
Hace casi ocho décadas se instalaron los primeros inmigrantes libaneses en la Guajira. Desde entonces, la lengua árabe comenzó a ser de uso cotidiano en Maicao y hoy perdura pero con ciertos cambios y trasformaciones.
AFP
En la década de 1880 se inició la inmigración Otomana a Colombia y a otros países de América como Argentina, Brasil, Estados Unidos, Cuba y México. En principio, los inmigrantes sirios, palestinos y libaneses se asentaron en ciudades del Caribe colombiano como Barranquilla, Santa Marta y el pueblo de Lorica, en el departamento de Córdoba.
Carlos Jair Martínez Albarracín,
Egresado en Lingüística
Universidad Nacional de Colombia
En la década de 1940 algunos de los inmigrantes, especialmente libaneses, comenzaron a trasladarse e instalarse en el municipio de Maicao, en La Guajira, fundado en 1927, pues constituía un corredor de distribución de mercancías hacia el interior de Colombia y Venezuela.
A partir de esa década el idioma árabe comienza a ser de uso cotidiano en Maicao entre los denominados ‘turcos’ y a ser transmitido como segunda lengua a las generaciones que nacían en Maicao o en ciudades cercanas como Santa Marta y Barranquilla.
La variedad dialectal del árabe usada en Maicao se circunscribe a la zona del Levante o sirio–palestina, específicamente del Valle de la Beeqa y del sur del Líbano, pues la mayor parte de los dos mil inmigrantes o ascendientes de árabes asentados permanentemente en Maicao son de origen libanés.
En la actualidad, la situación lingüística de esta comunidad de habla es de diglosia y bilingüismo. La primera se da por el contacto entre el árabe clásico, base del árabe moderno estándar, y el árabe dialectal, en este caso el libanés. Esta situación de diglosia emerge en la década de 1970 con la llegada de inmigrantes que huían del conflicto con Israel y cuya religión es el Islam. Hoy el árabe clásico es de uso cotidiano en las diferentes reuniones que se hacen en la Mezquita Omar ibn Al Kathab, que construyó e inauguró la comunidad en 1997 y en reuniones formales en el colegio colombo-árabe Dar el Arkam, en el cual se imparten clases de esta variedad, garantizando el continum diglósico en la comunidad.
El árabe clásico se adquiere por educación formal, es la variedad con que fueron escritos El Corán y otras obras clásicas de la literatura árabe antigua, que configuran la variedad escrita del árabe a diferencia de las dialectales de este idioma, que son adquiridas como lengua materna en el hogar y usadas en contextos informales y que no son tan complejas gramaticalmente.
Bilingüismo
La situación de bilingüismo se da por el contacto entre la variedad dialectal del español guajiro y el vernáculo libanés y configura por antonomasia una situación de contacto de lenguas que hasta la fecha no había sido documentada.
El cambio lingüístico como resultado del contacto entre el árabe y el español hablados en Maicao se evidencia en los verbos ragel y cauber, contrapartes verbales de los verbos ‘regalar’ y ‘cobrar’ del español y que surgieron hace aproximadamente 60 años. Por eso es frecuente oír a los comerciantes e hijos de inmigrantes decir frases como: cauber il zalami ‘cobra al señor’ o rageli mai ‘regálame agua’. Además del préstamo lingüístico también son frecuentes la alternancia y la mezcla de código por parte de los hablantes bilingües, quienes asimilan las unidades léxicas a la estructura fonética del vernáculo libanés y, por eso, en el verbo ragel la oclusión se realiza espirantizada, es decir, con una leve fricativización, lo cual es característico de las lenguas semíticas.
El verbo cauber evidencia y confirma una ley diacrónica de cambio fonético por cuanto hay diptongación de /o/ en /au/ cuando el núcleo precede una consonante oclusiva. Este caso también se dio en el haz dialectal hispano árabe hablado en España entre el Siglo VII y el Siglo XIII en palabras como ‘posada’, que se convertía por el contacto en paujata. La razón de esta diptongación es que en el árabe /u/ tiene un carácter fonémico mientras que la /o/ no. En la comunidad también se dan cambios a nivel morfosintáctico como es el uso de los sufijos /at/ o /in/ del árabe con nombres del español para referir el plural en unidades contrastivas como caxad ‘cajas’ (variante ensordecida), bodegat ‘bodegas’ o caratin ‘cartones’.
