
El popular “cuncho de café”, mezclado con otros sustratos agroindustriales, es una excelente fórmula para la producción de orellanas, un hongo de reciente incursión en Colombia.
Unimedios
Investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Colombia descubrieron las bondades del popular “cuncho” de café, que mezclado con otros sustratos agroindustriales, es útil para la producción de la orellana, un hongo de origen chino.
Magda Páez Torres,
Unimedios
A los apetecidos champiñones les llegó competencia. La orellana, un tipo de hongo de origen chino, ha empezado a verse como una opción para cultivadores, comerciantes y consumidores. Su incursión en Colombia es reciente, pero algunos ya le están apostando al cultivo de esta seta, no sólo con fines comerciales: también como una utilidad ambiental. Un grupo de investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Colombia, ha logrado convertir en proteína vegetal u orellana varios residuos agroindustriales y evitar así que afecten el medio ambiente.
Un estudio les permitió descubrir que el sobrante del café es un excelente sustrato para la producción de orellana, especialmente si se mezcla con aserrín, cáscara de fríjol o salvado de trigo. Paralelamente, se dio solución al problema que constituían estos residuos en la universidad, ya que no se sabía cómo desechar cerca de una tonelada semanal de “cuncho” de café que se iba almacenando.
Como lo cita Juan Pablo Garzón en su estudio, en muchos casos estos residuos son quemados o dispuestos en rellenos sanitarios. Cuando ello sucede, los biopolímeros de lenta degradación, como la celulosa, permanecen durante años casi sin alteraciones.
El problema es que cuando este sustrato es quemado, también hace daño al ambiente, por la generación de emisiones atmosféricas, señaló Javier Rodríguez, investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional.
Y es que Colombia, además de ser un productor de café, también es un consumidor por excelencia. Por tanto, el uso de los sobrantes de esta bebida en la producción de orellanas podría solucionar un problema ambiental por la acumulación en el entorno de este tipo de residuos. Así mismo, el cultivo de este producto constituiría una alternativa económica para quienes decidan apostarle.
Producción de orellana
La orellana es un producto de reciente introducción en Colombia. En el año 1993, se empezó a cultivar de manera experimental, en la Calera, Cundinamarca. A finales de los años 90, se emprendió el cultivo, de manera artesanal, y hace cerca de 5 años se hizo una inversión grande en su producción, orientada al consumo en fresco.
La orellana, naturalmente crece sobre troncos, pero algunos estudiosos del tema, como los asiáticos, empezaron a usar sustratos para su cultivo en áreas cerradas. En Colombia, se han ido adecuando esos avances, con resultados ya latentes como los que ha obtenido la UN en el estudio de diferentes residuos.
En el país se producen cerca de 80 toneladas de orellana al año y aproximadamente 5 mil de champiñón. No obstante, según el profesor Rodríguez, el número de productores va en aumento.
“Cuando se habla de cultivo de hongos, se hace referencia a seres vivos. Por tanto, se le deben brindar unas condiciones determinadas, para que crezcan y se reproduzcan. Ello implica una adecuación a los ambientes: no permitir flujos de aire, garantizar oscuridad y tener un soporte para ubicar los bloques en que se van a cultivar”, explicó el profesor Jairo Cuervo, director de la investigación.
La condición fundamental para cultivar este hongo es un espacio aislado, que permita una temperatura constante y donde predomine la oscuridad. Por ende, no se necesitan altas inversiones de capital, pues se puede producir desde pequeña escala, hasta cantidades industriales.
Uso del sustrato
Los residuos del café, usados sin mezclarse con otros sustratos, dan buenos resultados. Sin embargo, cuando se combinan con otros como tamo del maíz, salvado de trigo y aserrín, mejoran los efectos. “Lo hemos aplicado solo, pero el desarrollo es más lento. No obstante, el hongo puede tener una adecuada producción de setas. Cuando se combinó con otros sustratos mejoraron las condiciones de degradación”, sostuvo el director de la investigación.
El residuo que queda después del proceso productivo tiene muy buena salida. “Nosotros aprovechamos el ‘cuncho’ del café y otros sustratos para la producción de orellanas. Después de esto, los residuos generados en el proceso productivo, son compostados para la producción de abono”, dijo el profesor Cuervo.
Pese a que se intentó utilizar “cuncho” de café inicialmente en compostaje o como abono, sus características físico químicas dificultan la degradación, por lo cual se desistió de darle este uso. Sin embargo, después de emplearlos en cultivo de orellana, los investigadores de la UN afirmaron que, como ya se ha descompuesto parcialmente, en esta etapa, se puede usar en los procesos de compostaje y en especial la lombricultura.
También se está trabajando el sustrato que queda del proceso productivo, en mezclas con otros productos. Por ejemplo, otra clase de abono, como uno fermentado, tipo bokashi, el cual es un compuesto de microorganismos, sustratos de la orellana, melaza y materia orgánica. Se genera así un abono de mejor calidad y en menor tiempo.
De igual forma, con este manejo del “cuncho” del café, se evitan malos olores, contaminación de aguas, se obtiene una buena carga de microorganismos y una adecuada mineralización de los residuos, logrando un abono de excelente calidad.
Según el investigador Javier Rodríguez, “el café ya se había usado como sustrato en producción de orellana, pero solo la pulpa y el aserrín del soqueo”. Sin embargo, en el uso del popular “cuncho”, la Universidad Nacional es pionera. La idea es que se extienda en el país el uso de estos residuos para el cultivo de orellana, así como de otros desechos agroindustriales, con el fin de contribuir de alguna manera con la salud ambiental de Colombia.
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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.