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UNP No.56
Título : Estaciones para caballitos de acero
Autor : Diana Manrique
Sección: Ciudad
Fecha : Abril 18 de 2004

Estaciones para caballos de acero

La seguridad será una de las principales ventajas de las cicloestaciones.
Fotografía Guillermo Flórez

Las cicloestaciones que se empezarán a construir este año serán espacios cubiertos, con capacidad para parquear entre 100 y 200 bicicletas, vigilados y dotados de diferentes servicios, como baños, casilleros, teléfonos y cajeros automáticos.

Diana Manrique*

Michel es un holandés de 26 años que utiliza cada día una parte de los 20.000 kilómetros de ciclorutas construidas en su país, antes de llegar a la estación del metro más cercana e ir rumbo a su trabajo. Él es uno de los 16 millones de habitantes de los Países Bajos que con esta combinación de transporte, alternativo y masivo, ha conseguido movilizarse más rápido y mejorar su calidad de vida.

Como este rubio, el comerciante José Estupiñán también ha hallado en su "caballito de acero" un excelente aliado al momento de trasladarse en la ciudad, pero a pesar de que desde hace pocos años transita con más comodidad que antes, gracias a los 290 kilómetros de ciclorutas existentes en Bogotá, piensa que falta facilitarle el camino a los usuarios de bicicletas en la ciudad, para estimular su uso consuetudinario.

Estos dos hombres no se conocen, pero tendrán en los próximos meses algo en común, pues los novedosos sistemas de cicloestaciones o parqueaderos para bicicletas consolidados en Europa, Estados Unidos y Canadá sirvieron como modelo a un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia para recomendar la construcción de por lo menos 14 de estas al Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).

Según el "Estudio de prefactibilidad de la red de cicloestaciones de la ciudad de Bogotá", realizado por el Programa de Investigación en Tránsito y Transporte (PIT), perteneciente a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional, los lugares para el estacionamiento de bicicletas deben ser cubiertos, con capacidad para parquear entre 100 y 200, según la demanda, vigilados y dotados de servicios de mantenimiento, baños, casilleros, teléfonos y cajeros automáticos. Así serán las dos primeras que empezarán a construirse en Patio de las Américas, al suroccidente de la ciudad, y en la Avenida 19 con carrera 3, en el centro.

Las cicloestaciones funcionarán como enlace entre Transmilenio y la Red de Ciclorutas, los proyectos de transporte masivo capitalino más representativos de los últimos años. "Aunque ambos sistemas nacieron casi al mismo tiempo, se han desarrollado de forma independiente", dice el ingeniero William Castro. Una situación que se debe corregir, pues la conexión entre las distintas formas de movilización permitirá hacia el futuro poner en práctica un sistema integrado de transporte. En todos los lugares evaluados hasta el momento existe un alto tránsito de personas para quienes el uso de la bicicleta ahorra tiempo y ayuda al bolsillo, pero se convierte en un problema cuando llegan a hacer el trasbordo. "El objetivo es ofrecer parqueo, pues el sistema Transmilenio no cuenta con cicloestacionamientos asociados que permitan integrar ambas redes", comenta por su parte la urbanista Beatriz Martínez.

Los pocos parqueaderos de bicicletas que existen son espacios ubicados al aire libre, sin ningún mecanismo de seguridad, como sucede en el Parque Renacimiento y en el Portal de la Calle 80, donde, además, un aviso exime a la empresa Transmilenio de cualquier responsabilidad por su pérdida o daño.

Estímulo de ciclousos

Hasta el momento, unas 130 mil personas, en su mayoría de estrato uno y dos, realizan cerca de 168 mil viajes al día en las ciclorutas capitalinas. La localidad que más viajes genera es Kennedy, con 1.620; seguida por Suba, con 1.448, y Engativá, con 1.040.

A los ciclousuarios de estas localidades, asegura Claudia Carrizosa, subgerente de Urbanismo del IDU, es a quienes más beneficiarán los Puntos de Encuentro, como los ha llamado la actual administración. "El propósito es consolidar un transporte intermodal con los barrios, donde el sistema masivo se encargue de solucionar los viajes a distancias relativamente largas, y la bicicleta, de cubrir los viajes cortos, pudiendo incluso reemplazar al vehículo particular".

Bogotá necesita consolidar un sistema de transporte urbano sostenible que incluya no solo Transmilenio, sino taxis, buses y bicicletas, e incluso los traslados a pie, ya que, según Martínez, "cuando una administración le apuesta como política a un solo modo de transporte, este puede colapsar".

Los ciclistas conocen las ventajas, pero a las administraciones se les ha olvidado que la infraestructura por sí misma no crea el hábito de utilizar los medios de transporte. "En el caso de las ciclorutas, se han invertido 46 millones de dólares, pero no se han formulado políticas para que la población acceda a la bicicleta, como recursos económicos o incentivos, además de campañas de educación". En este sentido, las cicloestaciones entrarán a formar parte de ese novedoso símbolo de calidad de vida que la bicicleta ha ido consolidando en los bogotanos.

* Periodista Unimedios.