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UNP No.62
Título : Competitividad y atraso social en la empresa colombiana
Autor : Augusto Valero Julio *
Sección: Economía
Fecha : Agosto 22 de 2004

Competitividad y atraso social en la empresa colombiana

A nombre del crecimiento de las industrias y la eficiencia laboral, las nuevas prácticas gerenciales atentan contra los principios básicos de la equidad social: inestabilidad laboral, mano de obra barata y exclusión son los resultados más palpables.

Augusto Valero Julio *

Fotografía de Archivo

El debate social de las últimas semanas ha girado en torno al creciente porcentaje de población que se puede definir como pobre, y muy especialmente a las cifras y metodologías de medición del fenómeno. Sin embargo, no hace mucho los medios informaban acerca de la reactivación y el buen desempeño de la economía, que con un crecimiento de 3,64% en 2003 parecía dejar atrás una postración de varios años.

En cuanto a las compañías más representativas, los datos del año anterior reportados a la Superintendencia de Valores, y los informes de gestión rendidos a las asambleas de accionistas confirman para un sector significativo de empresas una sostenida mejora de utilidades y crecimiento, por lo menos hasta el primer trimestre del año. Se destacan los sectores de energía, telecomunicaciones, cementos, siderurgia y financiero.

Ante la tesis de que la economía va bien y el país va mal, es válido preguntarse de qué forma el crecimiento y las mejoras en la capacidad competitiva de las empresas se reflejan en indicadores socioeconómicos generales como el de la pobreza.

En primera instancia, podría considerarse que las relaciones laborales, las formas de contratación y la política salarial son mecanismos de transferencia del sector productivo a la sociedad. Por lo menos así ha ocurrido en sentido negativo cuando se aplican políticas de flexibilización laboral argumentando condiciones económicas adversas de las firmas. No obstante, se evidencia que las prácticas laborales de "los malos tiempos", indudablemente relacionadas con la pobreza nacional, perduran y se intensifican, aunque las empresas hayan realizado mejoras y avances productivos.

El examen de algunos casos empresariales del sector más avanzado de la industria revela una situación paradójica en que empresarios y gerentes muestran, de una parte, cierta capacidad y esfuerzo creativo en distintas variables de la gestión, mientras que en aspectos relacionados con el manejo laboral siguen reproduciendo una serie de prácticas censurables desde el punto de vista de la equidad social. En este sentido, las capacidades innovadoras y las estrategias de gestión tendrían un desbalance fundamental.

De este modo, en empresas industriales sobresalientes se ha avanzado en campos como el referente competitivo y el conocimiento del entorno; certificación de procesos y productos según normas ISO y otros estándares internacionales; sistematización, aplicación de indicadores de gestión y planeación estratégica; ajuste de la gestión al escenario de la cadena productiva y preeminencia del cliente; especialización en fases de la producción y descentralización de procesos en redes eficientes de proveedores; búsqueda de alianzas estratégicas y proyección a los países vecinos en busca de socios o mercados.

Eficiencia y compromiso ¿a qué costo?

Fotografía de Archivo

En este contexto, se pueden enunciar transformaciones en la gestión de la fuerza de trabajo y las relaciones laborales, que si bien no son completamente nuevas, sí resultan substanciales y comunes a muchas y variadas organizaciones:

- Nuevas formas de organización del trabajo: haciendo aplicación fragmentaria de diversos modelos y metodologías, se ha estimulado de distintas maneras la participación creativa, polivalencia y proactividad de los trabajadores; así por ejemplo se estructuran equipos autodirigidos, células de producción o minifábricas. El resultado más claro de estas prácticas ha sido crear una mentalidad de autocontrol y responsabilidad por las tareas, al tiempo que se genera una individualización de las obligaciones y recompensas, del mismo modo que emergen formas de garantizar eficiencia y compromiso. Piénsese por ejemplo en el factor liderazgo y emulación dentro de los equipos de trabajo o en el hecho de que los integrantes se inspeccionan y vigilan mutuamente.

- Flexibilidad en los costos: las modalidades de trabajo temporal, a término fijo y la subcontratación han continuado teniendo presencia como estrategias para reducir costos salariales, y se han extendido a casi todos los niveles de las organizaciones. Más recientemente, se ha apelado a las Cooperativas de Trabajo Asociado, creadas y manipuladas por los empresarios en abierta trasgresión de las normas. Se trata aquí de nuevas formas de convertir las relaciones laborales que generan compromisos salariales en relaciones mercantiles.

- Debilitamiento de sindicatos: a los dos procesos anteriores, en sí mismos altamente adversos a la actividad sindical, se agregan distintas prácticas de ataque y destrucción de las organizaciones que en ciertos espacios representaron los intereses de los trabajadores. A las políticas equivocadas y errores acumulados por la propia dirigencia sindical, se suma el empleo de diferentes recursos empresariales para socavar estas formas de representación, entre ellos los pactos colectivos.

