
AFP
¿Son las patentes un sistema equitativo para la difusión del conocimiento e idóneo para apoyar la competitividad de una nación o de una organización? La investigadora Jenny Marcela Sánchez analiza el desempeño colombiano en la producción de patentes registradas en bases de datos internacionales.
Jenny Marcela Sánchez,
Profesora Asistente Departamento Ingeniería de
Sistemas e Industrial Universidad Nacional de Colombia
La supervivencia de una organización en un entorno socio económico altamente cambiante como aquel en el cual actualmente nos encontramos, depende de la puesta en marcha de buenas prácticas, de la gestión de la innovación y del conocimiento, entre las cuales se encuentra el “estar al tanto” de lo que ocurre con las nuevas invenciones, servicios o productos que salen al mercado y las actividades de los competidores, entre otras.
Una de las maneras de suplir esta necesidad supone el recurso a la Vigilancia Tecnológica y a la Inteligencia Competitiva, las cuales no son otra cosa que procesos sistemáticos en los que se capta, analiza y difunde información de diversa índole –económica, tecnológica, política, social, cultural, legislativa– con el ánimo de identificar y anticipar oportunidades o riesgos para mejorar la formulación y ejecución de la estrategia de las organizaciones.
Ahora bien, cuando esa necesidad de “estar al tanto” se encuentra relacionada con la identificación de actividades y nuevas tendencias tecnológicas, las patentes constituye un buen camino, como quiera que, mediante el estudio de las mismas, se pueden obtener varios productos, a saber: análisis del estado del arte de la tecnología; búsqueda de soluciones a problemas técnicos en patentes; elaboración de perfiles tecnológicos; identificación de socios tecnológicos, de tendencias tecnológicas o de tecnologías adquiribles, así como apoyo y protección de los resultados de los programas de Investigación y Desarrollo (I+D) de la organización.
Una patente, muy grosso modo, es un documento que el Estado otorga a un titular al cual se le concede el derecho exclusivo de explotar su invención, a cambio de la revelación total del contenido de la patente para conocimiento público. Síguese de lo anterior el siguiente cuestionamiento: ¿son las patentes un sistema equitativo para la difusión del conocimiento y, a la vez, idóneo para apoyar la competitividad de una nación o de una organización? En relación con el aludido interrogante, puede constatarse la existencia de dos respuestas o lecturas divergentes.
Por una parte puede darse cuenta de la postura asumida por la ONU y varias ONGs, a cuyo entender el “conocimiento es demasiado esencial para los seres humanos como para permitir que dependa de poderes económicos e intereses comerciales” y, por otra, menester resulta referir a aquellos quienes consideran que el conocimiento crece gracias al sistema de patentes avalado por la OMC, sistema que favorece la explotación en monopolio como “premio” a la inversión realizada en investigación.
Desempeño colombiano
Frente al contexto mundial, para Colombia resulta importante realizar un análisis detallado –como el que aquí se presenta– del desempeño colombiano en la producción de patentes registradas en bases de datos internacionales, habida cuenta que tal análisis permite disponer de insumos necesarios para la definición de mecanismos de política pública, orientados a insertar al país en el entorno dinámico actual.
Es innegable el avance en los esfuerzos del Estado y de la empresa privada colombianos por aumentar el gasto en actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+I); sin embargo, en relación con los países desarrollados, la brecha sigue siendo excesiva: el gasto colombiano en actividades relacionadas con la CT+I es del 0,35% del PIB, del cual un 0,21 proviene de la inversión pública y un 0,14 de la inversión privada.
Así mismo, se evidencia un déficit en capital tecnológico y humano, especialmente en lo que se refiere a la formación científico-técnica, como quiera que, según cifras del DANE, tan sólo el 36% de la población cuenta con educación básica, el 36% con educación secundaria, el 7% con nivel universitario y el 1% con estudios de especialización, maestría o doctorado. Y en materia de patentes colombianas en bases de datos internacionales, el desempeño no es el más adecuado.
El desempeño colombiano en las cuatro bases de datos de patentes internacionales analizadas –estadounidense, europea, internacional y abstract de la japonesa– no es bueno, en la medida en que durante aproximadamente 40 años (1968 a septiembre de 2007) fueron localizadas 711 patentes avaladas por alguna institución colombiana o respecto de las cuales al menos uno de sus inventores es colombiano.
Aunque la actividad de patentabilidad de origen colombiano evidencia una tendencia creciente en el transcurso de estos 40 años, dicho incremento no resulta suficiente si se comparan el desempeño de nuestro país y el de otras naciones. Países latinoamericanos como Brasil, México y Argentina, prácticamente quintuplican la producción de Colombia y frente a países como Taiwán, Singapur o Corea –los cuales tenían un desarrollo económico similar al nuestro en la década de los 50– el desempeño colombiano en las actividades de patentabilidad internacional es extremadamente pobre, es decir, en los mencionados Estados asiáticos puede darse cuenta de una producción doscientas cuarenta veces mayor.
De las 711 patentes encontradas tan sólo 223 son avaladas por organizaciones de origen colombiano y, a la vez, al menos uno de sus inventores tiene nacionalidad colombiana. De este último subconjunto únicamente siete patentes pertenecen a universidades, de suerte que las restantes 216 están distribuidas en diferentes organizaciones de múltiples sectores.
Es importante señalar que la titularidad de las patentes que pertenecen a universidades se halla concentrada en tres instituciones –Universidad Nacional de Colombia, Universidad de Antioquia y Universidad Tecnológica de Pereira–. Sin embargo, hay que destacar que dos tercios de tales patentes se han realizado bajo convenios de cooperación con otras entidades.
Las patentes generadas por los inventores más relevantes no necesariamente son patrocinadas por empresas o instituciones de origen colombiano, pues en la mayoría de los casos el apoyo ha sido dispensado por instituciones de carácter internacional; por ejemplo, tratándose de los 15 inventores más representativos, sólo seis de ellos están relacionados con instituciones colombianas.
Pese al preocupante panorama descrito, constituye una buena noticia observar la presencia de fortalezas, habida cuenta que década a década, el sector hacia el cual se dirige la mayoría de las patentes encontradas, con base en su Código Internacional de Patentes –clasificación IPC–, es el de salud; en concreto, tales invenciones se encuentran relacionadas con los códigos IPC, cuya descripción es la siguiente: “filtros implantables en los vasos sanguíneos”; “prótesis ortopédicas”; “cuidado o dispositivos anticonceptivos”; “tratamiento o protección de ojos o de oídos” y “vendajes, preparaciones o cojines absorbentes; kits de primeros auxilios”.
Y es muy importante resaltar que en la última década (2000 a 2007) surgen invenciones relacionadas con el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
Para finalizar, resta señalar que un análisis sobre patentes como el aquí presentado posee un bajo costo en relación con sus beneficios, toda vez que los indicadores reseñados revelan las falencias propias del ámbito colombiano, las cuales imponen un reto en relación con el aumento de la productividad en patentes y podrían constituir un camino para facilitar el aumento de la competitividad colombiana en el escenario mundial.
Carta universitaria
Videoespecial

Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.