UNP No.57
Título : Sobre autonomía y gobernabilidad
Autor : Víctor Manuel Gómez
Sección: Universidad
Fecha : Mayo 9 de 2004 |
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| Propagar la ciencia moderna y hacer de ella la clave del sistema educativo es uno de los fines de la Universidad Nacional desde su fundación. |
Sobre autonomía y gobernabilidad
Por la gran importancia y actualidad del tema de la autonomía y la gobernabilidad en la Universidad Nacional, el siguiente es un comentario crítico sobre el texto publicado en la página web de UpinióN.
Víctor Manuel Gómez*
En toda argumentación es claro que de la manera como se definan los conceptos, en este caso, de autonomía y gobernabilidad, depende la lógica de la argumentación y las conclusiones del texto. Definir, lisa y llanamente, autonomía como libertad y autodeterminación, sin referencia a las necesarias interacciones, responsabilidades y deberes existentes entre la universidad, la sociedad y el Estado (las que sustentarían un concepto de autonomía limitada, responsable y evaluable), conduce a plantear que todo tipo de intervención y exigencias de la sociedad y del Estado sobre la universidad implica una limitación o violación a ese ideario de autonomía como autodeterminación. El siguiente paso lógico es denunciar el intervencionismo y -en el texto de UpinióN- establecer relaciones directas entre autonomía y gobernabilidad. "En nombre de la gobernabilidad puede ser sacrificada la autonomía y viceversa".
Nada más alejado de la realidad histórica y de exigencias de política que este ideario autárquico de autonomía como libertad y autodeterminación. En toda sociedad la universidad pública ha estado siempre subordinada a demandas de la sociedad, la economía y el Estado: de calidad, cobertura, pertinencia, racionalidad, eficiencia interna y eficacia en el logro de metas. La satisfacción de estas demandas es fuente importante de legitimidad de las instituciones públicas y de apoyo político a su financiación y sostenibilidad en el tiempo.
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| La autonomía de la Universidad Nacional incluye compromiso y responsabilidad con la Nación colombiana. |
Desde la creación misma de las instituciones su autonomía está claramente delimitada y predefinida por diversos factores de índole estructural y normativa, como los objetivos institucionales; monto y tipo de financiación; naturaleza de las relaciones con otras instituciones; política general de regulación, evaluación y aseguramiento de la calidad; formas de gobierno; políticas salariales, laborales y de incentivos; acceso a fondos de investigación, etc. Por tanto, el ámbito y alcance de la autonomía siempre ha sido limitado y restringido, estructural y normativamente "predefinido". De tal manera que la libertad y la autodeterminación solo aplican en ámbitos y espacios institucionales internos de gestión y toma de decisiones, sobre un universo temático ya predefinido, normalizado y regulado externamente y ex ante . Otro importante ámbito de autonomía es la libertad intelectual, de cátedra y de investigación. En uso de esa autonomía, individuos o grupos ejercen o no la función crítica , la cual no atañe a la institución como tal, pues implicaría o unanimismo o sometimiento a determinadas visiones críticas, lo cual negaría la esencia de la vida académica, basada en el libre examen y en la autonomía del individuo.
Es importante plantear aquí el problema sociológico común en organizaciones grandes y complejas, como las universidades. Se trata de la generación de visiones endogámicas, nutridas por intereses creados, micropoderes internos, gremios, inercias y tradiciones institucionales. La finalidad principal de estas visiones es el mantenimiento y defensa del estado de cosas en la institución, para lo cual encuentran un valioso aliado en el ideario de la universidad como ente autárquico, autoreferido, como una especie de república independiente cuyos ciudadanos son los estamentos internos, en cuyas decisiones no debe intervenir el Estado. El ideario de la autonomía ilimitada es entonces la ideología de los intereses creados internos. Una cosa es el principio jurídico y político de la autonomía limitada y responsable, y otra cosa la defensa de la endogamia (o utilización interesada del principio de autonomía).
