Pesimismo frente a una posible tregua entre israelíes y palestinos
Catalina Martelo Martelo
Unimedios
El anuncio de que el gobierno israelí aceptaría una tregua en la Franja de Gaza, territorio controlado desde junio del 2007 por el movimiento de resistencia palestina Hamas, fue desmentido hoy por Israel.
Un alto funcionario egipcio fue el responsable de difundir esta información que aseguraba que Israel estaría dispuesto a poner fin a la violencia en Gaza, una vez que los dirigentes israelíes fueran informados de la aceptación por parte de las organizaciones palestinas de las condiciones de la tregua.
En entrevista con el programa UN Análisis de la Emisora de la Universidad Nacional de Colombia, en asuntos de Medio Oriente, Marcos Peckel se mostró pesimista frente a un eventual acuerdo entre el Gobierno de Israel y Hamas, pues lo más probable es que el acuerdo se rompa en pocos meses, si llega a pactarse, tal como ha ocurrido en los últimos años en la región cuando se ha intentado buscarle una solución al ciclo de violencia entre judíos y palestinos.
En relación con la mediación de Egipto en este conflicto, Peckel explicó que el Gobierno de este país inició su labor conciliadora casi inmediatamente después de haber firmando la paz con Israel en 1979. Sin embargo, argumentó que Egipto también tiene intereses propios en la solución de la problemática palestino-israelí, pues está cuidando el paso de Rafah, que une la Franja de Gaza con Egipto. “La calma en Gaza implica también la calma en Egipto”, comentó.
Sobre las acusaciones de corrupción que afronta el primer ministro israelí, Ehud Olmert, sospechoso de haber recibido ilegalmente fondos de un empresario de Estados Unidos, el experto en Medio Oriente señala que, en caso de que Olmert sea acusado, tendría que renunciar y se entraría a un ciclo de elecciones en Israel que afectaría una posible negociación de paz con los palestinos y la que ahora se intenta llevar con Siria, bajo la mediación de Turquía.
Pero no solamente Olmert tendría que renunciar si es acusado, sino que su partido también resultaría afectado: “La permanencia de Olmert en el poder depende de si el Partido Laborista sigue o no. Si en algún momento la presión del Partido por el tema de corrupción es grande, no tendría más opción que retirarse del Gobierno, lo cual conducirá a la automática disolución del parlamento debido a la falta de una administración con mayoría parlamentaria”, concluyó Peckel.
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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.