Yadira Escobar
Unimedios
La pasada cumbre en Roma de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, FAO, donde se discutió sobre la seguridad alimentaria del planeta, fue calificada por muchos líderes políticos como un fracaso, puesto que las declaraciones y acuerdos alcanzados dentro de ella no tienen ningún carácter vinculante. Esto significa que ninguna de las naciones que se reúnen en estas cumbres están obligadas a cumplir con las metas que allí se disponen.
En esta edición de la cumbre sobre seguridad alimentaria, se señalaron como dos grandes dificultades los subsidios para la agricultura que brindan los países desarrollados a sus agricultores y, a su vez, el tema de la extensión de tierras sembradas con cultivos que se destinan para biocombustibles.
Con respecto a los subsidios agrarios, Luis Castello, representante de la FAO en Colombia, en entrevista con UN Análisis, programa de UN Radio, señaló: “Vemos que en el mundo desarrollado, fundamentalmente Europa y Estados Unidos, se aplican subsidios importantísimos a los productores agrícolas que distorsionan los precios del comercio internacional de una manera realmente significativa. Son miles de millones de dólares que se invierten en este rubro”.
En relación con los biocombustibles, Castello apuntó: “El tema de cuánto incide la cantidad de cultivos dedicados a los biocombustibles en esta crisis mundial de alimentos es una preocupación que se seguirá analizando en el ambiente técnico; hubo posiciones muy variadas, pero no se llegó a ninguna conclusión cierta en el marco de la Cumbre”.
Las consecuencias de estos dos fenómenos sobre la seguridad alimentaria del mundo se ven en el proceso que han tenido las cumbres realizadas por la FAO desde 1996 para contrarrestar una posible escasez mundial de alimentos. Este proceso es resumido por Castello, así: “En 1996, la FAO convoca a la primera cumbre sobre seguridad alimentaria y la refuerza en el año 2001 con una segunda cumbre. En las dos reuniones, la conclusión es que hay muchas personas con problemas nutricionales”.
Ante la ineficacia de estas cumbres, el funcionario señaló la importancia de hacer un llamado sobre el problema del hambre, pues en este momento hay 862 millones de personas que la padecen y no se sabe cuántos se sumarán ante el incremento en el precio de los alimentos. En su opinión, “tenemos un grave problema de desnutridos en el mundo, y no estamos encontrando soluciones reales y sostenibles para esta población”.
En cuanto a los propósitos y logros de la cumbre, Luis Castello dijo que es importante que se hagan estos eventos, pero advirtió que no son muchos los resultados prácticos que se pueden alcanzar y que no pasa de las intenciones de los miembros de que las cosas mejoren. “En definitiva, es en los espacios entre cumbre y cumbre donde se pueden comenzar a ver los resultados en este tipo de reuniones”, concluyó.
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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.