Investigadores de la UN identificaron las Sustancias Agotadoras de Ozono, SAO, presentes en el país y formularon una serie de recomendaciones para el desarrollo de estrategias que eviten la liberación de tales sustancias en la atmósfera.

AFP

 

 

Colombia, líder en protección
a la capa de ozono

A un año y medio de la nueva rendición de cuentas sobre las medidas que se han tomado para evitar seguir dañando la capa de ozono, Colombia está solo a un 15% de cumplir la meta. El aporte científico e investigativo de la UN ha facilitado el desarrollo de estrategias preventivas de capacitación y divulgación.

Gabriela Rodríguez Salgado,
Unimedios

Si su nevera tiene más de 10 años y aún no la ha cambiado o necesita hacerle mantenimiento, es recomendable que tenga en cuenta la siguiente información, porque su mal manejo le causa un daño irreparable a la capa de ozono.

El Departamento de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia identificó cuáles son las Sustancias Agotadoras de Ozono, SAO, presentes en el país y formuló una serie de recomendaciones para el desarrollo de estrategias que eviten la liberación de tales sustancias en la atmósfera.

Para que una nevera enfríe y conserve los alimentos, usa sustancias refrigerantes que dañan la capa de ozono. Aunque a finales de la década de los 80 el mundo se dio cuenta de que gases como los Clorofluorocarbonados, CFC; Hidroclorofluorocarbonos, HCFC; los Halones, el Tetracloruro de Carbono y el Metilcloroformo, entraban a la lista de las SAO, hoy en día los países firmantes del Protocolo de Montreal, PM, todavía tienen pendiente cumplir metas de disminución y eliminación de tales gases.

Colombia se acogió a ese compromiso y de manera inmediata puso en marcha una serie de actividades para cumplir el objetivo. Diferentes instancias han hecho parte de la iniciativa, en forma directa o indirecta. Desde entonces, la UN ha participado en la búsqueda de alternativas para lograrlo, a través del Departamento de Ingeniería Química y el Programa de Investigación de Residuos Sólidos, PIRS.

En Colombia, en el año 2003, había 5’590.273 neveras instaladas con SAO, las cuales debían ser “chatarrizadas”.

Alerta nacional

La cantidad de neveras fabricadas en Colombia con SAO, entre 1972 y 1997, de acuerdo con los datos de las empresas productoras, superaba los 6 millones, pero el estudio pudo identificar 5’590.273 neveras instaladas. Se tomó en cuenta este periodo porque hasta el 97 se hizo efectiva la eliminación de sustancias como los CFC y los HCFC.

Las metas planteadas por el Protocolo de Montreal, asumidas por más de 160 países, incluían desistir de la producción de cinco clases de CFC y tres halones, de manera paulatina. En Colombia esto fue posible gracias al Fondo Multilateral Para la Aplicación del Protocolo, que permitió que las empresas productoras de neveras y equipos refrigerantes reconvirtieran sus equipos, para evitar usar sustancias como los gases CFC-12 (pasando transitoriamente a HFC-134ª), y el agente espumante CFC-11 (sustituidos transitoriamente por HCFC-141b).

Óscar Suárez Medina, profesor de la UN y director del PIRS, explicó que “se estableció que en el mantenimiento que se hacía a estos electrodomésticos se rompía el tubo que conducía el gas refrigerante. Luego lo soldaban y le volvían a meter un nuevo gas. Después de muchos años se comprobó que estas prácticas contribuían al deterioro de la capa de ozono”.

Por eso, para el grupo de investigación fue prioritario establecer cómo y en dónde se debía hacer la debida “chatarrización”, porque a partir de la conciencia colectiva de que estas neveras viejas debían cambiarse, muchas personas las tiraban a los botaderos de basuras o las dejaban en poder de los “zorreros”, quienes utilizaban materiales reciclables como los alambres de cobre y los plásticos, desconociendo el protocolo de manejo de estas sustancias.

