Escudo de la República de Colombia

Política & Sociedad

Semillas de reparación integral

El listado trágico de 220.000 muertes por confrontación armada entre 1958 y 2010, en las que el 81 % eran civiles, muestra la imperiosa necesidad de terminar la guerra. En ese sentido, las primeras víctimas que viajaron a La Habana constituyen un paso inicial para reconocer los derechos de todos los afectados y para la reconciliación auténtica de la sociedad colombiana.

, 13.09.2014Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz - Universidad Nacional de Colombia

Pese a los daños causados por el conflicto, a las víctimas les queda el camino de la reparación para empezar de nuevo. - Foto: Andrés Felipe Castaño/Unimedios

En la obra de William Shakespeare, Romeo, único heredero de la familia Montesco, y Julieta, única hija de la familia Capuleto, se enamoran en una fiesta de disfraces y constituyen un vínculo indisoluble y secreto en el contexto de dos familias rivales que progresivamente se hacen enemigas. La muerte de Mercuccio, el gran amigo de Romeo, a manos de Teobaldo Capuleto, es ocasionada por la indignación que causa el hecho de que un Montesco se haya colado en la fiesta y lleva a Romeo a batirse en un duelo en el que cae Teobaldo. Romeo es condenado al exilio y Julieta es ofrecida en matrimonio a Paris, pero ella fragua un plan con Fray Lorenzo y toma la pócima que le produce una muerte simulada, con el fin de huir con su amado. Una vez Romeo recibe la noticia de su muerte, la busca en Verona y al verla, decide quitarse la vida. Al despertar, Julieta intuye lo ocurrido y decide hacer lo mismo con la daga de Romeo.

Esta obra destaca uno de los aspectos más trágicos de las sociedades que se involucran en una confrontación civil. Los daños de la guerra reproducen los odios y el escalamiento de las hostilidades. Un asunto que en su origen era una discrepancia termina en una verdadera desgracia a medida que se acumulan las agresiones recíprocas a los bienes más preciados de unos y otros.

En medio de la fiesta de la guerra, no hay lugar para valorar los vínculos fundamentales y, desafortunadamente, solo la conciencia de su pérdida invoca la sensatez para sofocar el fuego. Los Capuleto y los Montesco ya no serán más enemigos, porque ahora los une la memoria del amor de sus hijos, pero tendrán que sobrellevar la vida con el dolor y la responsabilidad de su muerte.

Colombia ha perdido a millones de sus hijas e hijos más queridos en un conflicto armado de larga duración, pero aún no ha tomado plena conciencia de esta pérdida y todavía retumban los tambores de la guerra en los campos y en las urnas.

El registro oficial habla de 5,7 millones de desplazados, 900.000 víctimas de asesinatos, 147.000 de desaparición forzada, 35.000 de secuestro, 6.000 de daños a la integridad sexual y más de 10.000 afectados por minas antipersonales y artefactos explosivos. El informe “¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad”, del Centro Nacional de Memoria Histórica (cnmh), refiere 1.900 masacres colectivas con más de 11.000 muertos y 220.000 muertes por confrontación armada entre 1958 y 2010, en las que el 81 % eran civiles.

Este listado trágico, aún incompleto, incluye miles de ejecuciones extrajudiciales, despojos masivos, amenazas, torturas, magnicidios y genocidios
políticos, pueblos destruidos y los daños colectivos y desproporcionados a mujeres, niños, campesinos, pueblos indígenas y afrodescendientes.

El respeto a la memoria de estos millones de víctimas sometidas a los horrores de la guerra debería zanjar cualquier discusión en torno a la necesidad de terminarla, reconocer lo que ha ocurrido y garantizar sus derechos en el contexto de la transición que ofrece el diálogo de paz.

Sin embargo, el debate suscitado en torno a la primera delegación de víctimas que asistió a La Habana resulta paradójico e indicativo de los estados de opinión que subsisten en Colombia. En lugar de un consenso en torno al único imperativo ético posible, que es el reconocimiento de todos los afectados, quedan voces significativas que insisten en la negación y la invisibilización de muchos de los daños causados y de la responsabilidad de sus autores.

Sin mayor consideración por las víctimas de crímenes del Estado o de paramilitares, quienes en el pasado reciente negaban su existencia hoy insinúan que reconocerlas implica ¡relativizar la responsabilidad de las FARC!

El camino del reconocimiento ha sido tortuoso. Durante años, el país ha vivido la controversia sobre la naturaleza y la magnitud de las violaciones a los derechos humanos y las infracciones al Derecho Internacional Humanitario. Las guerras civiles entre liberales y conservadores y los acuerdos de paz entre los gobiernos de estos partidos y los movimientos insurgentes se han saldado invocando el delito político sin mayor reconocimiento de los afectados. Los derechos de justicia transicional son de factura reciente y los resultados de las leyes 975 de 2005 y 1448 de 2009 son incipientes en un país con niveles de impunidad cercanos al tamaño del universo de víctimas. Sin el rol jugado por la Corte Constitucional, la mayoría de los desplazados internos carecería de sus más elementales derechos. 

Empezar de nuevo 

Teniendo en cuenta la experiencia y el hecho de que la mayor parte de los crímenes cometidos por agentes del Estado, paramilitares o guerrillas están sin esclarecer por vía judicial o por algún mecanismo de verdad histórica, puede decirse que los principios acordados por la mesa de diálogo tienen carácter histórico y ofrecen una salida al conflicto armado en clave de reconciliación nacional. En lo esencial, se acuerda reconocer a todas las víctimas del conflicto y todas las responsabilidades por todos los daños causados.

