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UNP No.56
Título : Con la matemática entre los dedos
Autor : Equipo periodístico de Unimedios
Sección: Ciencia
Fecha : Abril 18 de 2004

Con la matemática entre los dedos

Desafiando la tendencia general, el estudiante Aldo Parra dejó a una comunidad ticuna el plan de estudios en matemáticas que les permitirá a sus miembros tramitar mejor sus demandas en el mundo de "los blancos".

Equipo periodístico de Unimedios

Entre los ticunas los tipos de tejido son transmitidos oralmente.
Fotografía Aldo Parra

En la tradición ticuna existen solo 20 números: diez de los dedos de las manos y diez de los de dedos los pies. Sin embargo, eso no les impide hacer cálculos complicados, expresados en sus tejidos de acuerdo con el número de hilos y la forma de anudarlos, en diferentes diseños de compleja equivalencia matemática.

Estos hacen parte de los conocimientos que Métare, personaje mítico análogo al Prometeo griego y al Bochica muisca, enseñó a los ticuna y gracias a los cuales son reconocidos como excelsos artesanos. Para averiguar en detalle cómo es su universo matemático, Aldo Parra, estudiante de la carrera de Matemática, de la Universidad Nacional, abordó este tema en su tesis de grado "Acercamiento a la etnomatemática", dirigida por la profesora Myriam Acevedo.

Universal o particular

¿Tienen validez universal los conceptos matemáticos que se enseñan en las universidades o cada cultura desarrolla una vía particular para la que no rigen los conceptos occidentales? Según la investigación desarrollada por Aldo, el hombre siempre hace uso de la matemática, sin importar la cultura, y aunque contar, medir, ordenar, clasificar e inferir no sean concebidos por un pueblo como hechos matemáticos, el ser humano siempre los realiza, aunque estos varían de acuerdo con las necesidades de cada cultura.

Durante los cuatro meses que permaneció con los miembros del Resguardo Indígena de Macedonia, ubicado a 60 kilómetros de Leticia, por la ribera del río Amazonas, encontró la manera en que los números se relacionan con el cuerpo: "Cinco significa 'los (dedos) que hay en una mano'; cuando se supera esa cantidad, se hace uso de la otra mano; el número seis sería 'los que hay en una mano y uno de la otra'. Se repite el mismo esquema cuando se supera la decena, y se involucra al pie; por ejemplo, 13 sería 'dos manos y tres del pie'", explica Aldo.

Pero ¿qué ocurre cuando necesitan contar más de 20 elementos? Se colocan las cosas en un canasto o panero. En cada uno caben 20 cosas o más, "por lo que se presume que un conjunto de 25 frutas puede ser contado como un panero con frutas y no como un panero y una mano".

Nudos de saber

En Macedonia, los ticuna tejen mochilas, hamacas y, sobre todo, collares y pulseras con la fibra de una planta llamada chambira (Astrocaryum chambira), que es transformada por ellos hasta convertirla en hilos de colores, teñidos haciendo uso de otras plantas.

En esta manilla se expresa una de las 24 clases de tejido traducidos a algoritmos.
Fotografía Aldo Parra

En su elaboración son visibles los diseños, que fueron traducidos a algoritmos por Aldo. Esto, gracias a que las variables para realizar los tejidos -número de fibras, anudado y si utilizan o no puntilla para sostener las fibras- coinciden con las características de los algoritmos de precisión: es decir, se indica un orden exacto en la ejecución de cada tarea; determinismo: si se repite el proceso dos o más veces con los mismos hilos de entrada, se debe obtener el mismo resultado; y finitud: porque se termina en algún momento y se usa una cantidad exacta de elementos. Después, se pasó a identificar las variables al realizar los tejidos, como número de fibras, tipo de nudo y si posee o no una urdimbre.

La traducción de 24 tipos representativos de tejidos al lenguaje matemático se hizo con el propósito de preservar para la posteridad estos patrones. "Eso quiere decir que si los ticuna los dejan de ejecutar, o los olvidan por dedicarse a otras labores comerciales, ese saber estará preservado en el documento".

Docencia intercultural

Al colegio Francisco de Orellana, donde se educan los niños ticuna de Macedonia y otros resguardos vecinos, llegaron Aldo Parra y Magda González para prestar una asesoría en el área de matemáticas. "El interés que tienen los padres en enviar a sus hijos a la escuela es que esos conocimientos adquiridos les sirvan para desenvolverse mejor en el mundo de 'los blancos'. Si los ticuna, por ejemplo, no manejan nuestras matemáticas, difícilmente podrán mañana hacer cálculos para solicitar al gobierno municipal dinero para un puente u obras que les beneficien".

Estos niños, que aprenden a nadar desde los tres años y son capaces de atravesar en pequeñas canoas el río Amazonas, el más caudaloso del mundo, cuentan con destrezas físicas y motrices que los dotan de grandes capacidades de aprendizaje. Sin embargo, "la escuela no logra aprovechar lo suficiente estas maravillosas características de su entorno ni la buena condición social y anímica".

Para remediarlo, con la ayuda de Aldo, Magda y los profesores, diseñaron un plan de estudios en matemática, como parte del Proyecto Educativo Institucional de la escuela, que servirá para que los saberes que se les imparten en cada grado los hagan tan competentes como los estudiantes de otras escuelas.