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Gabriela Rodríguez Salgado
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Para seleccionar una bombilla ahorradora que cumpla nuestras expectativas de duración e iluminación tenemos que saber qué es un lumen, una eficiencia lumínica y flujo luminoso, entre otros. Conscientes de la necesidad que el consumidor tiene de saber más sobre ellas, el Departamento de Eléctrica y Electrónica de la Universidad Nacional de Colombia caracterizó técnicamente las bombillas del mercado nacional y diseñó un manual para el usuario.
El estudio fue solicitado por la Unidad de Planeación Minero Energética, UPME, entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía, que convino con ellos la caracterización técnica de las bombillas, con el objetivo de brindar a los usuarios información real para que puedan cumplir con la reglamentación sobre el Uso Racional de la Energía, URE, que el Gobierno Nacional puso en marcha a través de dos decretos, en los que se establece, entre otras cosas, el uso de bombillas ahorradoras (fluorescentes compactas).
En el Laboratorio de Ensayos Eléctricos Industriales ‘Fabio Chaparro’, Labe, de la UN, expertos realizaron pruebas a 200 muestras tomadas del mercado para determinar los parámetros eléctricos y fotométricos, la vida real y el mantenimiento del lumen, la eficiencia energética, los parámetros eléctricos (tensión, corriente, potencia, factor de potencia y distorsiones armónicas de tensión y corriente) y el flujo luminoso, entre otros aspectos establecidos en las normas técnicas nacionales e internacionales que rigen para este tipo de artefactos en el país.
No se deje engañar
“En los usuarios el impacto es importante, sobre todo en los estratos 1, 2 y 3, que tienen algún tipo de limitaciones económicas. Además, reemplazar las bombillas incandescentes por ahorradoras puede reducir el consumo y la factura de energía. Para quienes se encargan del suministro de energía, estas medidas podrían implicar muchos cambios, porque se reducen las condiciones de potencia pico en un 10 por ciento, en el consumo y el costo de la energía por iluminación en las horas de mayor demanda”, explicó el profesor Fernando Augusto Herrera León, coordinador de la investigación.
Pero resaltó que hay una gran ventaja para el país: “Si se reducen los consumos de energía en la horas pico se reduce el impacto ambiental en la emisión, porque ya no se necesitarían centrales térmicas trabajando en forma complementaria con las hidráulicas”, destacó Herrera.
Sobre los resultados obtenidos en la investigación, el ingeniero Carlos Valles Franco, de la UPME, se mostró preocupado “porque la información que se obtuvo nos permite concluir que hay unas debilidades significativas en el mercado de las bombillas. Una de las más importantes es que las personas no saben lo que compran, por la mala información que suministran las etiquetas de los productos y el poco conocimiento de los temas de iluminación”.
De igual manera, se halló que “hay información contradictoria en lo que dicen los empaques y el bulbo de la bombilla; falta información sobre especificaciones técnicas y, de acuerdo a lo que medimos en el laboratorio, no se cumplen algunas de ellas en la gran mayoría”, explicó el profesor Jesús María Quintero, director del Labe de la UN, el único laboratorio independiente certificado en Latinoamérica para hacer pruebas de iluminación.
El profesor Quintero puntualizó que “esperamos que esto le sirva al usuario final de las luminarias, para que se pueda defender con herramientas para exigir su protección y conozca la información pertinente y necesaria a la hora de comprar una bombilla”.
Mito y realidad
¿Que la luz de las ahorradoras no alumbra? Para comprobar la eficacia del alumbrado se mide el flujo y la potencia de cada bombilla. “Encontramos que entre las bombillas ahorradoras y las incandescentes son más eficaces las primeras”, dijo el director del Labe, Jesús María Quintero.
El concepto de eficiencia está dado por la cantidad de luz y de calor que emite. “En una bombilla incandescente casi el 80% de la energía se va en calor y solamente el 20% se convierte en luz. En la fluorescente es más el porcentaje que se va en luz, casi el 40%”, explicó Quintero.
