UNP No.64
Título : El documental a la espera
Autor : Andrés Felipe Osorio
Sección: Cine
Fecha : Octubre 3 2004 |
El documental a la espera
Otra cosa sobre Michel Moore: puso sel documental de moda. Y como todo lo que está de moda, obliga a indagar cómo anda Colombia en la producción de dicha novedad.
Andrés Felipe Osorio*
El documental es un género que tiene un público importante en nuestro país; además, es un tipo de cine muy provechoso en naciones como la nuestra, por ser películas de análisis que se mueven como pez en el agua en circunstancias difíciles como las que enfrenta Colombia.
Lo primero que debe decirse es que el país tiene, al menos en Latinoamérica, una producción mediana, en calidad y en cantidad, de documentales. Estamos por debajo de las potencias México, Brasil y Argentina, pero muy por encima de países como Ecuador, Bolivia, Venezuela y el bloque centroamericano.
El principal defecto de las producciones nacionales está en su narrativa. Los especialistas en la materia, como Felipe Moreno, director del programa El espejo , de Canal Capital, admiten que las producciones colombianas ofrecen temas interesantes, buena fotografía, pero la narrativa es compleja y por consiguiente no logra conmover al espectador.
De espaldas a la mesa
Felipe Moreno recuerda que durante la visita del cineasta polaco Krystoff Zannyszi, éste quedó gratamente sorprendido con la creatividad de los documentalistas colombianos, pero no dudó en llamarles la atención sobre un punto fundamental, les dijo: "ustedes tienen grandes ideas, pero les hace falta paciencia y rigor".
Antes de grabar cualquier escena, los documentalistas deben haber hecho un arduo trabajo de investigación sobre el tema. En Colombia, vivimos de espaldas a esta disciplina, no nos gusta el trabajo de mesa y esto explica por qué nuestros documentales tienen serios problemas narrativos.
Patricia Aguirre, directora de la Cinemateca Distrital de Bogotá, también ha notado dicho defecto y lo expresa así: "todos los productores preguntan, 'pero si es para televisión, ¿por qué tengo que leer?'. Si una idea no se profundiza, no hay fluidez del lenguaje. Cuanto más profunda sea la investigación, habrá más referentes y la narración se hace más ágil".
David Muñoz, documentalista y profesor universitario, dice que la investigación es lo más importante del documental. Sin ella no hay piso para narrar, se cae en el registro.
Mauricio Acosta, productor de Manuela Sáez: la pasión de Bolívar, documental colombiano transmitido por Discovery Channel, hace caer en la cuenta de la importancia de la investigación con una frase definitiva: "un documental es 90% investigación y 10% filmación".
Además de la falta de investigación, hay otros factores que contribuyen a las deficiencias narrativas: las escuelas de cine en el país aún no tienen la madurez necesaria, no existen salas especializadas en el género documental y algo fundamental: en el país no se paga la labor de los investigadores.
En el lugar acertado
Vivimos en el mejor lugar del mundo para hacer documentales. El crítico Sigifredo Eusse Marino escribió alguna vez: "Colombia es, casi por fuerza, un país de documentalistas. Por un lado, las mil facetas dramáticas de la realidad nacional son una provocación a la vuelta de cualquier esquina. Y, por otra, los presupuestos financieros para cine son prácticamente 'de bolsillo personal' y no alcanza para los altos costos de recrear ficción".
El cineasta Luis Ospina, director de uno de los mejores documentales hechos en Colombia, La desazón suprema , escribió sobre el tema: "el cine de ficción, con toda la parafernalia técnica, sus altos costos, siempre ha sido para mí un estado de excepción, mientras el documental es un estado de gracia".
Por costos y temáticas, Colombia es un terreno fértil para el género. María Pía Quiroga, documentalista y asesora de la dirección de comunicaciones del Ministerio de Cultura, dice que las circunstancias del país arrojan cualquier cantidad de historias para ser contadas y además, el documental tiene la oportunidad de mostrar un país distinto al que presentan los medios de comunicación por su capacidad de análisis e investigación.
También dice: "un país en crisis necesita de un psicólogo social y el documental lo es". Felipe Moreno, de El espejo , la sigue en dicha afirmación, "el documental genera identidad, es un espejo, sirve para cambiar, ver cómo somos".
El mundo aguarda
Vivir de la producción de documentales en Colombia es casi imposible. La televisión pública es la casa del género, pero en la mayoría de los casos los trabajos no se pagan o se pagan muy mal. Quien invierte en el oficio, lo hace a sabiendas de que no recuperará sus pesos. La televisión privada, que podría pagar dichos trabajos, está más interesada en transmitir realities .
Así las cosas, el mercado del documental debe buscarse en el extranjero. Hay posibilidades, porque en los países del primer mundo les interesa emitir documentales sobre nuestra realidad; además, las compañías internacionales están cada vez más interesadas en el público de habla hispana.
Pero hay inconvenientes: a los realizadores colombianos les hace falta, además de pulir la narrativa, otros detalles para entrar al difícil mercado internacional.
A las propuestas colombianas que llegan al extranjero, dice María Pía Quiroga, del Ministerio de Cultura, les hace falta rigor investigativo, conocimiento en temas de derechos de autor, presentación de proyectos y transacciones económicas.
Existe otro inconveniente: los bajos presupuestos que se manejan solo alcanzan, en la mayoría de los casos, para grabar subgéneros como crónicas, reportajes, entrevistas, y los criterios internacionales corresponden a géneros más amplios.
Por supuesto, si se logra entrar en el mercado internacional, no es para ganar millones. Los productores de afuera, en la lógica de la coproducción, tienden a dejar a los realizadores de esta parte del mundo con una modesta tajada del negocio. La lógica es: 70% para ellos y 30% para nosotros. Ellos cogerán los mercados más rentables y a nosotros nos dejarán los más modestos. La mano de obra, el ingenio y el riesgo los tomamos nosotros y ellos sólo dominan la transacción.
En la mira
Lo cierto es que en Colombia hay mucha gente interesada en hacer documentales. Basta ir a la Cinemateca Distrital de Bogotá, a la Sala Fundadores, ver la franja documental de Señal Colombia y otros lugares que se dedican a exhibir el género, para ver cuánta gente hace fila.
Actualmente, hay espacios y eventos que vale la pena reseñar. La Cinemateca Distrital, cada dos meses, dedica su programación al espacio "Documentos latinoamericanos, en torno a la realidad compartida", dedicado a países del área. Hasta ahora se han proyectado documentales ecuatorianos y cubanos.
El espejo , de Canal Capital, tiene las puertas abiertas al documental. Según su director, Felipe Moreno, la elección de los que se transmiten es muy democrática, basta que se vea y se escuche bien.
Del 2 al 6 de noviembre próximo se celebrará la sexta muestra internacional documental, organizada por el Ministerio de Cultura y el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, cuya convocatoria se cerró el pasado 15 de julio.
* Periodista independiente.
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