Se trata de buscar la satisfacción de sus derechos en el marco del fin del conflicto, apelando a herramientas de justicia transicional en lugar del enfoque punitivo propio de la justicia ordinaria. La paz puede implicar alternatividad penal, pero no puede haber alternatividad en términos de búsqueda de la verdad, reparación integral o garantía de los derechos humanos de los afectados.

Relativizar la verdad afecta la sostenibilidad de la paz y ofende la memoria de las víctimas. Muchos daños son irreversibles, pero queda el camino de la reparación integral para empezar de nuevo a partir de la verdad. Y no es suficiente la verdad o la reparación en sentido clásico, porque el conflicto armado también ha causado graves daños socioeconómicos a las víctimas desarraigadas de su historia social territorial, de sus activos productivos y de sus derechos políticos, además de los daños inmateriales.

Las víctimas no se pueden dejar en las trampas de pobreza a las que les ha llevado la guerra y la inequidad estructural del país. Frente a sus derechos humanos no caben argumentos ideológicos de sostenibilidad fiscal, en un país que ha sido tan generoso para financiar la guerra.

Las primeras víctimas que fueron a La Habana han sembrado importantes semillas de paz y reconciliación. Primero, porque interpelaron a las partes por su responsabilidad histórica ante los daños causados, por su deber de sacar adelante el proceso de paz y por evitar la multiplicación de afectados mientras se habla de sus derechos.

En segundo lugar, porque hicieron exigencias comunes en torno a sus derechos y sobre su disposición de perdón, siempre que se respete su voz, su dolor y sus demandas. En tercer lugar, porque plantearon un profundo desafío a la sociedad colombiana en términos de respaldo a la paz y solidaridad entre sí, pese a sus diversas afectaciones y procedencias. En cuarto lugar, porque tanto la delegación del Gobierno Nacional como la de las farc mostraron el respeto debido, se presentaron consecuentes con los principios acordados y se comprometieron a considerar la voz de las víctimas en los acuerdos.

Es un primer paso para reconocer los derechos de todos los afectados y para la reconciliación auténtica de la sociedad colombiana. Como en la obra de Shakespeare, la Nación colombiana empieza a comprender que no solo hubo daños en el entorno de cada grupo social, sino que se rompieron lazos fundamentales, y que el imperativo de la paz es reconstruir el sentido y el significado de la comunidad nacional. Para ello, cada uno debe asumir la responsabilidad que le corresponde, con la certeza de que la sociedad del posconflicto estará basada en la memoria y será más exigente, porque implica encontrar caminos democráticos y eficaces para reconocer y atender los conflictos sociales, económicos y culturales, sin apelar al bicentenario expediente de la violencia y la negación del otro.

(Por: Marco Romero,
)
N.° 0

Otras noticias


El expresidente de Costa Rica se dirigió a la comunidad universitaria en el marco de la Escuela Internacional de Verano 2015 “Conectando a los mejores para la paz”, liderada por la Fundación Ceiba, el Ministerio de Educación y la UN. - fotos: Víctor Manuel Holguín/Unimedios

Destacado UNPeriodico

agosto 08 de 2015

El reto es educar para la paz y con la paz

Construir una cultura de la democracia y la pedagogía, para forjar estudiantes...


Artes & Culturas

agosto 08 de 2015

Hablar español está de moda

La lengua de Cervantes está viviendo uno de los momentos de mayor auge...


Bogotá. Con barras de madera y materiales metálicos reciclados construyen cabañas ecológicas.

Investigación & Creación

agosto 08 de 2015

30 días en la Universidad

Bogotá. Con barras de madera y materiales metálicos reciclados construyen...


El Estado Islámico controla extensos territorios, en los que habitan unos 8 millones de habitantes. foto: pbs.org

Ciencia & Tecnología

agosto 08 de 2015

La ideología del islam radical

ISIS revive en pleno siglo XXI las guerras que el profeta Mahoma y sus...


Por algo más de dos semanas, la población solo pudo disponer de retiros de 60 euros diarios. foto: vox.com

Economía & Organizaciones

agosto 08 de 2015

Del grexit a la nueva austeridad, dos voces en el camino griego

La tercera ayuda económica que recibe Grecia está supeditada a medidas...


"El trabajo con los estudiantes es el que me ha llenado más, después del trabajo con los pobres", escribió Camilo Torres. foto: Archivo Histórico UN.

Política & Sociedad

agosto 08 de 2015

Camilo Torres Restrepo, mucho más que un “cura guerrillero”

Al cumplirse 50 años de la muerte del capellán, profesor e investigador de la...


Las patentes pueden estimular la innovación, pero también afectar el costo de los medicamentos. - foto: archivo Unimedios

Ciencia & Tecnología

agosto 08 de 2015

Colombia, ¿demasiado flexible en patentes de invención?

De las 2.417 patentes de invención solicitadas en el país en 2014, el 88 %...


Las aplicaciones para pedir servicios de transporte abundan en la red. foto: Catalina Torres/Unimedios

Ciencia & Tecnología

agosto 08 de 2015

Uber y taxis amarillos, al límite de las innovaciones tecnológicas

La controversia por el servicio de taxis ofrecido a través de internet pone a...


Ilustración: Vanessa Tremain

Salud

agosto 08 de 2015

Las normas que le faltan a la eutanasia

A partir de la Resolución 1216 de 2015 del Ministerio de Salud, que determinó...