UNP No.56
Título : Vida con cuentagotas
Autor : Ronald Arana Flórez
Sección: Tecnología
Fecha : Abril 18 de 2004 |
Vida con cuentagotas
La potencialidad de un sistema de recolección de agua a partir de la niebla pronostica para las zonas de sequía en el Valle del Cauca un "clima" favorable para solventar la escasez del líquido para consumo humano y labores agropecuarias.
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La permanencia de la neblina y la ubicación topográfica son determinantes para enredar el agua.
Fotografía José Manuel Medina y Concepción Escobar. |
Ronald Arana Flórez*
Doce mallas de polipropileno de un metro de alto se extienden misteriosas sobre la verde alfombra boscosa de La Montañuela, en un territorio de 800 hectáreas. Se trata de una de las zonas geográficas más altas y secas de Roldanillo (Valle del Cauca), sobre la Cordillera Occidental. Como allí, experimentos en cuatro lugares más, ubicados entre los 1.300 y los 1.850 metros sobre el nivel del mar, demuestran las bondades de una tecnología que captura agua de la niebla para abastecimiento humano y agropecuario. Cuando anochece, el viento literalmente escurre agua, que gota a gota desciende por el entramado sintético de los colectores. Así se empieza a colectar agua en el norte del departamento.
El proyecto, liderado por el Departamento de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia, sede Palmira, resulta de alta pertinencia en momentos en que, según recientes investigaciones del Instituto de Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), se señala que para 2015 tal vez no existan nevados y en 2016 la crisis hídrica del país alcanzará el 60% de las cabeceras municipales. Diagnóstico que coincide con la alerta que la Organización de las Naciones Unidas lanzó este año sobre el alto riesgo de escasez de agua en Colombia, dados los efectos devastadores de la quema de vegetación, la fumigación de cultivos ilícitos y el uso indiscriminado de pesticidas.
Trampas vaporosas
Las mallas de polipropileno con alta resistencia calorífica permiten capturar la bruma, al interceptar perpendicularmente el viento. "Cuando la humedad atmosférica es alta (partículas de vapor de agua en estado creciente) se encuentra muy cercana a la saturación, por lo que la idea de la malla es atrapar las gotitas suspendidas, de tal forma que, una vez las partículas chicas choquen contra ella, y una próxima lo haga un milisegundo después, la gota crezca tanto que empiece a escurrir", explica el director del proyecto, José Manuel Molina Tabares. El proceso siguiente es transportarla por una canaleta a un reservorio donde se almacena diariamente. La eficiencia del proceso de recolección se mejora si las microgotas suspendidas en aire son pesadas, el viento corre a alta velocidad y el material sintético cuenta con fibras densas y delgadas para la interceptación y condensación de la neblina.
La producción de niebla se mide por días, principalmente entre las cinco de la tarde y las siete de la mañana, y puede fluctuar de acuerdo con la época del año y el día específico del mes. "Nosotros hemos logrado producciones que van desde 500 hasta casi 9.000 centímetros cúbicos por día, aunque los promedios indican que estamos produciendo entre tres y cuatro litros de agua diarios por metro cuadrado de malla", cuenta el profesor Molina, magíster en Ingeniería Hidráulica.
Si se tiene en cuenta que el consumo de subsistencia de agua en el mundo es de 20 litros por día -y preocupa que en Colombia esa tasa oscile entre 40 y 50-, el hecho de obtener tres litros por metro cuadrado de colector de agua a bajos costos (300 litros para todos los colectores instalados para la etapa experimental) significa abastecer a pequeños agricultores de la zona a mediano plazo, y a pequeños y medianos centros urbanos, a largo plazo. De momento, la tecnología está diseñada para aplicar en regiones de ladera con actividad agropecuaria, donde con frecuencia ocurren sequías hidrológicas prolongadas, porque los cordones de vientos secos que allí se dan desplazan las lluvias a otros lados.
Cuestión de vida
La implementación de cada malla cuesta alrededor de $250 mil pesos, por ahora importada de Chile, país pionero en este tipo de tecnologías, que aplica en el desierto de Atacama. Una alternativa viable, si se compara con lo costosas que resultan propuestas como perforar el suelo y abrir pozos profundos o extraer agua de los océanos, desalinizarla y transportarla por tuberías a los grandes centros urbanos.
Dado que estas zonas aun están libres de fenómenos como las lluvias ácidas, la calidad del líquido colectado es tan buena que no requiere tratamiento y es apta para el consumo humano. "Hace 30 años el agua era abundante en el norte del Valle, sobre las montañas fluían las cascadas, los campesinos no teníamos por qué preocuparnos a la hora de regar los sembrados y darle agua al ganado y los animales domésticos. Hoy la historia es distinta". Por eso, para Gerardo López, un labrador dedicado al cuidado de la tierra por más de 20 años, es vital saber a qué hora aparece y desaparece la niebla.
* Periodista Universidad Nacional de Colombia, sede Palmira.
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