UNP No.56
Título : ¿Cómo afirmar el laicismo sin parecer intolerante?
Autor : Fernando Carvallo
Sección: Internacional
Fecha : Abril 18 de 2004 |
¿Cómo afirmar el laicismo sin parecer intolerante?
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| En la medida están incluídos los velos islámicos, la kipa de los judíos, los crucifijos de gran tamaño y los turbantes de los seguidores de la fe. |
El secularismo en Francia, principio básico del pensamiento progresista desde la revolución francesa, ha conducido a que se erija la polémica ley que prohibe el uso de símbolos religiosos en las escuelas estatales; algunos la interpretan como una medida discriminatoria.
Fernando Carvallo*
El Diario Oficial de Francia (JO) ha publicado en su edición del miércoles 17 de marzo de 2004 la ley que define "el marco de la aplicación del principio de laicidad (sic) a la utilización de signos religiosos que manifiesten ostensiblemente las afiliaciones religiosas de los alumnos en las escuelas públicas". Su aparición en el Diario Oficial es el último requisito para la plena entrada en vigor de una de las leyes más concisas y discutidas de los últimos tiempos, cuyo artículo tercero establece el inicio de su vigencia a partir del próximo año escolar, es decir, septiembre 2004. Después de ser retocada por el Consejo de Estado, la ley, elaborada por el ministro de Educación, fue aprobada por amplio margen en la Cámara de Diputados y en el Senado. A diferencia de la mayoría de las leyes, esta no ha causado la tradicional división entre izquierda y derecha: todos los partidos representados en el parlamento votaron a favor, aunque registraron pequeñas minorías que se opusieron, sea por considerar que la ley limita libertades religiosas, sea, en el otro extremo, por considerar que no combate con suficiente radicalidad las amenazas que pesan sobre el laicismo de la República. Entre las fuerzas políticas extraparlamentarias, solo el líder de la extrema derecha (Jean-Marie Le Pen, del Frente Nacional) ha denunciado que el gobierno y la oposición han promovido una maniobra de distracción para escamotear "la invasión de Francia por millones de extranjeros que quieren imponernos una religión ajena a nuestra nación".
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| Las encuestas de opinión indican que cerca del 70% de los franceses está de acuerdo con la prohibición. |
En general, la ley ha sido muy mal recibida fuera de Francia, donde algunos la interpretan como una manifestación de hostilidad a la religión musulmana. Tal es el caso del Departamento de Estado de Estados Unidos, que desde hace años incluye a Francia en su lista de países que no garantizan la plena vigencia de la libertad religiosa, en razón de la ley sobre las sectas y los juicios, que ha implicado a algunos dirigentes de la Iglesia de la Cientología. Las reacciones en el mundo musulmán han sido relativamente moderadas. La máxima autoridad de la comunidad sunita, el mufti de El Cairo, declaró que los creyentes debían respetar las leyes de los países en que residen. Más de un teólogo musulmán ha recordado que el uso femenino del velo islámico no forma parte de las recomendaciones formuladas por el Corán. Durante la ceremonia de entrega de los premios Nobel, la abogada iraní laureada con el Nobel de la Paz asistió a la ceremonia sin velo. Uno de los lugartenientes de Osama Bin Laden citó la ley francesa como ejemplo del espíritu de los "cruzados" y sugirió que sus fuerzas tomarían represalias contra Francia.
El consenso francés no puede comprenderse sin dos características de la tradición republicana: la lucha por el laicismo y la universalidad del concepto de nacionalidad. La primera remonta al auge de las logias masónicas y la Revolución Francesa y ha hallado su expresión más radical en la ley de 1905 que estableció la separación total entre el Estado y las iglesias. En virtud de esa ley, en Francia no existen, por ejemplo, universidades católicas. El Estado construyó uno de los servicios de educación pública y gratuita más competentes y con mejores resultados del mundo. Forjada en la lucha contra la intolerancia católica y en el recuerdo de las sangrientas guerras intercristianas, la defensa del laicismo se aplica a todas las formas de intercepción de lo religioso en el espacio público. Por las mismas razones, jamás se ha aceptado que una monja católica se niegue a ser fotografiada para los documentos de identidad con la cabeza descubierta.
