Nedstat Basic - Free web site statistics .

UNP No.58
Título : El cine, una vía al pasado
Autor : Julio César Goyes Narváez
Sección: Cine
Fecha : Mayo 30 de 2004

Rojos, está basada en la biografía del poeta John Reed.

El cine, una vía al pasado

¿Es posible que el conocimiento histórico tradicional y los medios audiovisuales puedan ir algún día de la mano?

Julio César Goyes Narváez*

¿Existe una escritura de ficción en la historia? A este interrogante intentó dar respuesta el profesor Robert Rosenstone, del Instituto de Tecnología de California, durante una conferencia en el Instituto de Estudios en Comunicación y Cultura (Ieco) de la Universidad Nacional. Su visita al país obedecía a una invitación de la Universidad del Tolima, a propósito del seminario internacional "Cine de ficción e historia".

Rosenstone es autor de los libros El pasado en imágenes (escrito en español); Crusade of the Left: The Lincoln Battalion and the Spanish Civil War ; Mirror in the Shrine: American Encounters UIT Meiji Japan y Romantic Revolutionary : A Biography of Jon Reed , publicados por la Universidad de Harvard. Es asesor de varias películas y programas de televisión.

¿A qué se dedica en la división de Ciencias Humanas del Instituto de Tecnología de California?

Me he dedicado a la historia de los movimientos políticos y civiles radicales en Estados Unidos; por ejemplo, la biografía de John Reed, el norteamericano que escribió el libro Diez días que sacudieron al mundo y que está enterrado en el Kremlin; o los movimientos de los soldados norteamericanos que pelearon en la Guerra Civil Española. Pero durante los últimos 15 años mis investigaciones se han centrado en el cine de ficción histórica.

La historia, según usted, es la reina de las disciplinas y se ocupa de los procesos sociales. ¿Cómo construye el filme de ficción una representación válida de esos procesos?

He dicho que la historia es la más imperialista de todas las disciplinas, porque los historiadores aceptan como tema válido lo que haya ocurrido en cualquier lugar. Para hablar sobre la forma como se presenta la historia en las obras de cine de ficción, pienso en las demandas o exigencias particulares a las películas de este género, también en cuanto a la forma dramática que adoptan; nos cambian las reglas de juego de la representación de un personaje histórico, pues finalmente es un actor el que lo está representando. Digamos que hay ficción en el cine histórico desde el primer momento hasta el último, el cine sencillamente no es un buen medio para transmitir hechos como lo puede ser el texto escrito.

Ben Hur, otro ejemplo de cine de ficción histórico.

Yo creo que lo mejor que se puede hacer en las películas de ficción histórica es crear símbolos y metáforas del pasado y, al hacerlo, plantear el tipo de interrogantes que dejan los escritos. Temas como la guerra, las revoluciones, la etnicidad, la lucha de clases, pueden ser planteados por personajes específicos. Prácticamente cualquier tema puede ser abordado en la película de ficción histórica a través de los personajes y de las situaciones que se presenten.

¿Qué lo motivó a escribir su libro El pasado en imágenes y cuál es el desafío que propone?

Recopilo una serie de ensayos a lo largo de cinco o seis años. Uno de los principales móviles que está detrás es la biografía del periodista y poeta norteamericano John Reed, titulada "Un revolucionario romántico", utilizada como base para la realización de la película Rojos (1982). Yo fui contratado como asesor de esta película, dirigida por Warren Beatty. Fue muy interesante ver todos los cambios que se dieron al pasar la obra escrita a una película. Una revista especializada en historia me pidió que escribiera una reseña, que me llevó a plantearme las diferencias que hay entre la historia escrita y la historia en la pantalla, y una vez me metí en el tema empecé a ver más películas y a pensar sobre ellas. Posteriormente, se me pidió crear una sección de cine en una de las revistas académicas tradicionales de los Estados Unidos, llamada Journal of American History . Finalmente, puedo decir que una cosa lleva a la otra, esta colección de ensayos creció y el interés de la Universidad de Harvard me llevó a publicarlos. El reto consiste en que este nuevo medio de hacer historia cambia las reglas del juego e implica formas distintas de entender y abordar el pasado: una página escrita no podría hacerlo y el cine no puede generalizar. Realmente se da una especie de lucha entre la historia escrita y la historia en el cine de ficción, ambas cuentan el mundo de manera distinta, por ejemplo, el cine histórico incluye metáforas, figuras del lenguaje hablado y también símbolos.

¿Detrás hay un problema ontológico a la manera como el posmodernismo cuestiona que no hay realidad sino realidades?

Ciertamente no acepto algunas de las posiciones más extremas del postmodernismo, que sostiene que la realidad no existe y tampoco el pasado. Pero sí hay muchas realidades históricas en el sentido de que existen formas de interpretar los distintos momentos. Lo que se afirme acerca de poder acceder a la verdad de una versión tiene que equilibrarse o verse a la luz de otras posibles versiones; en este sentido estoy perfectamente de acuerdo con sostener que existen múltiples historias y que la historia es una multiplicidad de coros con muchas versiones.

Usted usa videos con películas de ficción en sus clases. ¿Qué recomendación da a los profesores de historia o de cualquier otra área para que incluyan el cine es su pedagogía?

Robert Rosenstone.
Foto: Guillermo Flórez P.

Yo uso películas históricas en mis clases, no para representar el pasado, sino para abordarlo. Es un recurso pedagógico maravilloso, porque los estudiantes se interesan por cosas que incluso creían que no les podían interesar. Además, les ayudan a que comprendan que la historia es cuestión de interpretación y no solo de hechos, que para entender el pasado no hay una última palabra.

¿De manera que lo oral, lo escrito y lo audiovisual están en el mismo plano, es decir, lo audiovisual no ha destronado los otros lenguajes?

Claramente abunda mucho más la historia escrita que la audiovisual, y sí, yo temería vivir en un mundo donde cualquiera de los lenguajes haya sido eliminado, y no querría que la gente viera películas de ficción históricas y que nunca leyera un libro, porque hay muchas cosas que la historia escrita no puede hacer y que sí puede lograr el cine. Y luego está este otro campo de la historia de internet, que es realmente nuevo y que vamos a dejar a los historiadores del futuro para que se metan con estas nuevas áreas.

* Investigador del Instituto de Estudios en Comunicación y Cultura (Ieco).