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UNP No.64
Título : Formación a prueba de calidad
Autor : Nelly Mendivelso R., Unimedios
Sección: Universidad
Fecha : Octubre 3 2004

Formación a prueba de calidad
Sesenta y nueve estudiantes de la Universidad Nacional obtuvieron los puntajes más altos en el
área de Ingeniería.
Foto Guillermo Flórez

Los resultados de los Exámenes de Estado de Calidad de la Educación Superior (Ecaes), realizados el pasado mes de noviembre de 2003, ratificaron, una vez más, el alto nivel con que se forman los profesionales de la Universidad Nacional de Colombia.

Nelly Mendivelso R., Unimedios

En la evaluación, cuyo propósito es comprobar las competencias de los estudiantes que cursan último año de los programas académicos de pregrado, los mejores resultados los obtuvieron once estudiantes de las carreras de enfermería, nutrición y dietética, terapia ocupacional, arquitectura, y las ingenierías agrícola, química, de sistemas, mecánica, geológica y de minas, al ubicarse entre los mejores puntajes del país, luego de ser evaluados dentro de un grupo de 58.974 universitarios de instituciones de educación superior públicas y privadas.

Un logro individual de los profesionales de la Universidad Nacional, con corta distancia al promedio de sus compañeros, favorecidos con puntajes cercanos. "Tal como lo plantean asociaciones de facultades de diferentes profesiones, encargadas de realizar las pruebas, la Universidad está cumpliendo con su función social de formar profesionales idóneos", señala el sociólogo Paulo César Guatame, asesor de la Dirección Nacional de Programas Curriculares.

Afirmación que para el decano de la Facultad de Ingeniería, Esteban Colmenares, es el compendio de "un riguroso proceso de admisión, una sólida planta docente -la mayoría con formación doctoral- comprometida con la enseñanza y orientación del educando, y los trabajos cohesionados entre el pregrado y el posgrado que llevan implícito el tema de la investigación".

Para esta versión, en los Ecaes se evaluaron 27 programas que sacaron a flote sus debilidades y firmezas. "La Universidad Nacional mostró gran fortaleza en las ciencias básicas", dice Daniel Bogoya, director del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (Icfes), organismo que dirige, coordina y aplica el examen. También, la institución consiguió el primer lugar en programas como derecho, nutrición y dietética, psicología y terapia ocupacional.

La iniciativa de realizar exámenes de calidad a estudiantes de pregrado se remonta a 1966, pero luego de múltiples debates y de ser incluida en los planes de gobierno como parte de las políticas del sector educativo, solo en 2001 se aplicó por primera vez en los programas de ingeniería mecánica y medicina. En 2002 se extendió a los de derecho, y en 2003 cobijó el número de programas mencionados, en 41 ciudades colombianas.

Hilar delgado

Como uno de los instrumentos que el Gobierno Nacional dispone para evaluar la calidad del servicio público educativo, los Ecaes "no solo se aproximan al perfil de los profesionales, sino que, instan a las instituciones a autoreferenciar los proyectos educativos para diseñar planes de acción", aclara el ingeniero Bogoya.

La metodología de las pruebas incluyó un área básica, una profesional y otra sociohumanística, que a la vez se dividió en ítems , a los cuales se asignaba un porcentaje.

Las competencias fueron de tipo interpretativo, argumentativo y propositivo, entre tanto las preguntas, en su mayoría, eran de opción múltiple con una o varias respuestas.

Así, la evaluación apunta a desentrañar las particularidades que hay en la formación de un determinado profesional, y por ello cada una de las preguntas que la arma "da cuenta de una huella muy fina, campo por campo y dominio por dominio", explica el director Bogoya, mientras su aplicación ha suscitado toda serie de opiniones, como la del economista, experto en el tema de educación superior, Gabriel Misas, quien sin dudar de las capacidades de los estudiantes de la Nacional para asumir grandes retos, la considera "poco rigurosa y sin contenidos de análisis".

Para otros como el sociólogo Víctor Manuel Gómez, quien admite indiscutible la necesidad que tiene la sociedad, el sector productivo y el Estado, de medir y evaluar la calidad de la educación superior ofrecida en el país, "el instrumento es incompetente para identificar y valorar las diversas innovaciones curriculares y pedagógicas, distintas a la formación tradicional". En su opinión, "la necesidad de comparar y jerarquizar implica resultados cuantitativos que, expresados en datos, indicadores y estadísticas, legitiman la toma de decisiones respecto a la asignación de recursos". Asunto que según él "puede ser fuente de conflictos entre el Estado y las instituciones de educación superior".

