UNP No.66
Título : Los nevados se derriten
Autor : Antonio Flórez
Sección: Ciencia
Fecha : Noviembre 14 2004 |
Los nevados se derriten
Por extrapolación de datos, en menos 15 años la extensión total de los nevados se redujo de 84 km2 a 57 km2 en el territorio nacional. Teóricamente, estamos al final del periodo interglacial, cuyas temperaturas cálidas han generado, solo en el siglo XX, el deshielo de nueve nevados. Aún así, los investigadores no subestiman la influencia antrópica en este fenómeno
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Si el comportamiento de la temperatura global sigue ascendiendo, en 15 ó 20 años Colombia no tendrá nevados.
Foto Cortesía de Antonio Flórez. |
Antonio Flórez*
Los nevados existentes en Colombia son relictos de la última glaciación. Como hechos globales, los ciclos glacial-interglacial funcionan en toda la Tierra, aunque con diferencias regionales ligadas principalmente a la disponibilidad de humedad o condiciones térmicas localizadas. En Colombia, y gracias a los trabajos de Thomas van der Hammen y Henry Hooghiemstra, se sabe que durante los últimos 3.5 millones de años han ocurrido unos 27 ciclos glacial-interglacial; esto no quiere decir que hayan ocurrido 27 glaciaciones o tiempos de for-mación de nevados (glaciares).
No sabemos cuántas glaciaciones han ocurrido en Colombia, pero hay evidencias discontinuas (depósitos rocosos abandonados por los glaciares al fundirse, llamados morrenas) de una penúltima glaciación. Lo mejor que se conoce son las evidencias geomorfológicas de la última glaciación.
Después de que terminó el último periodo interglacial (cálido) comenzó a enfriarse nuevamente la atmósfera terrestre, hace unos 116.000 años. Pero, en las montañas de Colombia, la formación de glaciares solo empezó hace unos 70.000 años o quizá crecieron los nevados residuales de la penúltima glaciación (si los había).
La glaciación continuó y tuvo su mayor esplendor (pleniglacial) hace 35.000 años bajo condiciones que se mantuvieron hasta hace unos 25.000 años; entonces, una capa de 17.109 km² cubrió las montañas colombianas, en altitudes que superaban 2.900 ó 3.000 metros sobre el nivel del mar. Desde entonces, y por una menor humedad atmosférica, los glaciares perdieron lenta y parcialmente su masa, mientras hace unos 18.000 años la temperatura global empezó a subir de nuevo.
Los rasgos geomorfológicos que hoy vemos en la alta montaña colombiana, como herencia de la última glaciación, son los nevados residuales, las morrenas y, hoy ocupadas por lagunas, los circos y los valles glaciares.
Es difícil imaginar que también las la-gunas de alta montaña son herencia de las glaciaciones, aunque hay que aclarar que solo en su forma o recipiente. Los Andes colombianos, en altitudes superiores a 2.900 metros, tienen pequeñas depresiones modeladas por los hielos de la última glaciación.
Para 1999, el Departamento de Geografía de la Universidad Nacional inventarió 1.528 lagunas de origen glaciar en la alta montaña con un área de 135,3 km² (13.530 hectáreas). Aunque no conocemos el volumen en agua, esto implica una reserva hídrica importante a la hora de pensar en la planificación de los recursos.
Reserva a cuentagotas
La reserva hídrica lagunar de la alta montaña se está reduciendo como respuesta a otro de los tantos impactos ambientales por las formas de ocupación inadecuada de estos espacios: la erosión de suelos por intervención agropecuaria que aporta sedimentos.