- Se han estructurado nuevos discursos y formas de convocar el consentimiento de los trabajadores y su aceptación del nuevo orden laboral. Ligado a las intensas tareas de capacitación que han demandado procesos como sistematización e introducción de normas ISO , se acude a la capacidad de empleo como estimulante de la disciplina y acatamiento de las normas: si la acentuada temporalidad e inestabilidad del trabajo suprime toda posible promoción o carrera en las compañías, se supone que las capacitaciones generales y específicas recibidas, la experiencia de trabajo y el buen nombre de la compañía en la que se ha laborado y salido 'en buenos términos', deben ser elementos favorables a la consecución de un nuevo empleo.

- Se utilizan algunas formas de aproximación de las empresas a las familias de los trabajadores, que conllevan nuevas relaciones entre la vida laboral y personal del trabajador como mecanismo para promover lealtad hacia la empresa: actividades recreativas, cursos sobre paternidad, vida conyugal, premios por productividad, etc.

- En un ámbito más amplio, se sitúan discursos y prácticas de responsabilidad social y ética empresarial, en los que las compañías hacen filantropía destinando algunos recursos a apoyar programas sociales. El número de organizaciones y el monto de capitales destinados a ello ha ido en aumento, lo cual no es óbice para que muchos de esos grupos apliquen los ajustes más severos sobre el factor trabajo, y desplieguen grandes esfuerzos de cabildeo cuando se proyectan reformas fiscales que les pueden hacer tributar más.

La cara sombría de las reestructuraciones

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Son evidentes las consecuencias que por su impacto negativo sobre los trabajadores reclaman una detenida reflexión. En primer lugar debe mencionarse la profundización de las diferencias de ingresos y condiciones de trabajo de los distintos segmentos que participan del proceso productivo. Parte del preocupante fenómeno de la pobreza y el empeoramiento en la distribución del ingreso de los últimos años se origina en las formas de organización del trabajo y sus inequitativas modalidades de remuneración.

El sector de trabajadores y empleados más establemente integrado a las compañías se ha reducido y, en las adversas condiciones del mercado laboral, ha visto aumentar las exigencias e incertidumbres. Se pudieron sentir satisfechos de conservar sus empleos después de fuertes reestructuraciones, solo a condición de aceptar una intensificación de sus tareas, que ahora bajo el sello del trabajo organizado y remunerado por objetivos, por proyectos o según resultados, en muchos casos deben asumir condiciones precarias de trabajo y laborar más allá de la jornada usual. Es así como en medio de fuertes tensiones, en parte relacionadas con los avances en las tecnologías de la comunicación y las nuevas prácticas gerenciales, quedan obligados a una más absoluta disponibilidad hacia los compromisos del trabajo y a reducir su tiempo libre, todo bajo el síndrome que se expresa en el clasificado que dice "se necesitan personas con capacidad para trabajar bajo presión".

Otro aspecto de la coexistencia de una buena capacidad de gestión en la estrategia del negocio, marketing , tecnología, etc. y un retrógrado manejo laboral es la ausencia de verdaderos espacios democráticos para el diálogo y la construcción colectiva de políticas: prevalece la verticalidad, el desconocimiento del actor laboral y un innegable recelo a sus expresiones independientes y libres. Las formas de reestructuración laboral más utilizadas descansan en el recorte del gasto salarial y cultivan el temor como forma preferente de garantizar la aceptación de las consignas de eficiencia y calidad. Por ello, con muy pocas excepciones, estos procesos han significado la configuración de extensos escenarios de subempleo, temporalidad y trabajos indeseables por su baja remuneración e incertidumbre, sea en las propias plantas o en las de las compañías proveedoras y subcontratistas.

La pregunta inevitable es si esa falta de capacidad innovadora en las relaciones sociales se debe a tradiciones y rasgos culturales del empresariado, a condiciones institucionales de la actividad económica o a que la competitividad lograda descansa fundamentalmente en la sobreexplotación del factor trabajo.

En la nueva fase de globalización económica que se abre con el Tratado de Libre Comercio (TLC), queda en suspenso si se optará por el fortalecimiento de las formas de organización del trabajo que destruyen las condiciones más elementales de equidad social, sentido de pertenencia e identidad con las organizaciones, o será posible una estrategia que busque fortalezas competitivas distintas a la mano de obra barata. Por otra parte, en una agenda orientada a superar la inequidad y la exclusión social en el país, debe aparecer la construcción de un escenario empresarial más democrático que estimule el surgimiento de una fuerza laboral capaz de aportes inteligentes y decididos compromisos con la productividad.

*Profesor del Departamento de Sociología e integrante del grupo de investigación Empresa, Trabajo y Sociedad.