UNP No.56
Título : Viajes profundos al mundo natural
Autor : Favio González
Sección: Perfil
Fecha : Abril 18 de 2004 |
Viajes profundos al mundo natural
Luis Eduardo Mora-Osejo, uno de los científicos más sobresalientes del siglo XX, y sin duda el más eminente botánico colombiano, dejó un inmejorable conocimiento sobre la historia vegetal del país. El maestro murió el 11 de marzo, en Bogotá, a los 72 años.
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El páramo y sus estudiantes, dos de sus grandes pasiones.
Fotografía Flavio González. |
Favio González*
Luis Eduardo Mora-Osejo nació en Túquerres (Nariño) el 7 de diciembre de 1931. Luego de los estudios básicos en su tierra natal, decidió cambiar el paisaje de los volcanes nariñenses por el de Monserrate y Guadalupe, y se trasladó en 1950 a Bogotá para iniciar su carrera en Ciencias Naturales en la Universidad Nacional de Colombia. Con él trajo su capacidad crítica, dedicación y habilidad para observar la naturaleza de manera integral, especialmente las plantas andinas.
En 1954, viajó a Alemania para iniciar el doctorado en la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, que albergaba entonces a renombrados botánicos cuya tradición académica se remonta a Wilhelm Hoffmeister (1824-1877), Karl von Goebel (1855-1932) y Wilhelm Troll (1897-1978), que marcaron hitos en la Scientia Amabilis.
Fue, sin embargo, Wilhelm Troll quien influyó con mayor impacto en Mora-Osejo, legándole el empirismo y la facultad para reconocer los arquetipos en las plantas, es decir, su arquitectura fundamental, mediante el empleo de la tipología o morfología comparativa. En 1959, Mora-Osejo obtuvo su título con la distinción Magna cum laude, luego de una disertación sobre la morfología comparada, la ontogenia y las adaptaciones de varios miembros de la familia del papiro. El mismo año regresó y se vinculó a la Universidad Nacional de Colombia, donde comenzó a transformar los objetivos y los métodos de investigación y de docencia en biología. En 1968, obtuvo una beca posdoctoral para estudiar la familia Gunneraceae en la Universidad de Harvard y en el Instituto Smithsoniano. Más recientemente (1986), recibió una segunda beca posdoctoral, destinada a estudiar la relación simbiótica entre Nostoc y Gunnera, trabajo que realizó en la Universidad de Heidelberg.
Al calor del páramo
El destacado botánico nariñense reconoció y criticó la falta de modelos satisfactorios que explicasen por qué, cómo y cuándo las plantas tropicales crecen, diversifican, se adaptan y se reproducen. Con ese propósito fundamental, propuso la teoría según la cual se pueden reconocer unidades de crecimiento y floración. En su libro Estudios morfológicos, autoecológicos y sistemáticos en Angiospermas (1987) planteó tres modelos fundamentales para ellas con base en un conocimiento profundo de plantas tropicales. Con su obra, entró a formar parte de una serie de botánicos sobresalientes del siglo XX, entre los que se cuentan Theodoro Eckhard, Stefan Vogel, Werner Rauh, Focko Weberling, Wolfgang Hagemann y H.A. Froebe, todos discípulos de Troll.
Su transcurrir investigativo y docente en la Universidad Nacional se basó en dos programas a largo plazo forjados por él y por sus colegas y discípulos: Flora de Colombia, y Estudios Ecológicos Comparativos en el Páramo y el Bosque Altoandino. Este último fue un proyecto de investigación colombo-alemán que produjo varios libros y numerosas tesis, como los dos volúmenes Estudios ecológicos del Páramo y del Bosque Altoandino-Cordillera Oriental de Colombia (1994) y Contribuciones al estudio comparativo de la conductancia y de la transpiración foliar de especies de plantas del páramo (2001). En ellos integró de manera objetiva, crítica y original la sistemática, la morfología, la anatomía, la ecología y la fisiología de plantas. Uno de los descubrimientos importantes allí publicados consiste en lo que él llamó "transpiración pulsátil en plantas de páramo".
Mora-Osejo describió por lo menos 31 especies de plantas nuevas para la ciencia, entre Cyperaceae, Gunneraceae e Isoetaceae. Fue el primer científico colombiano en llevar a cabo un análisis filogenético de un grupo de plantas (el género Oreobolus, Cyperaceae). También realizó investigaciones en la morfología comparada de Hypericaceae, Melastomataceae, Rapateaceae y varias monocotiledóneas arboriformes. Durante su extenso trabajo de campo recorrió el país y aprehendió su historia natural de manera integral. Prueba de ello son sus colecciones botánicas depositadas en el Herbario Nacional Colombiano.
También se destaca su paso por la Universidad de Nariño, donde fue decano de la Facultad de Ciencias Agrícolas (1961-1965) y rector (1971-1972). Tanto allí como en la Nacional dejó en claro sus ideales en defensa de la educación pública y de un sistema universitario público, autónomo y descentralizado según las necesidades y las fortalezas regionales. De ahí su participación en la estructuración académica de una carrera de biología tropical andina en la Universidad de Caldas.
Fue miembro de la Sociedad Linneana de Londres, una de sus distinciones internacionales más importantes, al tiempo que representó a la comunidad científica colombiana, entre otros cargos, como miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales desde 1970, presidente de la misma entre 1982-2002 e integrante del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. En ese sentido, escribió importantes documentos a favor de la ciencia en el Tercer Mundo y de la globalización del conocimiento.
Mora-Osejo estudió las plantas de la misma forma que trató a las personas, con amor, ternura, dedicación y respeto. Su familia y sus discípulos lo saben muy bien, pues supo convertir las salidas de campo en viajes profundos al mundo natural. Y la avidez por aprender buscaba refugio aún bajo los impermeables en medio del páramo para consignar en libretas de campo cada una de las observaciones que pasaban desapercibidas para todos, excepto para él.
Enseñó con su ejemplo personal y sus investigaciones originales, más que con el uso de imposiciones o experiencias foráneas. Sus propuestas novedosas acerca de los modelos arquitecturales en los brotes floríferos fueron aún enriquecidas por estudios en otras áreas. Así lo demuestra la tesis del profesor Antonio Sanabria, del Departamento de Farmacia, quien halló una correlación entre la morfología y la fitoquímica en la tribu Eupatorieae (Asteraceae).
Deja en prensa lo que serán dos de sus obras más queridas y esperadas, un texto de morfología de plantas tropicales, y la monografía de la familia Gunneraceae para la flora neotrópica. Así que aún póstumamente nos seguirá enseñando por muchos años más.
* Profesor Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia.
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