A partir de la dinámica glaciar y las nuevas condiciones bioclimáticas del planeta, la última glaciación se considera terminada hace 10.000 años, cuando comienza el periodo interglacial actual denominado Holoceno. La temperatura fue aumentando gradualmente hasta hace unos 6.000 años y luego ha descendido hasta el presente. Estos procesos muestran tenden-cias generales pero con variaciones menores relacionadas con otras condiciones. Por ejemplo, la disminución global de los glaciares fue alterada hacia el año 1650 de nuestra era por una leve disminución de las explosiones en la corona solar, condición que duró hasta 1850 aproximadamente. Es el tiempo conocido como la Pequeña Edad Glacial o Neoglacial y los nevados colombianos se recuperaron un poco y des-cendieron hasta los 4.300 m y cubrieron una extensión de 374 km².
Desde entonces, la Tierra ha estado recibiendo más energía solar, pero también son los años de mayor desarrollo industrial del que se tenga noticia, con efectos en el calentamiento atmosférico y, al parecer, esta causalidad antrópica es dominante en el fenómeno de fusión glaciar.
Durante el siglo XX desaparecieron varios de nuestros nevados (de sur a norte y fechas entre paréntesis): Chiles (1950), Cumbal (1985), Galeras (1948), Sotará (1948), Pan de Azúcar (1960), Puracé (1940), Quindío (1960), El Cisne (1960), Cerro Ne-vado (Sumapaz, 1907 [?]).
Hoy los nevados residuales son: Huila, Tolima, Santa Isabel, Ruiz y los dos conjuntos de picos nevados aislados o sierras nevadas del Cocuy (Chita o Güicán) y San-ta Marta.
La fusión glaciar en las últimas décadas parece acelerada. Un proyecto de monitoreo, incluyendo planimetría de los nevados, comenzó en 1986 en el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, posteriormente continuó en el Ideam con participación del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional, también se conocen trabajos del Laboratorio Vulcanológico de Manizales. Los resultados nos permiten mostrar que:
- La extensión de los nevados para 1990 era de 84,2 km² y en 1997, se redu-jo a 63 km².
- Hoy, y por extrapolación de datos, la extensión no supera los 57 km².
- Cada año, el borde inferior se reduce entre 15 m y 20 m y se pierde un espesor de dos a cuatro metros y no se ha detectado crecimiento glaciar.
- La temperatura de 0 °C sube anual-mente unos cinco metros y hoy se ubica hacia los cinco mil metros.
El fenómeno del derretimiento es global; afecta a todas las masas de hielo del planeta con algunas consecuencias: aumento del nivel del mar y la correspondiente erosión litoral. En la costa Cari-be, por ejemplo, el mar avanza hacia el continente entre uno y diez o más metros por año, según características locales.
Para la alta montaña colombiana, debemos considerar:
- Si los nevados se funden, hay más espacio para los páramos que crecen hacia arriba, y por el mismo aumento de la temperatura, la frontera agrícola se expande en el piso paramuno y alto-andino.
- El hielo que aún queda es una reserva de agua y las cuencas hidrográficas que nacen allí aumentan ligeramente su caudal, pero si la tendencia sigue como va, y las proyecciones así lo sugieren, posiblemente no tendremos nevados en unos 15 ó 20 años, por tanto la reserva en aguas de fusión glaciar será menor para las comunidades campesinas que habitan en su cercanía.
¿Qué hay acerca de una próxima glaciación?
Estadísticamente, estamos al final del periodo interglacial (cálido). ¿Cuándo empezará el siguiente periodo glacial? ¿Será lo suficientemente frío, especialmente considerando el calentamiento global a causa de los desechos industriales proyectados a la atmósfera (efecto invernadero)? Ante estas inquietudes, no hay respuestas concluyentes, pero las tendencias muestran un mayor impacto por el calentamiento global.
Mientras tanto, nuestros nevados desaparecen y con ellos no solo ese elemento de belleza paisajística sino también parte de la reserva hídrica, que por su extensión nacional empieza a ser insignificante, pero que puede ser vital para las comunidades vecinas a los nevados, tema que es necesario conocer mediante proyectos de investigación.
*Profesor titular del Departamento de Geografía de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia. Publicó recientemente Colombia: evolución de sus relieves y modelados.
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