
Asco.
“Pero todo es imperfecto / en esta confidencia / loca, en la cual me exalto / y me humillo a mi mismo.” Pier Paolo Pasolini, El Ruiseñor de la Iglesia Católica.
Archivo particular
Haciendo uso de una gran variedad de expresiones formales, el maestro David Lozano presenta Ulises, una exposición que recoge parte importante de su producción artística y resume su búsqueda permanente por la belleza atrapada en el lenguaje primario del cuerpo. El asco.
Sandra Gómez Galindo,
Unimedios
Sangre, saliva, semen, sudor. Fluidos. Tan propios del cuerpo como los pies, los ojos, el pelo o la piel pero asociados culturalmente a lo abyecto, repulsivo, a lo asqueroso.
En esta fragmentación y jerarquización del cuerpo que lo define como limpio o sucio, cuidado o descuidado, humano o no humano, es donde el maestro David Lozano se instala para volver la mirada sobre el cuerpo pero solo a través de las sensaciones, en una relación inmediata y directa con el mundo.
Manjar de pequeños dioses
En el centro de Ulises se encuentra manjar de pequeños dioses, una obra que acerca a los espectadores al mundo infantil del autor; el lugarcito que se hacía debajo de la mesa, el molino que muele el maíz de las arepas adosado en una esquina, el refugio, la imagen de mamá. Sensación de pequeño mundo. Esta suerte de reconstrucción escenográfica de su experiencia infantil, inaugura un recorrido por otras sensaciones que a lo largo de los años se van transformando con la ferocidad del mundo.
Así van apareciendo otras formas, venidas, por ejemplo, de las exploraciones a la Bogotá subterránea, miedosa y prohibida de finales de los años 90, residuos de la casa de “Ulises”, una especie de sauna-discoteca y uno de los primeros focos de propagación de la nueva peste. El sida y su relación con los fluidos corporales, otra vez.
Y más residuos del culto al cuerpo, de la desnudez icónica, simbólica, desprovista siempre de toda valoración cultural. “Sensaciones de un cuerpo sin vestiduras que se asume individual, que se interroga a sí mismo”, como anota el artista.
Pasolini y la abjuración
La propuesta curatorial estuvo a cargo del maestro Alejandro Burgos Bernal, quien traza un paralelo entre la obra del maestro Lozano con la obra de Pier Paolo Pasolini.
“Pasolini, en un momento de su carrera artística, asumió radicalmente la sentencia de Adorno de que la cultura no sirve para nada. Finalizada la Segunda Guerra Mundial se terminó el concepto de cultura y la única manera de asumir cuando no hay valores, tradiciones, es buscar en la propia individualidad, en el propio ser humano algún valor ético a través de la sensación pura de los sentidos desprovista de toda racionalidad”, explica el curador.
Por eso la exposición está guiada por los conceptos de asco, escándalo y abjuración definidas por Pasolini en El Ruiseñor de la iglesia católica.
Como en Pasolini, el maestro Lozano asume que su expresión es el lenguaje del cuerpo, el lenguaje es el cuerpo, el individuo se expresa a sí mismo. Por eso no encontrará el espectador fichas técnicas.
Ulises es el resultado de la búsqueda de la idea más amplia de una desesperada vitalidad, descrita, cómo no, con la enorme versatilidad del maestro Lozano que pasa por todos los lenguajes de la contemporaneidad; fotografía, pintura, video, performance e instalación, construidos y recompuestos a lo largo de una década.
Cuando se intenta elaborar una relación con el mundo a partir solo del cuerpo, de la individualidad, probablemente la sensación del mundo no siempre sea bella; el asco es la instancia de la diferencia. “Es el lenguaje primario del cuerpo, el que lo diferencia de otras cosas que no son como él”, concluye el curador.
Dos líneas más para invitar al público a visitar las salas 1 y 3 del Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá hasta el próximo 1 de julio, con decisión y sin escrúpulos. Sin asco.
Carta universitaria
Videoespecial

Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.