahorros personales y ayudas familiares. En su odisea, no han faltado exposiciones itinerantes de la obra recogida y muestras de paisajes naturalistas en acuarela que él mismo ha pintado. De Colombia, partió con tan solo un millón de pesos, y en su equipaje: una carpa, su equipo de video, algunos metros de tela de algodón, papel carbón, una caña de pesca, una cocineta, y por supuesto con su bicicleta, que soportaría unos 100 kilos encima.
Salió de Bogotá el 20 de octubre de 2002, y llevaba consigo un itinerario de las fechas en que debía llegar a cada país. Estipulaba dos años de recorrido por Suramérica. Su primer país de arribo fue Ecuador. Allí pintó el Nevado de Cotopaxi, y un paisaje costero de la provincia de Esmeraldas en murales de gran formato (56 metros cuadrados). Ello le permitió tener un ingreso adicional de unos 400 dólares; pero en Perú, la suerte no estuvo de su lado. "Desgraciadamente en ese país, un asalto a mano armada me hizo perder toda la acumulación de dinero que llevaba, mi cámara y mis documentos. Por fortuna la bicicleta no me la robaron. Quedé sin un centavo en el bolsillo y de ahí en adelante tuve que echar mano de las artesanías que luego vendí en Bolivia", cuenta Santiago, al recordar tan apabullante episodio.
Además, ha dictado charlas y conferencias en universidades en las que expone sus hallazgos en el arte rupestre, dando su perspectiva estética y narrando las posibilidades que la técnica le ha proporcionado a su investigación, no más importantes que las que le ha brindado su bicicleta, al poder llegar a lugares apartados, que con otro medio de transporte hubiese sido imposible.
En cada país han recibido su trabajo con aceptación. Las embajadas y los consulados de Colombia han manifestado su apoyo, especialmente en Argentina en donde Santiago mostró su obra en una exposición realizada en dos de los más importantes escenarios, el Centro Cultural de la Cooperación y la Recoleta en Buenos Aires.
Para el Embajador de Colombia en Argentina, Rodrigo Holguín, "la obra de San-tiago es un trabajo interesante y valioso, puesto que parte de un proceso de investigación riguroso y de una manera muy creativa logra ser puesto en escena". Así mismo, el diplomático señaló que el Esta-do apoya este tipo de actividades, en tanto promueven a los jóvenes artistas en el ámbito internacional y difunden la riqueza cultural que tiene Colombia, para muchos desconocida.
Dieciocho meses y 15 mil kilómetros transitados a lo largo de la ruta del Océano Pacífico para llegar hasta Ushuaia, la parte más austral. De allí inició su ascenso por el Atlántico hasta Argentina, en donde hoy cumple siete meses de permanencia.
"Aunque fue difícil dejar Colombia, el proyecto no solamente me compete a mí, sino a la humanidad entera, porque no busca promover la identidad de un país en particular sino de todo el continente, e intenta mostrar los lazos de hermandad que alguna vez existieron entre los pueblos suramericanos".
Para Fernando Urbina, especialista en arte rupestre colombiano, es muy laudable la labor de este egresado por lo diverso e inconmensurable de esta expresión ancestral en Suramérica. "Un registro que permitirá comparar diferentes manifestaciones, porque constatará la proporción que llegó a tener esta forma de comunicación en Suramérica", anota Urbina.
La ruta de Santiago seguirá hacia Uruguay, Brasil, Venezuela y finalmente retornará a Colombia en unos 22 meses, en donde mostrará los resultados de su investigación.
|