En medio de la discusión surgen inquietudes como: ¿el examen hará más exigente el ingreso al mercado laboral en detrimento de quienes obtuvieron bajos puntajes?; ¿busca estandarizar los planes de estudio, intrínsecos a la autonomía académica, y ajustarlos a las pruebas y su medición?; ¿las universidades, al igual que sucedió con el Icfes en los colegios, dejarán de enseñarle a sus alumnos, a cambio de prepararlos para la evaluación?, o ¿por qué se opta por el método artificial, reduccionista, escuelero y de escasa capacidad predictiva, de exámenes de papel y lápiz?

Mientras continúa la controversia, frente a la cual el director Bogoya recomienda analizar cuidadosamente la técnica y los resultados obtenidos, que en su consideración "no son absolutos, sino relativos con respecto a la población que se presentó", los evaluados con mejores puntajes hacen su propio balance de lo que para ellos, posiblemente, sea la llave de la puerta a nuevas oportunidades profesionales.

Entre orgullo e incertidumbre

La excelencia académica de los estudiantes de los programas de pregrado a partir del examen Ecaes, será uno de los criterios para otorgar las becas de cooperación internacional y de intercambio, así como las nacionales o internacionales que se ofrezcan en las distintas entidades públicas, señala el Decreto 1781 de 2003 que reglamenta la evaluación. De igual manera, dichos estudiantes tendrán prelación en el otorgamiento de créditos para estudios de posgrado en el país y en el exterior.

Un incentivo que mantiene la ilusión de los once estudiantes de la Universidad Nacional, disímiles en sus expresiones, pero convergentes en el orgullo que les genera ser egresados de la universidad más prestigiosa del país, en la cual siempre fueron alumnos destacados.

 

Óscar Andrés Sánchez, con 101 puntos, fue el mejor en el área de ingeniería de sistemas. El joven de 22 años, satisfecho por el logro, reconoce la oportunidad que le dio la Universidad Nacional al recibirlo durante el riguroso proceso de selección, y al facilitarle una formación académica, íntegra en la teoría y sólida en la práctica. Conocimiento que lamenta no haber podido aplicar durante la prueba, pues ésta "se centró en temas comunes a todos los planes de estudio de las instituciones, y no evaluó la especificidad de ciertas áreas de investigación". Su meta próxima es conseguir una beca para adelantar una maestría en matemáticas.

 

Por el contrario, Alberto Ricardo Albis Arrieta, también con 101 puntos, pero en ingeniería química, asegura que el Ecaes "abarcó la mayoría de temas contenidos en el plan académico", por ello, no hizo esfuerzo distinto a "recordar las primeras clases de matemáticas vistas en la carrera". De su paso por la universidad destaca la excelencia de los profesores, pero ante todo, la exigencia por afianzar los conceptos y articularlos dentro de un análisis global. El logro obtenido en los Ecaes, reafirma su interés por reforzar su preparación, siendo su mayor anhelo realizar un doctorado en química o en termodinámica.

 

Angélica Montaño Rodríguez sobresalió con un puntaje de 74 en el programa de nutrición y dietética. Cercana la fecha de su graduación, la universitaria atribuye su sensibilidad social a los trabajos de extensión realizados en favor de comunidades vulnerables, durante la carrera. Sus calidades profesionales, aun más loables debido a los serios quebrantos de salud que presentó durante su desempeño estudiantil, han beneficiado a madres lactantes, gestantes y abuelos del municipio de Sibaté, así como a niños de la calle con los que adelantó una investigación para describir la relación entre el consumo de sustancias psicoactivas y el estado nutricional de los menores. Orgullosa de sus capacidades -y de haberse anotado un punto para su hoja de vida-, estima el Ecaes como una prueba básica, interesante para el análisis de casos, pero limitada a un puntaje que no tiene en cuenta el desarrollo integral del profesional.

 

La más sorprendida, no por su promedio, sino porque de repente en el trabajo pasó de ser la joven inexperta, a la profesional cuyas sugerencias debían ponerse en práctica, fue Diana Marcela Cifuentes, estudiante de enfermería y coordinadora del Plan de Atención Básica del municipio de Cáqueza (Cundinamarca), a quien los 78 puntos obtenidos en el Ecaes, la hicieron visible en su sitio laboral. "La Universidad Nacional me dio bases para interpretar la realidad a través de un juicio crítico, siempre, prevaleciendo los intereses del colectivo por encima de los individuales", comenta la universitaria, luego de evocar la difícil situación económica que rodeó su vida estudiantil. Por eso antepone a su nombre el de la Universidad, con la ilusión de regresar a realizar un doctorado en salud pública.