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| Una abrumadora mayoría de los diputados franceses respaldó la propuesta, fueron 494 votos a favor y 36 en contra. |
Desde sus primeras constituciones republicanas, Francia ha definido la nacionalidad como la adhesión a valores compartidos y no en función de criterios étnicos o raciales. El concepto mismo de raza ha sido recientemente proscrito del derecho positivo. De ahí el énfasis en la integración y el rechazo a toda forma de comunitarismo, practicado en los países anglosajones. El núcleo de la integración es la escuela pública y gratuita.
La mal llamada Ley del velo islámico tuvo sus orígenes en un problema iniciado en 1989. La justicia anuló la decisión del director de una escuela pública, que decidió expulsar a una alumna por no admitir retirarse el velo, hacer gimnasia junto a varones y asistir a cursos sobre biología y educación sexual, "incompatibles con sus creencias". El ministro de Educación de la época, Lionel Jospin, formuló consulta al Consejo de Estado, que respondió en noviembre 1989, afirmando que existía un vacío legal. Desde entonces, los sucesivos gobiernos trataron de sortear el problema, esperando que el número de casos de niñas con velo islámico disminuyera. Lo que se produjo fue lo contrario. Mientras en todo el mundo aumentaba la intolerancia religiosa y el Medio Oriente volvió a entrar en un ciclo de violencias, en Francia se multiplicaron los casos de jóvenes y adolescentes con el velo islámico. La costumbre no tenía precedentes en las escuelas públicas de Francia y por ello no pueden alegarse tradiciones o costumbres establecidas. Peor aun, comenzaron a verse casos análogos en otras instituciones públicas, como los hospitales: algunas pacientes se negaban a ser atendidas por médicos de sexo masculino o a imponer otras exigencias ligadas a sus creencias religiosas.
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| Para el fílosofo Régis Debray es fundamental que la República reafirme sus convicciones. |
En esas circunstancias, el presidente Jacques Chirac decidió crear una comisión independiente de especialistas, que durante cinco meses escuchó a cientos de testigos. Presidida por el Defensor del Pueblo, Bernard Stasi, la comisión estuvo integrada por sociólogos como Alain Touraine y filósofos como Régis Debray, que en el curso de sus deliberaciones terminaron por concluir la necesidad de una ley que fijará una orientación general. La Comision Stasi redactó un largo informe en el que recomienda acentuar los esfuerzos para garantizar la integración de todas las comunidades, en particular los franceses hijos de inmigrantes, los más afectados por el desempleo, que ronda el 10% de la población activa. La Comisión recomendó también una ley que prohibiera en las escuelas públicas (no en las privadas, ni en las universidades) todos los signos religiosos, no solo los musulmanes. Una cruz ostensible o una kipá judía quedan prohibidas de la misma manera que el velo islámico. La comisión prestó especial atención a la discriminación de sexos, incompatible con la constitución francesa y el principio de la igualdad. Y escucharon el testimonio de numerosas jóvenes obligadas por sus padres o hermanos a someterse a interpretaciones fundamentalistas de la enseñanza coránica.
El texto de la ley precisa explícitamente que ninguna sanción podrá ser adoptada sin agotar todas las posibilidades del diálogo. Los legisladores son conscientes de que una niña expulsada de la escuela pública engrosará los efectivos de las escuelas confesionales, que en el caso de las musulmanes se financian con frecuencia del dinero venido de Arabia Saudita. En palabras de Bernard Stasi: "sabemos muy bien que una ley no basta para resolver un problema. Pero entre el riesgo de la pasividad y el de las malas interpretaciones de una ley, preferimos el segundo". El filósofo Régis Debray resumió su posición en un libro: Lo que el velo nos vela. Según él, no es tan grave que haya fanáticos que buscan expresarse y ganar nuevos adeptos. "Lo grave es que la República no sepa afirmar sus propias convicciones".
*Periodista de Radio Francia Internacional y docente de la Universidad París III.
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