UNP No.58
Título : El solitario jamás maravillado
Autor : Paula Andrea Grisales Naranjo
Sección: Sociedad
Fecha : Mayo 30 de 2004 |
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Rueda Gómez de Dandy en París, hacia 1827, a sus 26 años. Tomada de el libro "El solitario", 2003. Bogotá. Universidad Externado de Colombia. |
El solitario jamás maravillado
El Conde de Cuchicute, un personaje denigrado por la tradición oral, fue objeto de una tesis doctoral que indagó sobre su otra historia, una vida que devela la decadencia de la sociedad señorial en Colombia.
Paula Andrea Grisales Naranjo *
Mucha gente en Santander ignora si el Conde de Cuchicute existió o no alguna vez. Tantas y tan fantasiosas cosas se dicen, que ante las innumerables historias que lo describen como bobo de pueblo, desenfrenado sexual, que hasta pacto con el diablo tenía, su figura se vio sepultada bajo leyendas que poco o nada del verdadero José María Rueda Gómez dejaron al descubierto.
Los hallazgos que obtuvo el historiador Juan Camilo Rodríguez Gómez en su tesis doctoral de la Universidad Nacional, son aún más asombrosos y desconcertantes que las excéntricas anécdotas de la leyenda. Tras un trabajo minucioso de 10 años, que comprendió trabajo en archivos, notarías, cartas y documentos del conde, entre otros, Rodríguez logró escribir un texto ameno que, además, "constituye una profunda renovación del género biográfico", dice Mauricio Archila, director de tesis.
Irreverencia descarada
Su forma de ser y de aparecer, que asaltaba con estridencia, lo hicieron un dandy de los pies a la cabeza. Pocos en la Colombia del siglo XIX sabían de este movimiento que tuvo su origen en Francia e Inglaterra. Ser dandy implicaba no solo llamar la atención con el vestuario, siempre elegante, o con la manera de hablar y escribir, "claro está, sobre todo de sí mismo", sino también con pensamientos originales, atrevidos e impredecibles. Según Baudelaire, la esencia estaba en "el placer de maravillar y la satisfacción y el orgullo de jamás ser maravillado", característicos en el conde.
Era un aristócrata adinerado que se burló con irreverencia del mundo burgués, de los formalismos, de los rituales sociales, de las reglas en general y de la vida misma. "De los hombres de levita, saco y corbata se burló el Conde de Cuchicute con sus capas, bombachos y sombrero jipijapa", se comenta en un artículo de prensa del 20 de mayo de 1944, publicado en "Derecho del revés". De ahí se desprende también su soledad. Y quienes lo miraban con burla, no se dieron cuenta de que eran ellos los burlados.
Nació en 1871, el mismo año en que lo hicieron Marcel Proust y Paul Válery, en el seno de una familia adinerada y con poder político de San Gil, que junto con el Socorro fue la región más importante de Santander en el siglo XIX. Reaccionario, librepensador y ateo, el conde se convirtió en "protagonista y símbolo contradictorio de los antivalores de un mundo nuevo", en un momento en el que desfallecía la sociedad señorial de abolengos y privilegios de clase, imbuida en los formalismos.
Pasos traviesos
La riqueza de su familia se formó tras cien años de trabajo. Rodríguez estima que los padres del conde alcanzaron a poseer 3.400 hectáreas de tierra en Santander, de las cuales a él le correspondió el 12%. Por esto su padre quiso que cuando le tocara el turno de manejar los negocios familiares lo hiciera correctamente. Fue así como en 1891, a sus 20 años, estudió Comercio en el Eastman Bussines College, en Estados Unidos. Al volver a Colombia en 1893 adquiere paludismo, sufre una de sus crisis depresivas y en uno de sus intentos de suicidio pierde un ojo, cosa que no le disgustó, pues el mundo no lo habría soportado sin un defecto, aseguró. En otra ocasión incendió parte de la hacienda de su padre.
La depresión maníaco-depresiva en la que se sumió en varias oportunidades marcaría hondamente su vida. La primera vez que viajó a Europa fue a Italia, en busca de cura para el paludismo y sus crisis nerviosas. Entre 1896 y 1898, en compañía de tres hermanos, viajó a Francia y a España, con la intención de estudiar. Su padre les enviaba 400 dólares mensuales para su mantenimiento, suma más que generosa. El connotado médico Luis Zea Uribe escribió que él y toda su familia vivían muy cómodamente en París con 250 dólares mensuales, por la misma época. De su estadía en el viejo continente se dicen muchas cosas, no se sabe hasta qué punto ciertas o falsas, "porque él mismo se encargó de multiplicar las fantasías sobre su vida, al añadir una buena dosis de mitomanía".
Sangre azul
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Recolección de café en La Palmita, ejemplo del sistema hacendario similar al de los padres del conde.
Tomada de el libro "El solitario", 2003. Bogotá. Universidad Externado de Colombia. |
Peleó en Filipinas a favor de la corona española y, en agradecimiento, los reyes de España le otorgaron el título nobiliario de Conde de Cuchicute. ¿Cierto o falso? Con su título logró burlarse de las noblezas criollas y en general de todos los refinamientos sociales. La imaginaria historia también tuvo otras versiones, como que había comprado el título a un desvalido noble español, o que lo tramitó ante la Real Corona Española; y así, "con toda solemnidad para caso tal requerida, el título de Conde adjudicóseme, con el sello real y la firma de su Majestad", como él mismo escribió.
También exportó café, fue aprendiz de esgrima, compró onerosas propiedades, entre ellas el C hateu de El Solitario, en Bruselas, donde vivió con Lola de Aragón, una viuda española de elevada posición social. Escribió numerosos artículos en periódicos y se escribieron sobre él muchas entrevistas; en una de sus enajenaciones mentales mató a uno de los trabajadores de su finca Majavita, y en otra su hermano Timoleón le hizo firmar unos documentos en los que le cedía todos sus bienes a cambio de una pensión vitalicia, que, tras un largo pleito legal, fueron anulados.
De este singular y excéntrico personaje, que consagró su vida entera a hacer mofa de la sociedad, quedan muchas cosas sin decir y otras que fueron sacadas a la luz por la investigación de Juan Camilo Rodríguez. Ni siquiera su familia las sabía. Murió a manos de un ex mayordomo de su hacienda Majavita, quien le dio 17 puñaladas y dos machetazos en la cabeza. Se le enterró de pie, "para no doblegarse ni aun ante la muerte".
* Periodista Unimedios.
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