La Unidad Técnica de Ozono, UTO, del Ministerio del Medio Ambiente, responsable de coordinar los procesos referentes al Protocolo de Montreal, ha contado con los servicios de la UN para desarrollar diferentes iniciativas. Ejemplo de ello es el convenio con el que se llevó a cabo el inventario y cuyos resultados brindaron elementos para diseñar estrategias que conducen a disminuir la liberación de estos gases a la atmósfera.

Jorge Sánchez Segura, egresado de la UN y coordinador nacional de la UTO, explicó que “estos resultados permitieron construir una estrategia nacional de divulgación y capacitación para las personas que realizan el mantenimiento, así como la presentación de nuevos proyectos al Protocolo”.

La estrategia estuvo orientada a capacitar a los usuarios del tetracloruro de carbono, que en su gran mayoría ofrecen servicios de laboratorios analíticos de empresas pequeñas. “La idea es que en el futuro inmediato se dejen de usar estas sustancias”, agregó.

Metas cumplidas

Como país en desarrollo, Colombia tenía que haber eliminado la producción de halones, clorofluorocarbonos (CFC) y tetracloruro de carbono para el 2010. Gracias al impulso y a la decisión de industriales y gobierno, a mediados de la década del 90 se logró que las empresas cambiaran sus equipos y la producción de estos gases.

Según Carlos Herrera Santos, gerente de asuntos ambientales de la Asociación Nacional de Industriales, ANDI, el proceso que han llevado las industrias colombianas ha sido excepcional, porque “logramos aprovechar lo que se tenía en un programa internacional, con unas oportunidades para todos los países, y ponerlo en práctica”.

Por su parte el profesor del Departamento de Ingeniería Química de la UN, Marcelo Riveros Rojas, quien ha acompañado el proceso desde los años 90, explicó que la formulación del Programa País, PP, entre 1992 y 1993, “permitió establecer la situación nacional respecto al consumo de sustancias agotadoras, tanto por tipo de sustancia como por sector, los campos prioritarios de inversión, las actividades a realizar para alcanzar la eliminación de las SAO y, así, dar cumplimiento a los compromisos con el Protocolo y el cronograma de eliminación, de acuerdo con las capacidades y metas del país”.

En este documento la ANDI y el Programa de las Nacional Unidas para el desarrollo, Pnud, le dieron a Colombia las herramientas para trabajar coordinadamente y aprovechar su ventaja de país en desarrollo, y orientar las buenas prácticas en el control de las SAO y en el cuidado del medio ambiente.

Las disposiciones establecidas y las actividades que, a través de la UTO, ha realizado el país, le permiten estar muy cerca de la meta. Por ese compromiso recibió en el 2007, durante la celebración mundial de los 20 años del PM, “un reconocimiento al esfuerzo colectivo que se ha hecho. No solo es para la UTO, sino para los empresarios, los técnicos, la universidad y políticos. Esto es una muestra de que si el país se une puede lograr resultados nacionales y de reconocimiento internacional”.

El reto ahora es trabajar conjuntamente en la protección de los diversos ecosistemas que tiene Colombia, pues la biodiversidad le ofrece múltiples oportunidades al país. “Las universidades pueden orientar sus investigaciones a la búsqueda de tecnologías y sustancias que no afecten ni la capa de ozono ni generen calentamiento global. Es importante trabajar en investigación y desarrollo de materias primas de punta, sustitutas del petróleo, porque hoy la escasez y los costos son muy altos”, resaltó Sánchez Segura.

Carta universitaria

Videoespecial

Ediciones Anteriores

Índice Temático

 

Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.

PBX.: (1) 316 5000 ext. 18108 - 18106 Fax: (1) 316 5232 • Correo electrónico: un_periodico@unal.edu.co
Universidad Nacional de Colombia
Carrera 45 N° 26-85 - Edificio Uriel Gutiérrez
Bogotá D.C. - Colombia
Gobierno en LíneaAgencia de Noticias UN
PBX: 3165000
webmaster@unal.edu.co

Aviso Legal - Copyright