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CORRUPCIÓN EN COLOMBIA

Un mal que nace, crece, se reproduce y nunca muere

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La captura del Estado agrava la pobreza

En las actuales circunstancias, cuando todo indica que el número de pobres seguirá aumentando como consecuencia de la pandemia por el COVID-19, se hace más urgente luchar contra la desigualdad, propósito que no se alcanzará mientras el Estado permanezca capturado por una minoría de personas muy ricas.

La ambigüedad de la corrupción legal

Combatir las acciones corruptas es una tarea monumental debido a lo complejo que resulta hallar a los autores primarios; por lo general, los castigos recaen en los más vulnerables de la cadena, pero no en aquellos que sacan mayores frutos. Dentro de las amplísimas formas en el universo de la corrupción hay una que ha sido poco estudiada: la corrupción “legal”, en la que se actúa con las leyes bajo el brazo.

La corrupción se nutre de la desigualdad

En sociedades desiguales como la de Colombia, donde el poder económico y político está concentrado, los poderosos tienen más oportunidades de violar la ley, pues poseen diversos recursos para prevenir que la justicia los castigue. Su ejemplo cunde y se extiende la idea de que apropiarse de lo público y hacerle “el quite” a la justicia es un privilegio personal o un signo de astucia reconocido por la sociedad.

Fernando Carrillo: “la corrupción es un cáncer para la democracia”

En entrevista con UN Periódico, el procurador General de la Nación afirma que la sociedad colombiana ha tolerado la corrupción por mucho tiempo, como si fuera un legado de la cultura del dinero fácil, del narcotráfico, de la capacidad de cooptar el Estado, con el agravante de que en Colombia –hoy más que nunca con la pandemia– se están afectando los derechos fundamentales del Estado.

Inequidad tributaria favorece percepción de corrupción

Cada reforma tributaria, incluida la que se prepara para 2021, parece estar destinada a afectar cada vez más a la clase media y a favorecer a los grandes capitales. Ello, además de contribuir a la inequidad, podría favorecer una mayor percepción de corrupción, al considerarse que los ricos son los que evitan pagar impuestos gracias a su cercanía con los gobernantes.

Corrupción en salud: ¿existe una cura para la enfermedad?

Los efectos negativos de este fenómeno son más dramáticos en el caso de la salud, pues se reflejan en la falta tanto de atención como de control de enfermedades, en el deterioro de la calidad de los servicios, y lo peor, en la muerte de quienes no pueden acceder a la atención médica o a los recursos necesarios como medicamentos o insumos hospitalarios.

Delincuencia organizada ejerce control desde todos los poderes públicos

Aunque exista voluntad política y conciencia social acerca de la necesidad de enfrentar la corrupción y sus estrechos lazos con la delincuencia organizada, esta no será efectiva mientras se pretenda combatirla desde una política criminal. De hecho, conductas delictivas como enriquecimiento ilícito, lavado de activos, extinción de dominio y testaferrato, no son debidamente perseguidas por la justicia penal.

Corrupción en la justicia: la criminalidad de los decentes

Ineficiencia, poca preparación de los funcionarios, mecanismos disciplinarios poco rigurosos, lentitud en los procesos de investigación y un aumento irracional de normas y delitos, hacen que la justicia sea un escenario propicio para buscar alternativas ilegítimas –como el soborno– que llenen el vacío de la institucionalidad, todo ello ante la tolerancia de la ciudadanía.

 

Políticas anticorrupción en los territorios colombianos, tarea en lento proceso

La modernización del Estado colombiano implica situar la transparencia en el centro de las decisiones gubernamentales, ya sea como estrategia de buen gobierno, garantía de derechos fundamentales o lucha contra la corrupción.

CORRUPCIÓN EN COLOMBIA: Un mal que nace, crece, se reproduce y nunca muere

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