
Suites, palcos, oficinas, locales comerciales y una capacidad para 52 mil espectadores son algunas de las novedades del nuevo estadio colombiano, cuyo costo fue de 72 mil millones de pesos.
Fotos: Cortesía José Vicente Rodríguez

Cerca de 25 esqueletos y treinta piezas cerámicas integrarán la muestra arqueológica que se exhibirán.
Bajo el monumental estadio del Deportivo Cali reposan los restos de una comunidad indígena con más de 2.000 años de antigüedad. Antropólogos de la Universidad Nacional y del Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas, INCIVA, hallaron cerca de 46 tumbas, entre las que sobresalió la de una chamana. Una muestra arqueológica in situ podría ser otro de los atractivos de este megaproyecto que está próximo a inaugurarse.
Nelly Mendivelso,
Unimedios
Suites, palcos, oficinas, locales comerciales y una capacidad para 52 mil espectadores son algunas de las novedades del nuevo estadio colombiano, cuyo costo fue de 72 mil millones de pesos.
Primero fueron los obreros y luego los celadores de la construcción los que advirtieron una presencia extraña. “Por la noche se escuchan ruidos y alumbran luces”, les dijeron inquietos a los antropólogos encargados por el INCIVA de hacer una prospección arqueológica en lo que hoy se alza como el escenario futbolístico más importante del país: el Estadio del Deportivo Cali, que ha sido catalogado como uno de los diez megaproyectos más importantes del país.
“Por fin van a sacar esos espíritus que no dejan dormir”, comentaban los vecinos de las fincas aledañas. Entre tanto ocurrían accidentes inexplicables –sin consecuencias graves– en la zona en que se edificaba la tribuna oriental. “Un obrero cayó de pies desde el quinto piso, otro sufrió un choque eléctrico y un tercero se cortó en un dedo”, le contaron a la arqueóloga de la Universidad Nacional y funcionaria del INCIVA Sonia Blanco coordinadora de la prospección arqueológica.
Ante esta realidad, permeada por la imaginación popular, quién sabe de dónde apareció un “médium” y textualmente dijo a la investigadora: “lo que está ocurriendo tiene una explicación: en este terreno reposa una chamana que está molesta porque nunca se ha celebrado una ceremonia en la que se pida permiso a los ancestros para llevar a cabo la construcción”.
Semejante explicación no pasó de ser un episodio anecdótico. La prospección arqueológica continuó avanzando en razón a su importancia en el otorgamiento de licencias ambientales por parte de la Corporación Regional del Valle del Cauca a proyectos arquitectónicos de tal envergadura. A la par, en el lote de 200 mil metros cuadrados, ubicado en el Corregimiento de Palmaseca, Municipio de Palmira, Valle del Cauca, seguían sentándose las bases de lo que sería el majestuoso estadio de cinco pisos con 896 suites, 161 locales comerciales, palcos de honor para especialistas y comentaristas deportivos, más de cinco mil parqueaderos y capacidad para cerca de 52 mil espectadores.
Debido a la posición geográfica del terreno, ubicado en la Terraza Palmaseca, que se formó durante el periodo terciario, y a los antecedentes de guaquearía que han despojado del patrimonio arqueológico a los cementerios de Malagana y Coronado, los investigadores previeron que este terreno sería estratégico para fines arqueológicos, a pesar de que durante muchos años se empleó para cultivar caña, millo, algodón y hasta para criar búfalos.
Efectivamente fue así. Al abrir las primeras zapatas (huecos en el subsuelo para sentar las columnas de la obra) brotaron concentraciones de cerámica. Y paulatinamente se hallaron tumbas de las que se extrajeron esqueletos de niños, mujeres y hombres. Entre los enterramientos se diferenció el de una mujer que había sido sepultada boca abajo y rodeada por útiles hechos en huesos humanos.
Se trataba de una chamana. La primera de la que se tenga documentación arqueológica en la historia prehispánica del país. Los antropólogos lo infirieron por la posición en que fue hallada, pues, “por tradición, los indígenas enterraban a los sabedores boca abajo, para que liberara toda la energía y ésta se incrustara en la tierra. Así se evitaba que fuera absorbida por los demás”, explica la arqueóloga Blanco.
Entre los artefactos encontrados en este entierro llaman la atención unos útiles elaborados en hueso humano (principalmente radios y cúbitos) los cuales podrían relacionarse con actividades curativas como desangrar en cierta medida al enfermo para buscar su alivio. También se hallaron útiles en hueso animal utilizados posiblemente para el consumo de sustancias alucinógenas.
Paulatinamente se fueron hallando fragmentos de carbón, semillas, huesos de animales, más cerámica fina con incrustaciones y formas que representaban el entorno en que vivía el grupo aborigen. A los científicos los sorprendió el descubrimiento de zanjas de drenaje que al parecer fueron construidas por los indígenas para evacuar el agua del terreno, que se caracteriza por ser húmedo y pantanoso.
“Tales evidencias señalan que esta comunidad fue afín con la denominada Cultura Malagana, que habitó el Valle Geográfico del río Cauca del año 500 a.C. al 500 d.C. El poder pudo haber estado en manos de las mujeres”, argumenta el científico José Vicente Rodríguez, Coordinador antropológico de la investigación en la que participan estudiantes de distintos semestres de la carrera de Antropología de la Universidad Nacional de Colombia.
Contrario a lo ocurrido en otros grupos aborígenes, en los que predominó una sociedad patriarcal, los habitantes de esta zona le dieron un lugar preponderante a la mujer: además de la evidencia de la chamana, los restos de las mujeres revelaron una expectativa de vida más larga, los huesos estaban mejor conservados que los de los hombres, tenían menos defectos de esmalte en los dientes, menos caries y traumas.
De acuerdo con el profesor Rodríguez, estos hallazgos replantean la hipótesis de que este territorio anegadizo fue poblado recientemente por grupos migratorios de la región Calima. Al contrario, estos indígenas quizás son descendientes de los primeros cazadores y recolectores, pues los cráneos analizados se caracterizan por ser dolicocéfalos (alargados), similares a los cazadores y recolectores de poblaciones antiguas.
Supieron adaptarse a las condiciones adversas del medio ambiente. Construyeron canales de drenaje para evacuar el agua, que luego reutilizaban en el riego de cultivos y el mantenimiento de fauna.
“Las similitudes entre la población de este cementerio y la de los cementerios de Malagana, Coronado y Santa Bárbara, señalan un patrón ancestral común, que permite suponer prácticas endogámicas. Es decir, que el poblamiento aquí no fue tardío como se cree, sino que, al contrario, fue temprano”, señala el profesor Rodríguez.
Sin lugar a dudas, la magnificencia del Estadio del Deportivo Cali se compara con la de estadios europeos, como el Camps Nou, del Barcelona; el Old Trafford, del Manchester United, o el Santiago Bernabeu, del Real Madrid. Pero, con seguridad, ninguno de aquellos escenarios tiene el privilegio de contar con una muestra arqueológica de más de 2.000 años de antigüedad, que según las directivas del equipo de fútbol caleño, se convertirá en un museo. Total, doble espectáculo podrán apreciar quienes asistan al Estadio del Deportivo Cali: fútbol y arqueología, un verdadero programa cultural.
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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.
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