Catalina Martelo Martelo
Unimedios
La Unión Europea, conformada actualmente por 27 países miembros, está hoy en manos de 3 millones de irlandeses que decidirán si aceptan o rechazan el Tratado de Lisboa debido a que es el único país cuya Constitución los obliga a manifestarse, a través de un referéndum, sobre este documento, mientras que el resto de los países pertenecientes al bloque lo han hecho por la vía de la ratificación parlamentaria.
Antes del referéndum las encuestas no eran muy alentadoras y por eso se piensa en la posibilidad de que suceda lo ocurrido en el 2005, cuando Francia y Holanda, rechazaron la Constitución Europea, o como en el 2001 cuando Irlanda rechazó, también a través de un referéndum, el tratado de Niza que adoptó posteriormente en una segunda votación.
En entrevista con el programa UN Análisis de la Emisora de la Universidad Nacional de Colombia, Jerónimo Maillo, profesor del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad San Pablo CEU de Madrid, explicó que el Tratado de Lisboa nace del intento de adoptar un tratado Constitucional de la Unión Europea que pretende modernizarla para afrontar los nuevos retos del siglo XXI.
Frente a la inquietud por el referéndum irlandés, Maillo dice que el derecho que rige la Unión Europea exige doble unanimidad. “Esto significa que tiene que haber una aprobación inicial por parte de todos los gobiernos en la Conferencia Intergubernamental para reforma de los tratados y, posteriormente, tiene que haber una ratificación unánime por los sistemas constitucionales de cada Estado miembro”.
Lo particular del requisito de la doble unanimidad, como lo plantea este académico, es que puede dar lugar a paradojas como la actual situación en la que 3 millones de personas deciden el futuro de la Unión Europea con la posibilidad de frenar su desarrollo. “Esta regla de la doble unanimidad se intentó cambiar en los debates sobre el Tratado Constitucional y desgraciadamente no hubo el consenso suficiente. Para cualquier reforma hace falta unanimidad y no se logró un acuerdo para establecer una súper mayoría cualificada que hiciera posible aprobar reformas con más normalidad”, argumentó Maillo.
Lo que cuestiona el profesor universitario es que un bloque conformado por 27 miembros no puede permitir que un solo miembro decida el futuro de su organización y, comentó, que a veces las reformas que podrían potenciarlo quedan aparcadas por una deficiencia estructural. “Seria malo que hubiera una fuerte abstención y sería malo que hubiera una alta participación y un voto negativo. En ambos casos estaríamos ante una situación límite”.
Maillo concluyó diciendo que la alternativa más viable para solucionar un voto negativo, por parte de los irlandeses, sería retomar lo hecho en anteriores circunstancias similares, en las que se ha planteado un segundo referéndum.
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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.