UNP No.64
Título : Urbanismo para pensar y habitar
Autor : Yino Castellanos, Unimedios
Sección: Ciudad
Fecha : Octubre 3 2004 |
Urbanismo para pensar y habitar
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| La tramas de la ciudad contemporánea pueden gestionarse desde la
universidad y los equipamientos que debe ofrecer. |
Ciudad y campus han sido tradicionalmente concebidos como dos espacios autónomos, que apenas sí se relacionan en la trama urbana. Sin embargo, esta percepción ha sido revaluada a partir de diversas experiencias urbanísticas, presentadas en el pasado seminario internacional "Universidad y Ciudad", que señalan la integración de estos espacios en proyectos comunes de gestión territorial.
Yino Castellanos, Unimedios
Ciudad Universitaria, el sueño de la arquitectura moderna. Un espacio con todos los equipamientos arquitectónicos y de servicios. El modelo anglosajón de campus aislado de sus vecinos.
En palabras del arquitecto venezolano Marco Negrón, quien concluyó el seminario "Universidad y Ciudad", este modelo se agotó. "Hoy la Universidad debe integrarse orgánicamente a su entorno". ¿Qué significa esto? "Reconocer el papel de agente dinamizador que la universidad debe asumir, no solo como gestor del saber, sino como protagonista del desarrollo urbano de la ciudad, insertándose en la trama citadina para aprovechar los espacios y personas que es capaz de aglutinar alrededor de sus actividades".
Síntesis de la principal reflexión que reunió a los participantes a este seminario, realizado a instancias de la Dirección Académica de la Sede Bogotá, la Facultad de Artes y la Escuela Interdisciplinar de Posgrados de la Universidad Nacional de Colombia, en coordinación con el Instituto de Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. Así mismo, la apuesta por un campus sin muros, gestionando ciudad a partir del diseño de planes de regularización y manejo, motivó la discusión de las experiencias locales y foráneas de la cambiante relación ciudad/universidad.
"Univerciudad": Territorio flexible
Experiencias de universidades como la de Alcalá de Henares en España, la Central de Venezuela y la italiana Universitá degli Studi Roma Tre indican la tendencia cada vez más marcada a integrar los campus a la ciudad por medio de diversas estrategias: recuperación de centros históricos; planeación de los territorios circundantes con equipamientos, como corredores y alamedas; desarrollo de estructuras viales; diseño de planes urbanos; y , como en el caso romano, desdoblamiento de las aulas en puntos estratégicos de la ciudad.
En el caso ibérico, la Universidad de Alcalá de Henares (patrimonio de la humanidad, 1998), ha logrado mimetizarse con el centro histórico de la ciudad, imprimiéndole un especial dinamismo, y aprovechando la recuperación de edificios que datan del siglo XVII, para así tramitar servicios conjuntamente con la comunidad alcalina. Diecisiete iglesias recuperadas para distintas actividades docentes y estudiantiles, un campus interno con facultades dispuestas estratégicamente en el tejido urbano con el fin de generar flujos de personas vinculadas con la universidad, y la restauración de instalaciones militares del siglo XVIII, salvaron a esta ciudad de convertirse en un solemne museo.
Para Carlos Clemente, director de la Maestría en Restauración de la Universidad, la experiencia en Henares, refleja la universidad de hoy, "la cual debe ajustarse a los cambios espaciales y abrirse a la ciudad, aprovechando sus potencialidades, así como la urbe, recíprocamente, se beneficia de aquella". Y a fe que así es. La ciudad hoy cuenta con 175.000 habitantes y una población flotante de al menos 22 mil personas ligadas al centro de saber, que propician una dinámica económica y de servicios para su desarrollo.
Se trata de aprovechar la capacidad de la universidad como fuente generadora de interacción ciudadana, para complementar planes de ordenamiento territoriales, brindándole a la comunidad los espacios de encuentro que faciliten la integración espacial y cultural de la una con la otra.
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| Alcalá de Henares, la cuna del idioma castellano, hoy recibe estudiantes
de lenguas de todo el mundo. |
Las palabras de Rodrigo Cortés, docente de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional, aplican para la realidad bogotana: "Uno de los polos de crecimiento urbanístico de Bogotá hacia el occidente fue el campus de la Nacional, ahora debemos resolver cómo se inscribe en el corazón de la capital". La respuesta está contenida en el Plan de Regularización y Manejo de la Universidad Nacional de Colombia, coordinado por el arquitecto Juan Manuel Robayo, y proyectado a diez años. Su preocupación central es concretar los ejes que "abrirán" el alma máter hacia la calle 45, el Parque "Simón Bolívar", por la calle 53 y, articulado con el canal del río Arzobispo, estructurar el espacio ecológico desde los cerros orientales para aprovechar el contacto, sobre la transversal 40 con el eje del Río San Francisco, que servirá para propiciar la migración de aves hacia el Parque Simón Bolívar.
"Vamos a sacar edificios de la Universidad hacia la calle 26, a través de proyectos como el de la plazoleta frente a la Hemeroteca Nacional, y la apertura hacia la misma avenida del Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas que no se ve", afirma Robayo. Además es clave dotar a la Universidad de bordes amables, y para esto Transmilenio diseñará y construirá la Alameda que rodeará todo el campus. Sin olvidar el proyecto de diseñar un Park way , como el del barrio La Soledad, para la cara posterior de la Ciudad Universitaria, sobre la transversal 38.
Reinventando caminos
La idea de establecer un espacio público compartido por estudiantes y ciudadanos, favorecido por los equipamientos necesarios para elevar la calidad del hábitat capitalino, se torna urgente si se tiene en cuenta que frente a los 29 metros cuadrados de terreno que tiene para su movilidad un estudiante de la Universidad Nacional, el alumno de otros centros de educación superior dispone en promedio de 0,5.
Es por esta falta de espacio, que corredores estratégicos para la sana circulación en la ciudad, como el de la calle 45 entre carreras 7 y 30, han sido invadidos por variopintas actividades que orbitan alrededor de las 23 instituciones de educación superior, que agrupadas en este sector, afectan el desarrollo urbano.
Sector que sirvió a la arquitecta Beatriz García para adelantar la investigación "Ciudad, Universidad y Universitarios", que se ocupa de establecer las relaciones entre las universidades y las prácticas de los estudiantes que ocupan este fragmento de la ciudad, señalando los recorridos usuales del estudiantado, y la manera como se alojan en la ciudad en la medida que los estrechos edificios donde estudian no pueden hacerlo. Esta fue la apuesta del seminario, pensar una urbe capaz de ofertar un hábitat con calidad.
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