Por lo anotado es evidente que hay una variedad de habla árabe emergente en el país, de la que a la fecha no se había dado cuenta en el ámbito académico. No sería prudente afirmar que hay una lengua criolla árabe de sustrato español colombiano, pues no ha transcurrido el tiempo necesario, pero sin duda está en proceso de formación una variedad de habla con un alto grado de sinteticidad como lo confirma el uso frecuente de la oración vamun argil ‘vamos a fumar en narguile’ por parte de los jóvenes de la comunidad libanesa de Maicao.
De otra parte, los hablantes bilingües miembros de la comunidad árabe de Maicao presentan características articulatorias sociofonéticas a nivel segmental, tanto en el español como en el vernáculo árabe. En español es frecuente la elisión, retención aspiración y debilitamiento de la /s/ implosiva, ya que es una variación característica del español hablado en la Costa Caribe colombiana. En árabe la variable más importante la constituye la variación de la consonante oclusiva uvular sorda /q/, la cual pasa a ser q, ’ , g o k.
En Maicao la variante más frecuente es la oclusión glotal: ’, en palabras como ra’be ‘cuello’ o alha’i’a ‘verdad’. Lo importante de esta variación es que los individuos que nacen en Colombia la heredan y usan cotidianamente, configurando una comunidad bicultural única en el país y en América. Otro aspecto a mencionar en lo referente a la variación sistemática de los fonemas en el vernáculo árabe hablado en Maicao es el alto grado de dispersión alofónica que presenta su inventario de fonemas vocálicos, pues no se hace distinción en este entre la /i/ y /e/ y entre la /o/ y /u/.
Una de las características fonéticas dominantes y que producen una frecuente variación en los dialectos árabes es la faringalización, pues afecta a los fonemas vocálicos, los diptongos y los fonemas consonánticos /t/, /d/, /r/, /l/ y /s/ que pasan a ser contrapartes enfáticas bien por su realización directa o porque son asimilados a tales por la faringalización de algún otro fono dentro de la unidad léxica. Teniendo presente que el proceso de adquisición de las dos lenguas en este caso particular revela que el español es la L1 y el árabe la L2, los hablantes de árabe oriundos de Maicao tienden a no faringalizar algunos fonemas con frecuencia pues este no es un rasgo ni propio ni dominante de la lengua española, la cual genera como lengua de sustrato los cambios estructurales que se han dado en el vernáculo árabe libanés como resultado del contacto lingüístico histórico.
La lengua árabe en esta comunidad presenta un alto grado de vitalidad, pues es transmitida a las generaciones que nacen en Colombia. En general hay una actitud positiva frente a el idioma árabe, el cual es la lengua de prestigio. Por estas razones estamos frente a una variedad vernácula árabe de origen colombiano, pues cuando algunos de los miembros de la comunidad viajan al Líbano la gente no les entiende qué es eso de ragel.
La variación sociofonética suprasegmental también ha cambiado y configura un rasgo distintivo en estos hablantes de árabe colombiano, que permite diferenciarlos de los demás hablantes de cualquier variedad dialectal del árabe en el mundo, de la misma manera que podemos distinguir el acento español de un paisa del de un caleño.
Finalmente, la comunidad árabe libanesa de Maicao, Guajira, presenta unas relaciones sociales de producción material y significación social que han configurado su propia episteme histórica, la cual está estrechamente ligada al vínculo transnacional que estableció con los pueblos de Baalul y Kemet, en el Líbano, lugares de origen de la mayoría de inmigrantes y con los que se establecieron sólidas redes migratorias. Por lo mencionado, la situación social y lingüística de esta comunidad de habla árabe se suma a la situación de las más de sesenta lenguas aborígenes que se hablan hoy en el país y a las dos lenguas criollas: el sanandresano y el palenquero, las cuales, en conjunto, configuran el panorama lingüístico colombiano de cara al Siglo XXI.
Carta universitaria
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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.