UNP No.54
Título : 50 números, 17 años ininterrumpidos
Autor : Fernando Cubides Cipagauta
Sección: Política
Fecha : Marzo 7 de 2004 |
50 números, 17 años ininterrumpidos
*Fernando Cubides Cipagauta
Las dos cifras son importantes en el ámbito colombiano en que el promedio de duración de las publicaciones académicas, su periodicidad, su difusión, son tan precarias. Al hacer el balance retrospectivo, el significado de la labor colectiva que implica una publicación así, cobra más relieve. Surgida con el propósito de expresar ideas y enfoques de un grupo recién formado, ese origen condiciona un propósito innovador, un afán de diferenciarse, de hacerse su lugar mediante un tratamiento distinto del viejo problema del poder, sus bases y sus referentes institucionales. Ya en la presentación del número inicial (que hoy pudiera parecernos, solemne, declamatoria, con una cierta inclinación a la retórica en tono mayor) se ve la intención de afirmarse con un tratamiento directo, desembozado y desmitificador de los aspectos más apremiantes e inmediatos. En ese mismo número se define un estilo, una desenvoltura en el abordaje de los problemas, que con variantes y adaptaciones se mantiene hasta hoy.
La tonalidad blanco-amarillenta y la regular calidad del papel en el que comenzó a imprimirse la Revista, y lo tradicional del formato que se adoptó en un comienzo, en verdad denotan un contraste con el carácter polémico, provocador (en el mejor sentido), de los artículos ("¿Existe aún el Estado?", "La profesionalización militar en Colombia"), y contrastan también con la intención estética manifiesta desde entonces en la carátula, en la incorporación de ilustraciones y viñetas como acompañamiento a los artículos. Es verdad que no siempre es discernible una relación entre la ilustración y el contenido del artículo, muchas veces la primera obra como un añadido externo, en busca de un impacto emotivo. La secuencia de las carátulas, sin embargo, constituye un índice interesante de la evolución de la Revista y permite constatar una preocupación consistente por el virtuosismo gráfico.
La fórmula a la que se apuntaba era inédita: una publicación que fuese a la vez académica y periodística, y una división en secciones que permitiera de modo muy flexible acoger resultados de investigación, junto con pronunciamientos y opiniones de voceros y representantes de fuerzas políticas sobre los hechos más inmediatos. Allí aparecen voceros de fuerzas sindicales sustentando sus reivindicaciones sectoriales o personas que hoy tienen cargos de representación política: el actual gobernador del Valle, el hoy???? Secretario de Educación de Bogotá. La diversidad del contenido, que ha sido una constante, ha estado determinada por lo heterogéneo del grupo que la nutre, y por la intención, explícita desde un comienzo, de apelar a contribuciones de investigadores de otras latitudes, de practicar de manera más asidua un género de intercambio que hasta entonces venía siendo episódico. El examen de la lista de colaboradores se facilita, pues Análisis Político cuenta desde hace dos años con una versión electrónica, que se ofrece en medio magnético y también para suscripción en la web, y la consiguiente posibilidad de aplicar motores de búsqueda, coeficientes de redundancia, en fin, las facilidades de los procesadores de texto, para una gama amplia de problemas y temas tratados, todo ello, antes de que se impusieran como requisitos formales de reconocimiento la indexación y la evaluación por lectores externos, como producto del intercambio.
Se echa de ver una intención comunicativa especial (el ánimo provocador que ya anotábamos), el propósito de apartarse de la expresión trillada, de la solemnidad del lenguaje especializado, argot para iniciados. El lector que se quiere construir, al cual se dirige de una manera consciente, es tanto un lector del medio universitario, como un lector corriente. En cuanto a difusión, y gracias a la versión electrónica, se ha conseguido que la colección completa esté para consulta en las principales bibliotecas, comenzando por la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá.
El recorrido ha sido sinuoso y con altibajos, claro, pero sin que haya habido un bajón tal que desvirtúe los propósitos, ya que se ha logrado mantener el nivel de calidad. Ordenamiento territorial, globalización, clientelismo del sistema político, representación y representatividad, régimen electoral, han sido enfoques en los que la publicación se ha mostrado a la vanguardia, a tono con las tendencias más recientes. Es posible hoy hacer una antología de sus mejores artículos para publicaciones de mayor permanencia: de hecho se han acariciado proyectos editoriales de traducción al inglés de una antología por temas, y está en curso la publicación de una antología en forma de libro de bolsillo. Dentro de los artículos antológicos que se dejan leer hoy con pleno provecho, en una elección muy personal, podrían mencionarse los "Elementos para una sociología de la guerrilla en Colombia" de Eduardo Pizarro (1991); "La liebre mecánica y el galgo corredor: la paz actual con el M-19" de William Ramírez (1989); "¿Alguien quiere volver a Tlaxcala?" del mismo autor (1992), y todos los que acompañan los procesos de paz y discuten sus alternativas. Son de notar, antológicos en el mejor sentido, la serie de artículos dedicada a la relación entre poder constituido y poder constituyente durante el proceso que condujo a la Constitución de 1991, en los que Hernando Valencia Villa sigue al paso los modelos constitucionales en juego, y nos remite a sus arquetipos históricos.
La sensibilidad literaria se pone de manifiesto tanto en la selección de los textos como en la corrección de estilo a la que se someten una vez escogidos, y de lleno en una sección aparecida de modo intermitente: "La otra mirada", en la que se acogen textos narrativos. También en las reseñas de cine, en las que el autor se explaya, recomienda, condena, sugiere, formula juicios sobre íconos culturales, modas, personajes de esa feria de vanidades que es la cinematografía como industria cultural (un crítico podría encontrar "estetizante" esa intención, pero no invalidarla). A nuestro parecer, un cierto grado de autocomplacencia se nota en las reseñas de libros, un género en el que no siempre se ha conseguido darle prelación a la crítica sobre la simple benevolencia hacia lo que se produce en ciencias sociales, por el hecho de haberse producido. Pero, en cambio, si de críticos se trata, los del Iepri pueden hallar argumentos para su cosecha pues en la Revista han tenido espacio las evaluaciones externas que se le han hecho por parte de investigadores internacionales, por encima de toda sospecha, en ensayos que abarcan el conjunto de la producción del Instituto y la ponen en perspectiva. Con lo cual se prueba que la publicación ha cumplido de lejos con uno de los objetivos que se trazara en sus inicios: ser espacio para el debate público. O, volviendo a su presentación en el No. 1, ocuparse "del carácter político del cúmulo de problemas de diversa índole que aquejan a la sociedad colombiana".
* Director (E) Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri), Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.
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