UNP No.62
Título : Un nuevo hospital universitario para Bogotá
Autor : Editorial
Sección : Opinión
Fecha : Agosto 22 de 2004 |
Un nuevo hospital universitario para Bogotá
La Universidad Nacional se dispone a construir su centro hospitalario, dentro de un proyecto que integrará la investigación médica y los servicios públicos de salud para atender a la población más vulnerable de la ciudad.
El hospital universitario, como proyecto prioritario de la Universidad Nacional, no debe entenderse solamente como el diseño y construcción de una edificación, sino también como la constitución de una red de instituciones de salud de diversos niveles de complejidad en los que se generan y auspician escenarios de formación e investigación.
El modelo de Hospital Universitario que se propone involucra en su desarrollo los niveles de complejidad contemplados en el Sistema General de Seguridad Social en Salud, y aspectos de promoción, prevención, salud pública y desarrollo tecnológico.
Este planteamiento impone la necesidad de contar con diversidad de espacios para la materialización del proyecto académico, con el fin de brindar la formación que el país requiere de los profesionales de salud en el contexto actual.
La desaparición del Hospital San Juan de Dios como centro de práctica llevó a la Universidad -a modo de plan de contingencia- a establecer negociaciones y convenios con diversas instituciones prestadoras de servicios de salud, en busca del espacio para la formación de su recurso humano.
En esta situación de dispersión geográfica de los docentes y los estudiantes, se desperdicia la experiencia clínica e investigativa acumulada, se carece de una verdadera interdisciplinariedad, ya que no existe la interacción entre especialidades ni profesiones, y se pierde el control sobre los curricula y la investigación. Así, se desdibuja la noción de escuela y el sentido de pertenencia al Alma máter.
¿Por qué construir un Hospital Universitario?
En una primera mirada, la construcción de un hospital nuevo no parecería pertinente, si en sólo Bogotá hay seis instituciones hospitalarias de tercero y cuarto nivel con sus instalaciones vacías (San Juan de Dios, Lorencita Villegas de Santos, Engativá II nivel, Suba II nivel, Clínica Santa Rosa y Clínica del CAN del ISS).
Sin embargo, casi todas estas instituciones carecen de la infraestructura que cumpla con las normas de habilitación, algunas atraviesan crisis laborales y financieras de enormes proporciones y en la mayoría de los casos resulta más económica la estrategia de edificar estructuras nuevas que adecuar las existentes. Las dos grandes excepciones son los hospitales de Engativá y de Suba II nivel, ambos dotados de edificaciones nuevas.
Los esfuerzos por dotar a la Universidad de un Hospital desde el cierre del San Juan (hace ya diez semestres) no han dado fruto. Mientras tanto, adquiere nivel de urgencia la necesidad de proveer a los sucesivos contingentes de médicos y de especialistas en formación, del espacio necesario para el más alto desarrollo académico.
Así, la Universidad encuentra plena justificación para construir un Hospital de dimensiones moderadas, pero de alto nivel tecnológico, orientado hacia la investigación y el desarrollo científico y que, funcionará en red con otras instituciones de la ciudad ofreciendo apoyo asistencial, al tiempo que auspicia en ellas las actividades de investigación y docencia.
Esta alternativa, supone entonces el reforzamiento de los convenios existentes con el Instituto Materno Infantil y el hospital de La Misericordia, mientras que se promueven las acciones para la reapertura del San Juan de Dios. También se avanzará en la celebración de convenios con instituciones del Distrito como los Hospitales de Suba y Negativa; los del Tunal y Simón Bolívar; y con instituciones como el Instituto Nacional de Cancerología, constituyendo así una Red Universitaria de Hospitales en Bogotá (Ver figura).
Otras entidades como la Empresa Social del Estado (ESE) Luis Carlos Galán, con sus clínicas Carlos Lleras Restrepo, San Pedro Claver o Misael Pastrana, son objeto de acuerdos y convenios de cooperación interinstitucional dentro del proyecto global.
La amenaza
Cuando se plantea el problema del Hospital Universitario, en última instancia se está hablando de la competitividad de las facultades de la salud en la Universidad Nacional, de su real necesidad para el país y de su eventual cierre, pues como están las cosas son relegadas a ocupar puestos secundarios en el concierto nacional frente al auge de las facultades privadas.
Sin embargo, podría pensarse que si la misión es la formación de profesionales idóneos, y si existen varias docenas de facultades que ofrecen programas en Medicina, Enfermería y Odontología, aparentemente capaces de llevar a cabo esta misión, ¿por qué sería importante proteger a las facultades de la Universidad Nacional? ¿No resultaría más barato y "eficiente" para el Estado entregar la función de formar profesionales de la salud a los particulares?
Más allá del valor histórico de nuestras facultades; de la relevancia que hayan tenido en la conformación del perfil del profesional de la salud colombiano actual, o del afecto que pueda suscitar entre sus miles de egresados en todo el país, la verdadera importancia radica en la influencia en la construcción del futuro de la Nación colombiana.
Así, es preciso entrar a considerar que para un Estado es asunto de soberanía contar con un recurso académico propio que le permita tener ingerencia en la formulación de políticas públicas en salud; una institución que le permita fijar prioridades en la prestación y gestión de servicios de salud.
Un estado soberano, a través de su Universidad y de su Hospital Universitario, formula y evalúa también modelos de atención en salud, de gestión de prestación de servicios y, por supuesto, de formación del recurso humano.
Bajo esta lógica de rentabilidad ¿quién puede encargarse de la atención a los desplazados, a los indigentes o a los pobres? ¿Qué institución podría ocuparse del control epidemiológico de enfermedades de común ocurrencia como Malaria, Leishmaniasis, Fiebre amarilla o Tuberculosis si el criterio predominante es la rentabilidad financiera?
La Nación colombiana podría enfrentar una crisis en la prestación de servicios de salud, e incluso aprestarse a enfrentar epidemias y endemias que creíamos superadas si no contrapone una iniciativa estatal fuerte a la enorme y desbordada iniciativa privada que se inspira en la lógica del lucro y en la atención de enfermedades consideradas "rentables" dentro del sistema de aseguramiento.
La existencia de un Hospital propio de la Universidad Nacional de Colombia habrá de orientarse hacia el desarrollo científico y tecnológico, hacia la formación de recurso humano con noción de "deuda" con la Nación y vocación de servicio y hacia el fomento de la investigación y generación de conocimiento en áreas prioritarias como pilares de la construcción de nacionalidad.
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