Con relación al tema de la gobernabilidad, este es mucho más que el conjunto de reglas seguidas en el proceso de toma de decisiones. Por gobernabilidad se entiende el grado de eficacia y legitimidad en el ejercicio de la función de gobierno, lo que da relieve al papel central del liderazgo en la gobernabilidad, y el carácter cualitativo de esta. La eficacia es entendida como la capacidad de dirección y coordinación del desarrollo de las partes (individuos y unidades académicas), de cuya contribución y sinergias depende la eficacia institucional. La legitimidad es el atributo (positivo o negativo) que los miembros de la institución le otorgan tanto a la calidad de los objetivos y metas propuestas por las instancias de gobierno, como a la racionalidad, legalidad y representatividad de los procedimientos de evaluación y elección de las autoridades de gobierno. Otra importante dimensión de la legitimidad es la evaluación de la congruencia entre el programa de gobierno propuesto y lo actuado, o realizaciones concretas.
La gobernabilidad es entonces un atributo generado por determinados estilos de liderazgo y gestión, por procesos de toma de decisiones y por la naturaleza e implicaciones de estas decisiones. Por ejemplo, puede darse alta gobernabilidad mediante satisfacción de demandas e intereses de los estamentos internos. Por el contrario, cuestionamientos y restricciones a estos intereses por políticas de cambio institucional que afectan el statu quo interno pueden generar problemas de gobernabilidad (resistencias, paros, abstención activa o pasiva, escasa legitimidad...). Administraciones populistas, promeseras y demagógicas pueden gozar de mayor gobernabilidad que aquellas que impulsan cambios impopulares. Por supuesto que administraciones autoritarias, verticales, no participativas, excluyentes, divorciadas de la comunidad académica, son generadoras de escasa legitimidad y poca gobernabilidad, con efectos negativos sobre la vida institucional.
La gobernabilidad depende entonces del liderazgo, de la capacidad de construcción de legitimidad, de la identificación de idearios compartidos de cambio institucional. Este liderazgo se ejerce en la comunidad universitaria en general y en los órganos e instancias de gobierno colegiado. De aquí la importancia central de estos cuerpos colegiados, en particular el Consejo Académico, en el ejercicio de la autonomía y la construcción de la gobernabilidad. Su composición, funcionamiento y eficacia debe ser objeto de estudio sistemático, que permita comprender sus limitaciones y obstáculos a un funcionamiento más eficaz y legítimo, así como identificar formas alternativas de composición y funcionamiento. Este propósito implica privilegiar el análisis de índole "internalista" sobre nuestra institución: su cultura, actores, intereses, estamentos, imaginarios, procesos de decisión, formas de gobierno y de comunicación interna; sobre los tradicionales análisis "externalistas", centrados en el estudio de factores externos, como el Estado, sobre la vida universitaria, que desconocen el papel central de actores, intereses y procesos internos en la dinámica de la institución, particularmente en el ejercicio de la autonomía y en la gobernabilidad.
Un ejemplo de este tipo de análisis internalista es el estudio de la composición, funcionamiento y eficacia del Consejo Académico. Es necesario analizar la representatividad de su actual composición, pues los decanos de Facultad son funcionarios de la administración y no representantes políticos del cuerpo profesoral en materias académicas. La función de representación que ejercen los decanos es de índole formalista, burocrática, mas no política, lo que genera críticas, resistencias e incumplimientos -velados o abiertos- a decisiones, con efectos negativos sobre la gobernabilidad. En la vida cotidiana de la Universidad Nacional son numerosas las decisiones y normas que son continuamente ignoradas, subvertidas e incumplidas por muchos docentes. Otra importante carencia en el funcionamiento del Consejo Académico es que debe tomar decisiones de trascendencia sin los necesarios sustentos técnicos y de conocimiento, requeridos por temas complejos y multidimensionales, lo que afecta negativamente la calidad, pertinencia y legitimidad de muchas decisiones. Por supuesto que estas carencias limitan la capacidad institucional de modernización e innovación.
Autonomía y gobernabilidad son entonces conceptos complejos y multidimensionales que superan ampliamente las estrechas definiciones de origen jurídico y político. El ámbito y alcance de la autonomía está delimitado y predefinido por factores estructurales, políticos y normativos, y es relativamente independiente de la gobernabilidad, pues esta está conformada por el grado de eficacia y legitimidad que pueda lograr la función de liderazgo en la institución. Para avanzar en la comprensión de estos temas, en el contexto de la UN, se requiere menos ideologización y "juridificación" de las posiciones y más investigación interdisciplinaria sobre temas complejos, multidimensionales y construidos socialmente en su vida cotidiana.
* Profesor del Departamento de Sociología/ Instituto de Investigación en Educación de la Universidad Nacional de Colombia.
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