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UNP No.56
Título : ¿Tienen vida propia las noticias?
Autor : Jairo Gómez
Sección: Opinión
Fecha : Abril 18 de 2004

¿Tienen vida propia las noticias?

Jairo Gómez*

La noticia, esencia del periodismo, no se puede morir. Si ello llegara a ocurrir, como decían en el Uruguay, en épocas de dictadura, en los años setenta: "apague y vámonos". Claro, de qué democracia hablaríamos. Sencillamente, los periodistas no existirían y los Cronistas de Indias infructuosamente habrían contado lo que nos contaron.

Las noticias tienen vida propia. La tiene, por ejemplo, la masacre de Guaitarilla (Nariño), donde murieron siete policías y cuatro civiles a manos de un comando del Ejército. El responsable de que ese hecho no termine en "el cementerio de las noticias" es, justamente, el periodismo. Pero con sano criterio, resulta preocupante que la investigación del caso quede exclusivamente en manos del Estado -que debe y tiene que hacerla- y el periodismo no asuma la responsabilidad de hacer la suya.

El Ministerio de Defensa han dicho que cinco días no son suficientes para esclarecer los hechos, y hoy la respuesta es que lo sucedido es complejo y "requiere de una averiguación más profunda". Preocupa entonces que los periodistas sigan allí, expectantes, sin investigación propia. Con actitudes como esta se confirma una situación muy preocupante: que muchas noticias, después de haber provocado interés, estupor, pánico o desinformación , simplemente desaparecen.
¿Cómo muere una noticia?. La pregunta se la hacía el columnista estadounidense Jim Hoagland, quien además escribió en un artículo sobre el tema: "el periodismo es la única forma narrativa en la que es posible omitir el final. Una historia no termina cuando quien está escuchando no insiste en saber cómo va a terminar".

Pero, infortunadamente, esto suele suceder en Colombia con innumerables noticias que hoy, por cuenta del olvido deliberado o no, o por falta de espacio en los medios, se decide sepultar en el "cementerio de las noticias", bajo la creencia falsa de que al radioescucha, lector o televidente ya no le interesan los resultados finales de las historias. Desde el periodismo se critica a la justicia y nos damos cuenta, tardíamente, que, de este lado, las noticias también prescriben, en muchos casos, intencionalmente.

La tarea del periodista no consiste en satisfacer o llenar las curiosidades del público, consiste en informar desde el principio hasta el final. Pero es inquietante cuando esa responsabilidad se delega en las fuentes, sobre todo en un país cuyo conflicto nos desborda a diario. Ayer Guaitarilla, hoy Cajamarca, donde murieron cinco humildes campesinos por cuenta del Ejército, al confundirlos con un escuadrón de la guerrilla. Para colmo de males, esto ocurre sin entrar en vigencia el Estatuto Antiterrorista.

Las noticias anteriores terminarán llamándose "historias cíclicas", esas que el ensayista y periodista italiano Furio Colombo identifica como "aquellas que reaparecen a intervalos más o menos regulares, casi intactas, y narradas de nuevo, como si no hubieran existido en el pasado precedente"; Pueblo Rico, Antioquia, por ejemplo.
Desde algunas redacciones la resistencia a profundizar en las noticias toma muchas formas. Hay resistencia activa, pasiva, consciente e inconsciente. Hay sabotaje y subterfugio. Sin embargo, en esa coyuntura debe salir a flote el periodismo independiente y comprometido con los valores democráticos de una sociedad. El secreto del éxito en cualquier proceso, sistema o estrategia periodística, desde la perspectiva de los medios, es la puesta en práctica de una información veraz e irremediablemente transparente, lejos de manipulaciones y actitudes amañadas. Y allí es donde entra en juego la gente, máximo juez, que tarde o temprano castiga o catapulta al periodismo. Para la muestra un botón: en España, Aznar y sus ministros intentaron ocultar información -11 M- y en las urnas los castigaron.

La noticia tiene vida propia, es inherente a ella, pero cuando llega a manos de quienes están en la obligación de difundirla -los periodistas- pierde autonomía y su vida entra a depender de la seriedad con que se divulgue, para que su historia trascienda y el público conozca el final.

* Director Unidad de Medios de Comunicación (Unimedios) de la Universidad Nacional de Colombia.