Nedstat Basic - Free web site statistics .

UNP No.61
Título : Una dulce faena
Autor : Diana Manrique Horta, Periodista Unimedios
Sección: Jóvenes
Fecha : Agosto 1 de 2004

Una dulce faena

La identificación de características genéticas claves para futuros cruzamientos y la evaluación de la diversidad de la caña de azúcar son los principales objetivos con que se busca mantener a Colombia en el mercado internacional de este producto, gracias al asocio técnico científico de Cenicaña y la Universidad Nacional sede Palmira.

Diana Manrique Horta
Periodista Unimedios

El conocimiento básico en técnicas moleculares utilizadas en la evaluación de la diversidad genética de especies, les valió a Katherine Espinosa y a Martha Liliana Bonilla formar parte del grupo de cinco jóvenes investigadoras de la Universidad Nacional que se vinculó al Centro de Investigación de la Caña de Azúcar de Colombia (Cenicaña) para apoyar el estudio de esta gramínea cuya producción le genera al país 182 millones de dólares anuales de divisas.

A sus escasos 26 años Katherine y Martha compañeras de carrera y hoy de trabajo, adquirieron su destreza en la caracterización molecular y morfológica durante la realización de su tesis de grado en uchuva y a partir de la cual obtuvieron la colección de germoplasma más grande del país, que reposa en la Universidad Nacional de Colombia sede Palmira. Ahora los esfuerzos de estas vallunas, cautivadas por la genética se enfocan en la obtención de nuevas y mejores variedades de caña.

Desde hace cinco años la mitad de los cañaduzales del Valle del Cauca se cultivan con la variedad CC 85-92, la primera, puesta en el comercio por Cenicaña, ajustada a los requerimientos de producción colombianos y cuyas ventajas principales son su rendimiento cercano a las 140 toneladas por hectárea y la resistencia a enfermedades como la hoja amarilla. Sin embargo, "el propósito es ofrecer en menos de 10 años variedades que superen la cualidades de las actuales", pronostica Álvaro Amaya Estevez, director general de Cenicaña.

Hacia ese norte se enfoca la labor de Espinosa quien centrará su estudio en 47 de los 1.200 genotipos de Saccharum spp, nombre científico de la caña de azúcar, existentes en el banco de germoplasma de Cenicaña, el más importante de Colombia. Su trabajo científico apuntará hacia variedades no cultivadas o silvestres pues éstas poseen características genéticas valiosas como son el alto contenido de sacarosa y la resistencia a enfermedades (roya, carbón y hoja amarilla)

"Algunos de los materiales bajo observación no han sido utilizados en cruzamientos, por lo que es importante evaluar sus características genéticas, que al ser usados podrían aportar mejores condiciones de productividad a la caña moderna", aclara la Katherine Espinosa, quien forma parte del ambicioso proyecto que se adelantará con jóvenes investigadores. "Es importante que ellos se motiven desde ahora por el tema y así generar nuevo conocimiento. La investigación científica trae desarrollo", destaca Fernando Ángel, doctor en biología molecular y encargado del área de Biotecnología en el centro.

Relevo Nacional

La premisa de Ángel es la misma con la que trabaja la Universidad Nacional sede Palmira a través de la vinculación de jóvenes a diferentes centros de investigación del país.

Una prueba de ello es la vinculación de Katherine al proyecto de caracterización molecular de la caña de azúcar y de Martha Liliana Bonilla, Paola Tatiana Pérez y Sandra Patricia Valdés, todas de la Facultad de Agronomía sede Palmira y Mayomi Acosta, de la sede Bogotá, quienes desde hace un año se entrenan bajo la tutela de los investigadores del Cenicaña para un relevo generacional que allí se alista.

Durante este tiempo la futura estirpe investigativa de la caña de azúcar en Colombia ha podido no sólo desarrollar mayores habilidades en "los menesteres" del fitomejoramiento, sino que además ya vislumbran otras posibilidades de estudio de la Saccharum spp.

Para Martha, por ejemplo, es necesario detallar el mejoramiento con alternativas de observación molecular de punta en caña, ampliar el uso de datos estadísticos y, sobretodo, estandarizarlo. Por su parte Mayomi ve en la producción de variedades provenientes de padres autopolinizados -que se reproducen a sí mismos-, la posibilidad de hacer un mejoramiento más dirigido; menos expuesto al azar y en donde se fijen los genes deseables. "Este es un procedimiento poco común, al que valdría la pena evaluar".

"Las estudiantes de la Nacional que han decidido acompañarnos en esta etapa no sólo llegan con buenas bases académicas, sino que sus conocimiento en el área de la biotecnología son excelentes", dice el fitomejorador, Hernando Ranjel, quien además destaca la labor que en este aspecto han venido realizando los docentes Jaime Eduardo Muñoz y Hernando Ramírez.

Así lo corroboran sus pupilas quienes recuerdan que a la par de las clases de biología molecular que empezaron a ver desde cuarto semestre, ellas junto con sus maestros fueron las pioneras de la creación del laboratorio de biología molecular de la sede. Fue allí donde aprendieron los principios básicos, a manejar las soluciones químicas y a utilizar las cuatro técnicas más frecuentes para el estudio genético de especies, habilidades que hoy les sirven para proyectar un renovado panorama en el estudio de la caña de azúcar.