Otro concepto que puede dar la razón a este mito es el rendimiento de color o índice de reproducción de color, ICR. “Esto dice qué tan buena reproducción tiene la luz. Si se ilumina con un espectro muy bajo no se pueden ver los colores, como realmente se verían a la luz día”, explicó el profesor Quintero.
En este orden de ideas, las bombillas que tienen un espectro más amplio permiten que los colores se distingan mejor, casi como se haría con la luz día; mientras que las que tienen uno menor hacen que los colores oscuros no se distingan totalmente. En las bombillas ahorradoras ya se encuentran las referencias de luz amarilla y blanca.
En las pruebas se encontró que la bombilla incandescente tiene esa ventaja sobre la ahorradora. “El rendimiento de color es cercano al 100%, porque su espectro de luz es completo mientras que la bombilla fluorescente no tiene ese espectro tan amplio, tiene uno más reducido, lo que limita la calidad de la reproducción de color”, agregó.
¿Que las ahorradoras no ahorran? Aunque el costo inicial de las fluorescentes compactas es mayor al de las incandescentes, el ahorro a largo plazo es evidente, porque la reducción en el consumo varía y se refleja en el recibo.
Los investigadores establecieron que “si tenemos cuatro bombillas incandescentes que usamos por cinco horas diarias y las reemplazamos por ahorradoras de las mismas condiciones de iluminación, estaríamos ahorrando al mes cerca de $10.000”. Un ahorro que, al año, sumaría cerca de $120.000 en el pago del servicio.
Condiciones como estas no le son informadas al consumidor en las cajas. Y, según el Reglamento Técnico para Instalaciones Eléctricas, Retie, los fabricantes y distribuidores están obligados a brindar información en el empaque y en el bulbo de la bombilla sobre el tipo de potencia, lúmenes y tensión.
De igual manera, se encontró que no hay una garantía al usuario. El profesor Quintero destacó que “para comercializar una bombilla, ésta debe tener una prueba de calidad y es obligación del fabricante, el comercializador o el intermediario hacerla. Y cuando ya se ha hecho se debe buscar al ente encargado de certificar que el producto sí pasó o no la prueba. En Colombia estos entes son el Icontec y Cidet, entre otros”.
El estudio encontró que la cuenta de energía de los usuarios se puede reducir en valores aceptables, pero que se abre la necesidad de apoyarlos con la adquisición de las bombillas, por el alto costo inicial.
Medio ambiente y salud
La Agencia Ambiental Británica entregó un informe en el que se afirma que el mercurio que contienen las bombillas ahorradoras puede producir migraña y otras patologías similares en los usuarios.
El director del Labe afirmó que aunque en Colombia no existe información que afirme esto o lo contrario, “en la UN hace más de 60 años que se utilizan bombillas tubulares a base de mercurio y hasta la fecha no se han detectado problemas de ese estilo”. Y explicó que los problemas de migraña pueden estar relacionados con la intensidad de luz, “porque hay gente que es sensible a la intensidad, y ésta puede provenir de una bombilla incandescente o de cualquiera que deslumbre a la persona que recibe directamente la luz, lo que podría causar ese tipo de molestia. Este fenómeno se llama deslumbramiento y no depende de si la bombilla es o no de mercurio”.
Pero para Quintero hay un tema que también es preocupante y es la necesidad de establecer políticas claras para el manejo de las bombillas desechadas, ahora que se masificará su uso.
Una bombilla fluorescente compacta contiene cerca de 3 a 5 miligramos de mercurio, lo que parece poca cantidad, pero al multiplicarlos por millones de bombillas que cumplirán su vida útil en pocos años, puede llegar a ser una cantidad considerable que se debe tratar adecuadamente, porque las que se van acabando terminarán en la caneca e irán directamente a los basureros. “Evidentemente existe una necesidad de que haya una reglamentación y los canales adecuados para recoger ese mercurio y poderlo procesar adecuadamente”, precisó.
Carta universitaria
Videoespecial

Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.