 

Para Francy Yadiri Guacaneme, quien encabeza la lista en el área de Terapia Ocupacional, su puntaje no fue cuestión de suerte, sino la suma de esfuerzos. Lo dice porque a diferencia de otros estudiantes, solo podía repasar lo visto en clase durante la madrugada, luego de una jornada que iniciaba con una carrera entre el jardín infantil de su hija, que la recibía a las 7:00 de la mañana, y el aula universitaria en donde la primera asignatura estaba a punto de comenzar. La faena se desarrollaba en medio de trabajos, lecturas y practicas en Madrid o Cajicá (Cundinamarca), aun así, nunca dejó de sobresalir académicamente. "En la Universidad tuve excelentes pedagogos y terapeutas ocupacionales, pero lo mejor, seres humanos apoyando mi formación", comenta Francy satisfecha. La evaluación de Estado le dejó retos profesionales, como actualizarse sobre legislación y modelos clínicos, también, la necesidad de continuar su proceso de formación con un posgrado en neurodesarrollo.

 

"El hecho de que una institución y la misma sociedad enfoquen sus expectativas hacia profesionales en formación, quienes son los llamados a analizar, entender y acometer los problemas del país, implica más que gusto, responsabilidad ", dice Diego Mauricio Cala, el universitario con mayor promedio, 86 puntos, en arquitectura. Así lo ha entendido a partir de los fundamentos críticos que la Universidad le inculcó para entender su disciplina, y sin sectorizarla, ligarla siempre a los problemas de la nación. Para Diego, el Ecaes, le dio la oportunidad de autoevaluarse profesionalmente pero también, reafirmó que, su formación arquitectónica fue integral. El siguiente reto, frente al cual siente desventaja, es enrutar su carrera profesional, pues la falta de experiencia con que salen los egresados es quizá la mayor deficiencia a la hora de poner en práctica lo aprendido. Al igual que sus compañeros, su prioridad es adelantar estudios de posgrado.

 

La misma visión de país la comparte el ingeniero geológico de la Universidad Nacional sede Medellín, Juan Fernando Berrío, distinguido en la prueba con 83 puntos. "Es maravilloso cuando a uno le dicen que fue casi el mejor, pero debe ser más gratificante devolverle el conocimiento aprendido a la sociedad", piensa este joven paisa, seguro de haber recibido de sus profesores la mejor enseñanza. Para él, la prueba es una buena aproximación a lo aprendido durante la carrera, pero el reto es aportarle al país. Una reflexión que el universitario empezó a poner en práctica en Fredonia (Quindío), con un trabajo que mitigó los constantes deslizamientos causados por las aguas subterráneas en la población.

 

Entre tanto, Jaime Andrés Estrada, también de la sede Medellín, y el mejor en ingeniería de minas con 81 puntos, tiene su propia convicción: "no se trata de llenar la cabeza de conocimientos que seguramente nunca se van a utilizar, es mejor formarse criterios". Lo aprendió durante la carrera, y lo plasmó, de cierta forma, en el Ecaes, sólo que su "piedra en el zapato" fue el inglés. Ante la carencia detectada decidió estudiar el segundo idioma, mientras gracias a su logro, revaluó sus metas y aspira ganar una beca para profundizar sus estudios sobre manejo de materiales y planeamiento minero.

 

La capacidad de analizar y resolver problemas se convirtió en el fuerte de Gilberto Fabián Paniagua Aguirre a la hora de abordar el examen. Este joven de 24 años, también de la sede Medellín y de igual manera destacado en el área de ingeniería geológica con un promedio de 83, considera un logro importante que su nombre aparezca entre los mejores, pero un honor haber representado bien a la Universidad Nacional, pues considera que a fin de cuentas fue su formadora profesional. A los que se alistan para presentar la evaluación el próximo mes de noviembre, les recomienda relajarse, y poner en práctica lo visto desde el primer semestre, pues "de nada sirve alterarse y estudiar horas antes, lo aprendido en cinco años". Su meta profesional es adelantar estudios de posgrado en petrología o microtectónica.

Así, este grupo de universitarios, próximos a recibir su cartón profesional, deja entrever cómo en medio de exigencias académicas fuertes y en condiciones socioeconómicas algunas veces críticas, los estudiantes de la Universidad Nacional se posicionan, en general, como los mejores egresados del sistema de educación superior en Colombia. Un liderazgo, que igual a la calidad, no se improvisa.

Al lado de los Ecaes, la Universidad presenta grandes ventajas comparativas frente a otras instituciones de educación superior que permiten observar con mayor profundidad la calidad de la educación que se ofrece. Se puede resaltar la relación de docentes de planta y docentes de hora cátedra, el porcentaje de profesores con doctorados y maestrías, el número de grupos de investigación reconocidos por el Icfes y el número de programas de doctorado.