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UNP No.66
Título : El trébol de la abundancia
Autor : Equipo periodístico, Unimedios
Sección: Tecnología
Fecha : Noviembre 14 2004

El trébol de la abundancia

Una leguminosa adaptada a la altura colombiana promete reemplazar el uso indiscriminado de fertilizantes nitrogenados en pasturas para favorecer la producción de leche y carne bovina y hacer más competitiva la cadena láctea nacional.

El trébol "pata de pájaro" es una alternativa limpia y sostenible para la producción de "leche competitiva".

Equipo periodístico Unimedios

En praderas experimentales situadas en predios del Centro Agropecuario Marengo de la Universidad Nacional, el trébol "pata de pájaro", leguminosa forrajera del viejo mundo cuyo uso ha sido comúnmente ornamental, se apresta a contrarrestar los costos económicos y ambientales ocasionados por la aplicación de fertilizantes nitrogenados en pastos que alimentan la ganadería bovina de clima frío en Colombia. La especie vegetal se proyecta como fuente de proteína para los rumiantes, pues transfiere el nitrógeno que los animales eliminan en la excreción y la orina, a sus tejidos musculares y a productos derivados de la leche, según comprobaron a través de la aplicación de un modelo de simulación, investigadores del Grupo de Nutrición Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia.

El estudio partió de reconocer la baja capacidad que tienen los suelos de la zona alta andina colombiana para proveer de nitrógeno y otros nutrientes a las plantas forrajeras, debido a su condición (ácidos y de baja fertilidad) y al tipo de vegetación. Un problema que se extiende a toda América Latina en donde el 70% de los 1.500 millones de hectáreas existentes son im-productivas o afrontan graves problemas de degradación.

Con la intención de subsanar tal deficiencia y atender las exigencias de la ganadería intensiva en términos de crecimiento y productividad, los sistemas agropecuarios han centrado su interés en aplicar grandes cantidades de fertilizante nitrogenado para el mantenimiento de las praderas. Lejos de cumplir un propósito nutricional, va a depositarse en acuíferos y en la atmósfera incrementando el contenido de nitrógeno en ellos, debido a la ineficiencia de su utilización por parte de las plantas y los animales que lo consumen.

Ello ocurre, según el investigador de la Universidad Nacional, Édgar Cárdenas, por el proceso de transformación que sufren los fertilizantes al aplicarse en el suelo: "se pueden volatilizar, lixiviar o ser tomados por las plantas". Durante el proceso digestivo de los rumiantes, los microorga-nismos presentes en el rumen son los que se apropian de gran parte del nitrógeno y se encargan de llevarlo al estiércol y a la orina del animal. De acuerdo con investigaciones, una vaca lechera (20 litros de leche/día) excreta en un año 138 kilogramos de nitrógeno, lo cual representa entre el 75% y el 80% del total de su dieta, es decir mu-cho más del que usa para producir leche o tejido corporal.

Mundialmente ese escape de nitrógeno es advertido como una amenaza ambiental. En Colombia, los excedentes de nitrógeno siguen su curso a la atmósfera o corrientes subterráneas como ríos, lagos y lagunas, principales receptores de los desechos de la ganadería intensiva; sector que además ejerce fuerte presión sobre ecosistemas frágiles como páramos, bosques de niebla, andinos y sabanas nativas.

El uso indiscriminado de fertilizantes nitrogenados es tal, que en el planeta se aplican cerca de 70 megatoneladas al año, de las cuales unas 350.000 se emplean en los suelos agrícolas colombianos, alimento de bovinos y otros animales de granja integrantes del sistema de producción lechera en el país.

Calidad a tono con cantidad

Advirtiendo la magnitud del problema, con alta incidencia en la proteína de la carne y la leche que consumimos los colombianos, y ante la necesidad que tienen los sistemas de producción lechera de contar con alternativas forrajeras de calidad, a bajo costo y sostenibles ambientalmente, integrantes del Grupo de Investigación en Nutrición Animal, en cabeza del profesor Cárdenas, decidieron probar el trébol "pata de pájaro", conocido en el mundo de la ciencia como Lotus corniculatus.

El experimento consistió en asociar el trébol con diez especies de gramíneas empleadas en lecherías de clima frío, para comparar su producción de biomasa con la de pasturas de tipo comercial - kikuyo y ryegrass en cultivo puro- fertilizadas con ni-trógeno (urea).

La fusión mostró una alternativa de manejo con un balance positivo del nitrógeno en su ciclo, productiva en suelos de baja fertilidad, resistente a periodos prolongados de sequía y a plagas y enfermedades. La producción de biomasa se mantuvo abundante durante todo el año, y su elevado valor nutritivo se reforzó a partir de la simbiosis que realizó la planta con una bacteria nitrificante llamada rhizobium, la cual tomó parte del 71% del nitrógeno presente en la atmósfera y lo transfirió a los vegetales a través de sus raíces.

En tanto, el ryegrass tomó del suelo el 60% de la urea aplicada (1.200 kilos) y el restante 40% se volatilizó en la atmósfera o fue a parar a aguas subterráneas. Algo similar ocurrió con las pasturas de kikuyo puro al emplear 25% de los 869 kilos de la urea aplicada al año, mientras el 75% restante hizo lo propio como contaminante ambiental.

Además de contrarrestar la utilización de compuestos nitrogenados, este trébol demostró ventajas adicionales: contiene factores antinutricionales o taninos que facilitan la degradación del nitrógeno en el duodeno y no en el rumen. Así se asegura que los nutrientes dejen de ser productos residuales en el estiércol y sean constitutivos de la leche y la carne del animal. "Es una planta resistente a heladas, compite con praderas agresivas, es mejoradora de suelos y crece bien en los mal drenados", explica el investigador Cárdenas.

Con la puesta en marcha de esta tecnología, cien por cien natural, el país no solo le apostará a una producción limpia y sostenible de pasturas y a conservar las escasas fuentes de agua, sino que tendrá que invertir menos en la importación de dichos fertilizantes nitrogenados.

Mientras, en Marengo, el trébol "pata de pájaro" continúa en proceso experimental. En tres o cuatro años, sus semillas y las de las gramíneas con las cuales se asoció, serán distribuidas entre campesinos y productores ganaderos, quienes podrán conocer de primera mano las bondades de la leguminosa del viejo mundo, adaptada a las alturas colombianas.